THE NEW YORK TIMES | FLORENCIA
A Maurizio Seracini no le hace nada de gracia el hecho de ser la única persona en el Código Da Vinci, que aparece citada con su nombre real. Seracini, un científico devenido en detective, no tiene ninguna necesidad de fabricar un misterio en torno a Leonardo. Durante 32 años ha perseguido uno real; ahora, por fin, parece a punto de resolverlo.
Es una larga historia pero puede resumirse en una pregunta: ¿qué pasó con la Batalla de Anghiari, un amasijo de hombres y caballos que muchos expertos consideran que es la mejor pintura de Leonardo?
Seracini cree que tiene la respuesta y hace pocos días obtuvo el permiso oficial para reiniciar su búsqueda, para lo cual deberá utilizar el equipamiento de detección más moderno, un equipo que le permita "ver" a través de una pared de 500 años de antigüedad, ubicada en el Palazzo Vecchio, en Florencia. En esa pared, en 2002, el experto encontró una grieta detrás de un fresco de Vasari. Allí puede estar la pintura de Leonardo.
Si tiene éxito en su tarea podría llegar a concretar uno de los más grandes descubrimientos de arte de todos los tiempos. También es posible que no encuentre nada. O podría descubrir que la pintura de Leonardo fue destruida por el paso del tiempo. En cualquier caso, luego de tres décadas de búsqueda, Seracini quiere una respuesta.
HISTORIA. Una de las pocas certezas con que se cuenta es que la pintura, o al menos una parte de ésta, efectivamente existió en el Palazzo Vecchio. "Viernes 6 de junio, 1505, a punto de dar la una de la tarde", escribió Leonardo en uno de sus cuadernos. "Empecé a pintar en el palacio". La historia cuenta que a su rival más joven, Miguel Ángel, también se le había encargado que pintara una escena de batalla en la pared de enfrente. Pero Miguel Ángel partió para Roma y nunca pintó allí. Sin embargo, ambos artistas produjeron dibujos preparatorios que están entre los más hermosos de la historia del arte.
En el caso de Leonardo, lo que se sabe es que sólo una porción de la proyectada pintura fue terminada. Luego se hicieron varias copias, entre ellas una de Rubens. En 1560, Vasari -que también construyó el museo Uffizi- comenzó a reestructurar la habitación. Entre otras cosas, cubrió ambas paredes con su propio gran fresco de batalla. La creación de Leonardo desapareció. Pero no fue olvidada.
A principios de los 70, Seracini -que entonces estaba estudiando bioingeniería en California- tomó un curso dictado por uno de los principales expertos en Leonardo, Carlos Pedretti. Tras volver a Florencia, su ciudad natal, se encontró nuevamente con el profesor, quien ya había comenzado la búsqueda de la pintura perdida, bajo la teoría de que yacía bajo el fresco de Vasari.
Fue entonces cuando Seracini encontró en una bandera de la pintura de Vasari, lo que hasta ahora considera es una posible pista dejada por el artista para indicar que debajo estaba la obra de Leonardo: en el estandarte dice "Cerca, trova", que significa "Busca y encontrarás".
La búsqueda culminó sin éxito en 1977. Pedretti se olvidó del tema pero Seracini nunca pudo sacarlo del todo de su mente. En 2000, el experto comenzó a trabajar nuevamente en la pintura de Anghiari, utilizando para ello un radar y un equipo de termografías. Dos años después descubrió una pequeña grieta detrás del panel.
En resumen, es posible que Vasari haya decidido conservar la pintura de Leonardo, para lo cual construyó una pared para su propio fresco distante unos centímetros de la original. Para Seracini la idea no es descabellada, sobre todo porque se sabe que Vasari preservó otras obras realizadas por artistas menores, utilizando estrategias similares.
A fines de 2006, el nuevo ministro de Cultura de Italia, Francesco Rutelli, dispuso que se retomara la investigación. El desafío es grande. El científico no puede tocar la pintura de Vasari, que en sí misma es un tesoro del arte, sino que debe encontrar una forma de "espiar" detrás de ésta, utilizando máquinas que todavía no existen.
Seracini planea desarrollar un equipo que sea capaz de detectar el pigmento que usaba Leonardo. Existen documentos en los que se registra la compra de estos colores. Pero incluso si no encontrara nada, considera el experto, su trabajo valdrá la pena, ya que habrá desarrollado las máquinas necesarias para "ver" detrás de las paredes.
Un acierto sobre el maestro
Maurizio Seracini es ampliamente conocido en el mundo del arte por sus investigaciones en museos tales como el Uffizi y el Louvre. Una de ellas fue la que confirmó, en 2001, que la famosa Adoración de los Magos, que hasta ese momento se pensaba había sido pintada por Leonardo, no era del todo suya. Seracini demostró que la pintura no había sido aplicada por el maestro, sino por alguien más que "ni siquiera era un buen artista".
El experto italiano fue convocado en 2001 por el Uffizi, para que diera su opinión sobre si la Adoración de los Magos era demasiado frágil para ser restaurada. Finalmente, Seracini aconsejó que no se la tocara. Pero también descubrió algo que nadie esperaba: la pintura no había sido aplicada por el maestro Leonardo; si bien fue este artista quien realizó el dibujo, alguien más se encargó de reinterpretar su obra, con mucho menos talento que Leonardo, quien tenía una habilidad inigualable para dibujar la anatomía humana.