"No me gusta cantar, lo agarré como changa"

| La voz más reconocida del Carnaval uruguayo cuenta por qué se alejó de Falta y Resto, responde sobre Jaime Roos, dice que no tiene problemas con el alcohol y habla sobre violencia doméstica.

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El País

GABRIELA VAZ

Qué tal? Buenos días, pasen. ¿Se mojaron?", pregunta un cordial Washington "Canario" Luna al recibir a Domingo en su casa, al día siguiente de la tormenta de verano que azotó Montevideo esta semana. Mientras conduce a las recién llegadas a la cocina del hogar, la fotógrafa pregunta si la entrevista puede tener lugar en el patio, donde hay mejor luz. "Sí, como quieran", responde el anfitrión, y toma un paño para limpiar una enorme mesada de mármol blanco, donde minutos después se apoyará y hablará en broma, se pondrá serio, bajará la voz, hará silencios y mirará con cara de ¿me entendés?, uno de sus latiguillos más repetidos.

Antes de comparar carnavales y asegurar que antes eran mejor "en todo", de revelar que a él - una de las voces más estremecedoras del Uruguay- no le gusta cantar, de culpar a un "traidor" al mencionar su distanciamiento de la murga Falta y Resto, de "desconocer" a Jaime Roos -con quien grabó algunas de las canciones más conocidas de la música nacional-, de recordar sus mejores momentos, de hablar del alcohol y de la violencia doméstica, y de confesar a quién votará en junio, antes de todo eso, el "Canario" Luna cuenta sobre los inicios de una historia con génesis en la casualidad: la suya.

Es escueto para hablar de su infancia. Nació en la zona del Mercado Modelo y vivió un tiempo en La Teja, pero aclara que "es" de Villa Española, el barrio del que se siente parte. Fue a tres escuelas y lo echaron de todas. ¿Se portaba mal? "Nooo, tas loca. Me echaban por joder", se ríe. Su último año terminado fue 4°, que cursó de grande, en la escuela nocturna. No tenía diez años cuando comenzó a trabajar repartiendo leche. También vendió diarios y lustró zapatos, hasta que a los 25 se metió en el Puerto de Montevideo, de donde se jubiló hace una década.

El Carnaval se metió en su vida mucho antes. Su primera experiencia fue en una comparsa lubola, Los Negros Africanos. Ahí, a los 13 años, ya "gritaba" (así le llama él a "cantar"), y desde entonces no paró: "Hasta el 60 estuve con humoristas Jardineros de Harlem, después dos años con murga Don Timoteo, cinco en La Milonga Nacional, Saltimbanquis, Curtidores de Hongos...", enumera no sin antes aclarar que los cronistas "siempre le preguntan lo mismo". Cuando se le apunta que olvidó mencionar a la Falta, contesta: "Tenés razón, me olvidaba. Fui fundador de la Falta. Estuve del 81 al 86...". Ahora, hace cinco años que no pisa un escenario como parte de una murga.

-Usted llegó a vivir el Carnaval en su máximo esplendor…

-(interrumpe) Sí, lo mejor. Yo tuve la suerte de salir cuando había 300 tablados. Ensayábamos media hora. Ahora ensayan cinco meses.

-¿Qué diferencias ve entre aquel Carnaval y este?

-Todo lo de antes era mejor. Mis primeros pasos en Carnaval fueron vendiendo papelitos y serpentinas en los corsos. Los corsos eran mucho mejores, los grupos también. Después se empezó a hacer más profesional, esto, lo otro. Antes el Carnaval era para los niños, ahora no. Fijate que, al final no se hizo porque llovió, pero el Desfile iba a ser un jueves. Si tu viejo labura todos los días, no puede ir contigo al desfile, cuando se supone que era para los niños. Siempre digo que un desfile sin niños y sin tambores no existe. Y eso se ha perdido. El problema del Uruguay es que hacen todos los inventos al revés.

-¿Se hizo demasiado comercial?

-De repente puede ser eso. Hay muchas cosas, entretelones de los que ni quiero hablar.

-¿Va al Teatro de Verano?

-Al Teatro a veces voy. Al desfile no. A veces, a llevar al nieto. Pero este año por ejemplo no fui. Y es muy difícil que vuelva a ir.

-¿Participaría hoy del Carnaval?

-Medio difícil. Gracias a Dios con la garganta no tengo problema, pero siempre hice cuplé y me costaba pila. Es más por eso que no salgo. Es el único lugar donde no podés cantar con atril. Y vos ves que Pavarotti canta con atril, Mercedes Sosa con un atril. Todos, ¿me entendés?

-¿Se preocupó alguna vez por perfeccionar su canto?

-No. Mi estudio fue con tres o cuatro paquetes de cigarros, una cerveza bien fría o un whisky bien frío. Antes no existía la pavada esta de escuela de murga. No, no… Para mí es una pavada.

-¿Cuál es la mejor manera de aprender entonces?

-La bohemia. Antes hacíamos un partido en la calle, después nos pegábamos un aguazo, íbamos a tomar mate a la plaza y cantábamos entre nosotros. Y después Fulano te decía `ah, podés salir en tal grupo`, o algo así. Pero era más la bohemia que vivíamos, que estas cosas de ahora.

-¿No ensayaban?

-Un mes. A reventar un mes y medio. Acá ahora hay muchas ventajas. Para mí, lo mejor que pusieron en la murga ahora es la guitarra. Antes, un lunes hacíamos 16 ó 18 tablados, no te quepa duda. Y era todo a pulmón. Nosotros ensayábamos en un campo con humedad, con esto y lo otro. Ahora no, ensayás en un club donde tenés micrófonos, tenés todo. Y salís al Carnaval, y el que hace más tablados hace cuatro, cinco. Pero creo que este año no llegan a más de cuatro.

-¿Es cierto que a usted no le gusta cantar?

-Sí, no me gusta. Si me decís `cantá`, busco la mejor oportunidad para irme. No me gusta. No le canté a la finada de mi vieja, a mis hijos, a mi señora, a mi nieto. Lo agarré como una changa. Como siempre digo, para comer con aceite. Soy de otro planeta. Fue una casualidad de la vida. Un amigo de la infancia me dijo `vamos al ensayo`, nada más. Y lo que menos esperé fue que faltara gente. Pero como faltaba, y aquel sabía que nosotros gritábamos (cantábamos) en la plaza, me dijo `da una manito, loco`. Y mirá en qué quedó la manito.

-¿Llegó a hacer plata en algún momento?

-¿En este país? En este país, para hacer plata, hay que ser político y robar.

LETRISTAS MENTIROSOS.

-Con Falta y Resto grabó algunos de los temas más conocidos del Carnaval, los discos más vendidos…

-Temas viejos, decís tú.

-Clásicos.

-Clásicos… (piensa) Puede ser, sí. Pero yo digo cosas viejas, de otros Carnavales.

-¿Lo dice porque no encajarían en el Carnaval actual?

-No hay letristas para escribir lo que escribían antes. Son otros sentimientos, otra cosa.

-¿Cómo ve a los letristas de hoy?

-Capaz que no es la palabra, pero los veo un poco mentirosos, aunque sería un poquito grosero… Creo que se tendrían que afirmar más en la seriedad para ciertas cosas y buscar lo risueño en el medio de la murga. Porque con un grupo que no hace reír, no pasa nada.

-¿Qué grupo le gusta?

-Soy hincha de la Catalina. Enfocaron las cosas muy bien. Son todos muchachos excelentes, tuve la suerte de conocer a los padres. A mí me gusta que no se pillen, que sigan con plafón bajo. Siempre pasó: en los ensayos te `mangaban` un tabaco, pero después del primer tablado no te conocían, fumaban armados. Y un crá de un mes no existe. Pero había. Y capaz que alguno hay. De repente vas a algún tablado, bajan y no te saludan. Antes éramos incapaces de no saludarnos. Porque hoy salís acá, y el año que viene no sabés a dónde salís. ¿Por qué no te saludan?

-¿Antes no había esa competencia?

-Siempre hubo competencia. Al haber premio, hay competencia. Y el que no tiene padrino, que no saque nada. Siempre hay que tener un padrino. ¿Entendés, no?

JAIME... ¿QUIÉN?

-Decía que fue uno de los fundadores de Falta y Resto. ¿Por qué se alejó?

-Por problemas internos, muy particulares. En cierto momento se llegó a una votación, y prefirieron a un traidor que a mí. Yo les dije, a Raúl (Castro) y a Pitufo (Lombardo), que con traidores yo no salía.

-¿Quién era el traidor?

-Mis códigos no dan nombres.

-Alguien que también era muy allegado suyo era Jaime Roos…

-No lo conozco.

-¿Cómo que no lo conoce?

-No lo conozco, no sé quién es. Algún día ojalá que algún canal de televisión, alguna radio, me lo presente para hablar.

-Hablemos en serio.

-Yo te digo las cosas en serio.

-Después de tantos años, ¿no cabe la posibilidad de sentarse a hablar?

-Ah, si él quiere, a las órdenes, no sé. Por eso te digo, que si hay algún canal o alguna radio (que lo proponga), yo estoy dispuesto a hablar con cualquiera.

-¿Y solucionar el problema?

-No. Eso no se soluciona más.

-¿Qué fue lo que pasó?

-No sé, porque no lo conozco. No te puedo decir. Ni me vas a sacar nada tampoco.

-Y lo que sea que haya pasado, ¿no tiene vuelta atrás?

-No. Yo soy de una vez sola, viste. Soy así y no me va a cambiar nadie. Soy medio vasco por suerte. Las cosas me gustan derechas, no torcidas. Yo no preciso, para hacerle un favor a una persona, conocerlo por 20 años. Y si me quiere joder, que me joda. Al contrario, me hizo un bien. Ahora te joden por 10 pesos. Y conocés a una persona por 10 pesos.

-¿Él le hizo eso?

-No saques palabras que yo no dije. Eso lo decís vos. Aparte, si alguien me jode, arreglo las cosas yo. No soy de ventilarlas. No me debe ni le debo.

BEBER SIN PROBLEMAS.

-¿Cuál es el mejor recuerdo que tiene de su época de Carnaval?

-Los amigos que hice, los compañeros que tuve al lado. Los tablados de antes, cuando yo llegaba al club Arbolito, y había señoras que me ofrecían empanadas, pizza, mate. Eso fue lo más lindo.

-¿Y lo peor?

-No, peor no hay. Alguno que se aparece y se hace el bobo, se hace el crá, pero que se joda él.

-Un tema recurrente es su relación con el alcohol. ¿Le molesta que le pregunten sobre eso?

-No, no. Al contrario. Me gustó tomar, me gustó fumar. Hace dos años que dejé de fumar porque estuve 22 días en el CTI (muestra un cigarrillo apagado que tiene en la mano, con el que jugó durante toda la entrevista), tenía más cables que la UTE. Y tomar…no lo hago para pelear, ni para hacerme el vivo. Tomo con mis amigos, una copa, jugando al truco, en una mesa de casino, en el rancho de la playa. El problema más grande que yo veo en la gente es cómo se miente a sí misma. Si mañana yo a vos te veo con un pedo bárbaro y te digo `Uh, te tomaste una eh!` y me contestás: `No, tas loco, yo no tomo`. ¿Para qué? Si te vieron. Yo, si tomo tomo. A mí, al pan pan y al vino vino.

-No lo ve como un problema…

-¿Problema de qué? Para el hígado es un problema. Para mí no. ¿Por qué?

-¿No tiene un problema con el alcohol?

-¿Prejuicios, decís? Ninguno.

-Me refiero a si no piensa que le hace mal, si preferiría no tomar.

-Si me hizo mal, me hizo mal a mí. ¿Entonces? Yo tomo porque me gusta. Me encanta tomar con un amigo. En un cumpleaños de la familia.

-No se propone dejarlo.

-Nooo, ¡a esta altura! Si me falta poco. Me voy a morir y en el cajón no hay nada. ¿Qué vas a dejar a esta altura? Con 70 años, mirá si me voy a empezar a cuidar para jugar al fútbol y salir en Carnaval de vuelta. Aparte, yo creo en el Flaco (Jesús). En los curas y las monjas no, y tampoco en el que hizo la Biblia. Eso es una pavada. Te hablan de mil y pico de años atrás. En eso no creo. Sólo en el Flaco. Está todo escrito.

El Frente, Mujica y los desaparecidos

-Usted es izquierdista desde siempre. ¿Está conforme con lo que ha hecho hasta ahora el primer gobierno del Frente Amplio?

-Todavía falta. Yo soy de los fundadores del Frente. Si fuiste a la escuela, sabés lo que pasó en 180 años, y esos 180 años no los arreglás en cinco; si vos agarraste al pueblo sin trabajo, con deudas hasta la manija y después que le robaron toda la plata.... La Intendencia (de Montevideo) todavía no está arreglada y ya llevan 15 años. Los que se creían que esto se iba a arreglar en cinco años son los colorados que se aburrieron de ser colorados y se vinieron para el Frente, o algún blanco pillo que se vino para el Frente. Pero nosotros, los fundadores del Frente, sabemos que esto no se arregla en cinco años.

-¿Ya sabe a quién va a votar?

-Sí. Al intendente de Canelones, (Marcos) Carámbula. (El Canario se ha declarado siempre militante del Movimiento de Participación Popular, por lo que enseguida, sin esperar la pregunta, aclara por qué no elige al candidato de ese sector). Para mí, el Pepe (José Mujica) nació para defender al pueblo, para estar ahí, rodeado, en la calle. Si el Pepe es presidente, no va a saber muchas cosas que pasan. Yo quiero al Pepe en la calle, junto a su pueblo.

-¿Por qué no Astori?

-No me gusta. No me gusta un tipo que se pasa diciendo "y si no, me voy", "y si no, me voy". El Frente Amplio no es de Astori, no es mío, no es del Pepe, no es de nadie. El Frente Amplio es de los desaparecidos. Esa es mi opinión personal. Es de los desaparecidos. Después, no hay otro dueño. Y por eso, nos debemos a ellos, a hacer las cosas bien, porque por algo murieron.

"¿Dejar el alcohol? Nooo. Con 70 años, mirá si me voy a empezar a cuidar".

"Nunca le pegué a una mujer"

-Le trajeron muchos problemas sus declaraciones en el programa Consentidas, de Canal 10, cuando le preguntaron qué haría si su yerno le pegara a su hija…

-Son pavadas, chusmeríos. Agarraron pa` la bulla porteña. En vez de fijarse en la cola de ellas, se fijan en la cola tuya. Soy clarito, ¿no? Fui con mis hijas a radio Carve, donde ellas (se refiere a las conductoras del programa: Carolina García, Emilia Díaz y María Gomensoro) tienen una audición, y en donde no me dejaron entrar. Y después vino el noticiero, y en el diario sacaron una foto mía diciendo "El Canario le pega a la señora". Me dolió porque el diario siempre se portó muy bien conmigo. Ese cronista se tendría que informar más, porque si no es terrible alcahuete.

-¿Se malinterpretó lo que dijo?

-Yo te puedo repetir lo que dije en el programa. Fijate si habrán mentido, que me quisieron traer una copia (del video) y no la trajeron. El problema empezó porque me preguntaron qué haría yo si el esposo de mi hija le pega. Y yo digo que primero hay que aclarar las cosas, porque no porque sea mi hija es la mejor mujer del mundo. Capaz que le hizo algo al marido. Y al final me preguntaron por mi señora y, mirá qué estupidez, yo conté: `la mandé a mi señora a hacer los mandados con 50 pesos, y me faltaron 10 pesos, y por eso la casqué`. ¿Quién puede creer eso? Pero yo estoy tranquilo, los que me conocen saben cómo es la bocha. Y estoy a las órdenes para hablar con el cronista que puso eso, de lo que quiera. Porque eso no se hace, enchastrar a la gente así.

-¿Usted qué opina sobre la violencia doméstica?

-Para mí no existe. Yo tengo una madre, una señora, tengo hijas.

-¿Nunca le pegó a una mujer?

-No. Ya lo dijo mi señora, lo dijeron mis hijas. Aparte, fijate, por algo llevo 44 años de casado.

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