Más perverso, más tabú, más difundido

"La cultura masoquista", de Ana Grynbaum, en Uruguay y en toda la sociedad actual.

Clandestino, perverso, placentero, peligroso, liberador, enfermo, criminal, sado & maso, viejo como la humanidad, fruto de la liberación sexual. Son varios los conceptos y adjetivos que se asocian con BDSM, un acrónimo que aglutina tres "parejas" muy particulares: bondage y disciplina, dominación y sumisión, y sadismo y masoquismo. Para muchos, un tema tabú; para otros, una forma de vida. Para la inmensa mayoría, un mundo desconocido que puede resultar espeluznante o atrayente, o ambas.

Ese acrónimo y ese tabú es la materia prima de La cultura masoquista (Hum, $ 290), un ensayo de la escritora y psicoanalista Ana Grynbaum. El texto, dividido en dos partes, bucea primero en el juego "masoca", tal vez la parte más conocida (y demonizada) del BDSM, y luego la ubica dentro del entramado social.

Con sus prácticas, terminología, roles y estéticas (en base a cueros, metales y látigos) tan particulares, al BDSM se lo suele caratular como fruto de la corrupción de los tiempos modernos. Sin embargo, "el goce en el dolor y en infligir dolor está muy arraigado en nuestra sociedad judeo-cristiana", según señala la gacetilla de prensa de la editorial. De hecho, el judaísmo y el catolicismo, agrega, "son cultos asentados sobre la base de la disciplina, la culpa y el castigo".

Este libro no es, exclusivamente, un relato sobre las prácticas alternativas sexuales. Y es mucho más acorde con la actualidad de lo que se piensa. "El BDSM conjuga la sensibilidad de nuestra época. Sin embargo, las prácticas sado-masoquistas chocan de frente con las normas sociales imperantes".

El propio texto señala que "la frontera entre criminalidad y diversidad sexual aún no resulta nítida para la comunidad BDSM". Y aquí está el punto medular de este ensayo: el enfrentamiento entre una sociedad que sigue demonizando esta práctica, al mismo tiempo que aporta, voluntariamente o no, herramientas para su divulgación.

"Rebajado" de "perversión" a "parafilia" (desviación sexual) en el Manual de psiquiatría, el BDSM cada vez está más extendido. Dos portales argentinos (Contactos BDSM y Mazmorra) propician encuentros de esta comunidad en Uruguay; otro website nacional (Eleggans), también es mencionado en la obra. Será clandestino, pero su lugar de encuentro y difusión es Internet.

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