MIGUEL BARDESIO Y SANDRA KANOVICH
Jorge González fue a comprar unas 15 entradas para el partido Danubio-Peñarol de hoy y no le creyeron. Con la reventa prohibida, le costó convencer al vendedor de que los boletos eran para él y su familia; "tengo 11 hijos y cuatro nietos", le insistió. La familia y sobre todo la madre, Raquel Gatti, tiene un motivo especial para estar esta tarde en el estadio: en la cancha hará de las suyas Ignacio González, uno de los 11 de Jorge y Raquel y jugador clave de Danubio. "¿Mi regalo del Día de la Madre? Que Danubio salga campeón", pidió la mujer.
María del Carmen Reyes, de Paysandú, no festejará nada hoy. Recorrerá a pie algunos kilómetros hasta la casa de unos de sus 18 hijos para consultarlo sobre la mudanza. La van a echar de su casa de costanera, sin agua ni luz, y tiene que trasladarse con los cuatro niños que aún conviven con ella a un terreno que compró otro de los hijos. La mudanza saldrá $2.000, todavía a conseguir porque la familia vive de la pensión que cobran los menores por la muerte del padre.
Esta mañana, Mariela Di Donato, de Canelones, espera un beso de cada uno de sus hijos; son tres de cinco años, gemelares múltiples. Su marido, Miguel Flores, padece una rarísima enfermedad que le impide expresarse, camina poco y necesita ayuda para todo, comer, bañarse, levantarse de la cama. Él también la saludará, con un gesto o una sonrisa.
Ana María Sosa está destrozada. El martes apareció Natanaél -su hija de 13 años- después de varios días desaparecida. La Policía la encontró tirada en la calle, aparentemente drogada. Ella confesó a su madre que apenas "probó" un porro (cigarrillo de marihuana) pero Ana María teme lo peor y se le hinchan los ojos de llorar: "Yo les di todo, he vivido para ellos, ¿por qué pasan estas cosas?" Habla en plural porque Natanaél es una de sus 11 hijos. La familia vive en una casa de bloques en el asentamiento Cotravi, Rincón del Cerro.
Eva, vecina del lugar, tiene cinco y espera al sexto con un embarazo de siete meses. A esta hora debe estar revolviendo el guiso para celebrar su día, aunque en verdad es la comida de siempre en la casa de chapas e inundable de Eva y su marido, que es clasificador de basura. "Estoy muy bien, feliz con los niños pero después de que nazca, voy a ponerme el Diu", contó Eva. Ya usó dos veces este método anticonceptivo, pero lo dejó. "Me gustan las familias con muchos niños", dijo.
Raquel, María del Carmen, Mariela, Ana María y Eva son cinco de las madres prolíferas del país, de las que quedan muy pocas. El promedio de hijos por mujer en Uruguay es de 2,04. Madres muy distintas entre sí, pero que han enfrentado a su modo la muerte, la enfermedad y el desborde de la crianza de muchos niños a la vez. Madres y sólo madres que queriendo o no, han renunciado a sí mismas para dedicarse a los hijos.
CLAROSCURO. Clara Fassler es psiquiatra de familia y directora de la ONG Red género y Familia. Le parece bien la celebración del Día de la Madre, pero asegura que ello puede ser un sobrepeso a las madres. "Antes, cuando las mujeres tenían en general más hijos, su responsabilidad con ellos terminaba casi con el amamantamiento. Después, el niño se criaba en el conjunto".
Ahora, sin embargo, los deberes de la maternidad se han prolongado más. "La maternidad es maravillosa, pero también implica muchísimo esfuerzo y no es problema sólo de las mujeres, sino de toda la sociedad que presiona a las madres".
Mariela no puede leer un libro, no ve una película, no sale casi y cuando lo hace, extraña. En las viviendas de la Ciudad de Canelones, donde vive, puso piso blanco en el fondo exterior; cuesta limpiarlo, pero Mariela necesita luz, no sentirse encerrada. El desafío que tiene estos días es hacer que sus hijos coman solos. "Ven el ejemplo del padre, que tengo que darle de comer en la boca y ellos no me comen si no les doy en la boca", dijo. Y agregó que arriesga su vida todos los días, al bajar y subir la escalera con su marido al hombro.
Raquel Gatti es también de dejarse para el final. Ahora, su hija mayor tiene 31 años y el menor, 11. En el medio perdió tres embarazos por lo que los hijos podrían haber sido 14. Lo más difícil fue cuando nació Alejandro, el séptimo. Entonces la mayor, Mariela, tenía 9. "Mientras daba de mamar a uno, otro lo llevaba colgado, los otros jugando, este gritando", dijo.
Nunca se arrepintió. "Somos creyentes y nunca pensé que no me iba a dar, cuando estaba embarazada la gente me decía: `¡otro más! Yo nunca me preocupé, cada hijo viene con un pan abajo del brazo".
Ana María llegó al extremo de que en algunos casos no ha comido por varios días con tal de que los 11 niños tuvieran alimento. Ella tiene 47 años, separada, y es hasta ahora la única persona que contrajo el Mal de Chagas en Montevideo. No hay bichucas en la capital y ella asegura que no ha viajado al interior. Por lo que sea, padece el mal, se agita al caminar y tiene taquicardia. Perdió cinco embarazos y vive ahora del Plan de Emergencia.
El 11 de octubre de 2001, los diarios daban la noticia del nacimientos de cuatrillizos en el Pereira Rossell. Eran los hijos de Mariela: Fergie, Fernando, Ambar e Isamar. Nueve meses después, falleció Fergie de muerte súbita; no despertó una mañana. "Hay que seguir, no tuve, ni tengo tiempo de bajonearme", dijo Mariela, de 39 años. Su esposo había enfermado en el tercer mes del embarazo.
NATALIDAD. Desde 1996, la natalidad está en caída, según la demógrafa Carmen Varela, de la Facultad de Ciencias. En 2006 nacieron 88 niños más que en 2005, pero una cifra así no cambia nada.
Con el promedio actual de hijos por mujer (2,04), las madres ni siquiera se sustituyen a sí mismas. Cada 205 nacimiento, 105 son varones y 100 niñas. Por lo tanto, un margen de madres no reemplaza su vientre al futuro, es decir, habrá luego menos madres que ahora. El panorama general se agrava con la emigración y con que las personas mueren con más edad, por lo que la sociedad se envejece.
Como lo dijo Fassler, "hay un déficit de cuidado, tanto de niños como de ancianos y eso, en general, va sobre los hombros de las mujeres, que además, salen a trabajar".
Inclusive en las de menores de recursos, la maternidad ha bajado. "Las políticas de salud sexual y reproductiva que empezaron en los `90 y se profundizan ahora están teniendo su efecto", dijo Varela. Ahora, esas mujeres tienen 3,5 hijos de promedio, frente a 4 y décimas de la década del `90.
"Si se mantiene esa tendencia, estamos a poco de decrecer como población", aseguró la demógrafa por lo que el país está ahora en el primer momento histórico en que urge una política de población.
Según Fassler, las mujeres tienen menos hijos porque han incorporado a su vida proyectos personales (estudiar, trabajar) que postergan la maternidad.
En los sectores de menores recursos y/o nivel educativo, se cree que las mujeres ganan un rol en la comunidad siendo madres (ver nota aparte).
VIVENCIA. La sanducera María del Carmen tiene 56 años; los hijos comenzaron a llegar cuando ella tenía 17. "Yo no pensaba, fueron viniendo, uno atrás de otro, siempre creí que si Dios los mandaba por algo era y por suerte todos fueron sanitos y nunca me dieron problemas", dijo orgullosa.
Ni criar 18 hijos, ni ser "madre y padre" desde que su esposo murió fue para María del Carmen una tarea pesada. Quizá lo aprendió de su propia madre, que tuvo 16 hijos y seguramente lo transmitió a su propia descendencia, que ya le ha regalado 58 nietos. Diez de ellos son de su hija mayor, que tiene ahora 24 años. Con tanta familia, a María del Carmen se le mezclan los nombres y no sabe responder si tiene más mujeres u hombres.
Cuando sus hijos eran más chicos, Raquel Gatti tenía problemas con los inspectores de tránsito, que algunas vez la multaron. Andaba en una combi que los municipales creían camioneta escolar clandestina. Optó por llevar una fotocopia de la libreta de casamiento, lo recuerda sonriente ahora que sus hijos son grandes. "Todo, cada minuto en la crianza de ellos, todo lo volvería a vivir".
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MADRE HAY UNA SOLA, HIJOS DOCENAS
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El déficit de cuidado
El perfil demográfico de la población ha cambiado. A principios de siglo, el promedio de hijos por mujer llegaba a 6; en los `50 se redujo casi a la mitad y ahora, apenas llega a los dos niños por madre.
En paralelo, la expectativa de vida ya supera los 70 años, por lo que estamos ante una sociedad envejecida, donde los cuatro, cinco o seis niños que nacían el siglo pasado son ahora ancianos que requieren cuidado.
Clara Fassler, psiquiatra y directora de la ONG Red Género y Familia, lo explica así: "Hay un déficit de cuidado. Se suponía que los viejos tenían que ser cuidados en las familias, pero hoy, los recursos de las familias no son suficientes. La mujer, que carga históricamente con estas cosas, también trabaja", dijo Fassler.
La psiquiatra agregó, entonces, que no se trata de un problema de las familias, sino de toda la sociedad.
"Hay mujeres que están en la edad sandwich, 40 o 50 años, porque tienen hijos o nietos a veces, pero a la vez deben cuidar a sus padres", dijo, y agregó que ese conflicto puede llevar a problemas serios en la salud femenina.
"Tuve los 18 hijos sin pensar; fueron viniendo uno a uno y si Dios los manda, es por algo"
Cosas de crianza
"SOLDADOS". "Cuando eran chicos, tenían un régimen de soldados. A las 8:30, todos iban a la cama, porque si no, era imposible. Mi marido se hacía el rudo, era el `malo`, la autoridad que ponía el orden" (Raquel Gatti, madre de 11 hijos).
Atención. "Hay que ver bien la personalidad de cada uno, porque en familias numerosas se debe prestar mucha atención a los más inhibidos, para apoyarlos" (Jorge González, esposo de Raquel y padre de 11 hijos).
Dedicación. "Mi tiempo es para ellos, son raros los días en que duermo más de cuatro horas de corrido". (Mariela Di Donato, madre de los gemelares múltiples Fernando, Ambar e Isamar).
Cocina. "De mañana los mando a la escuela y ya me pongo a cocinar. Hago guiso para el mediodía y para la noche; es lo que puedo conseguir y rinde" (Eva, madre de cinco hijos y esperando el sexto en el asentamiento Cotravi).
Compromiso. "Yo no pensaba tener tantos hijos, pero se dio así. Es la vida. Y nunca me quedé quieta, salí a trabajar, a vender cosas en la calle". (Ana María, separada y madre de 11 hijos).
Poca plata, más niños
Las madres de menor ingreso y nivel educativo tienen mayor número de hijos y sus partos comienzan a edades más0 tempranas.
El programa Infamilia, del Ministerio de Desarrollo Social (Mides), da apoyo y hace un seguimiento de 3.000 madres adolescentes en contextos sociales críticos. De ellas, el 38% no había utilizado anticonceptivos con anterioridad al embarazo. Es decir que por lo menos el 62% de esas madres sabía cómo evitar la gravidez y fue su opción tener el hijo. No fueron embarazos accidentales.
Clara Fasler, psiquiatra y directora de la ONG Red Género y Familia, consideró que la hipótesis es que estas jóvenes se transforman en madres para adquirir un rol en la comunidad que de otro modo no lo conseguirían.
"Las de sectores de bajos ingresos tienen proyectos de vida donde lo personal no tiene demasiada cabida. Se van desarrollando como persona en la medida que procrean. Distinto es, en general, en las mujeres con nivel educativo medio o alto, en quienes prevalecen los proyectos personales y se posterga la maternidad", agregó.
Con todo, del seguimiento de Infamilia resulta que el 53% de las madres adolescentes de bajos recursos planea volver a los estudios y el 68%, al trabajo.
La demógrafa Carmen Varela aseguró que el país necesita de una política de población que incite a tener más hijos, pero con el riesgo de reproducir la pobreza. "Antes, hay que emparejar las condiciones de vida para luego facilitar la maternidad", dijo.