En los últimos meses, el nombre de Luis Rodolfo Quiñonez -militar retirado, veterano de la guerra de Vietnam, empresario y asesor político estadounidense- ha emergido con fuerza en el panorama mediático internacional. Su presencia constante como panelista invitado en programas de streaming y canales de opinión digital ha convertido a este experto en seguridad y asuntos militares en una de las voces más consultadas sobre el despliegue militar de Estados Unidos en el Caribe y la crisis que vive Venezuela, particularmente en torno a la caída del dictador Nicolás Maduro.
Nacido en Guatemala en 1952 y emigrado a Estados Unidos, Quiñonez forjó su carrera en las fuerzas navales estadounidenses, sirviendo como piloto naval durante la guerra de Vietnam cuando apenas tenía 18 años. Tras su retiro, su trayectoria se expandió al ámbito político y empresarial, destacándose como exdirector de tres campañas de Donald Trump, comisionado presidencial confirmado por el Senado de EE.UU. y fundador de iniciativas clave para la comunidad hispana, entre ellas la cofundación del Hispanic College Fund, una organización sin fines de lucro destinada a fomentar la educación universitaria entre jóvenes latinos en Estados Unidos.
Hoy, además de empresario y asesor en asuntos internacionales de seguridad, Quiñonez ha encontrado en las plataformas de streaming y en los canales digitales un espacio para amplificar sus análisis. Su participación como experto fue requerida insistentemente por youtubers y transmisiones alternativas que han logrado audiencias incluso mayores que algunas de las más importantes cadenas de noticias tradicionales, especialmente en el tema de Venezuela.
Pronósticos acertados
Lo que distingue a Quiñonez de muchos otros analistas es su historial de pronósticos que se han cumplido con notable precisión, incluso en momentos en que sus colegas más conservadores dudaban. Su lectura anticipada sobre el debilitamiento de la estructura militar del régimen de Maduro y la posibilidad de que gran parte de la Fuerza Armada venezolana termine dándose la vuelta ha sido uno de los ejemplos más discutidos.
En una reciente entrevista con Voz News, afirmó que “casi el 85% de las fuerzas militares en Venezuela se van a voltear” una vez que se concrete la transición a la democracia en el país, un argumento que ha sido citado extensamente en redes y medios digitales.
Estas predicciones han cimentado su reputación entre audiencias que buscan análisis más duros y directos que los habituales. Su estilo, que combina experiencia militar, contactos dentro del aparato político estadounidense y acceso a fuentes informadas sobre maniobras estratégicas, le ha permitido ofrecer detalles que muchos otros no tenían o ignoraron.
Requerido en el streaming
Más allá de los medios tradicionales, Quiñonez ha sido invitado repetidamente a paneles en streaming, donde su análisis se desarrolla con mayor profundidad y sin las restricciones de horarios de la televisión convencional. Allí ha abordado desde los detalles del despliegue militar estadounidense en el Caribe -explicando por qué buques destructores fueron enviados ante la posibilidad de ataques a aeronaves estadounidenses- hasta el papel que juega el llamado Cártel de los Soles dentro del entramado del golpeado régimen venezolano.
Su enfoque ha sido sistemático: describir paso a paso lo que implica una operación militar, cómo se entrenan las tropas, qué objetivos estratégicos se priorizan y, sobre todo, cómo se puede reducir al mínimo la pérdida de vidas civiles y militares. Este análisis puntual lo ha convertido en uno de los expertos más citados por creadores de contenido digital que buscan desentrañar los matices de una política exterior estadounidense cada vez más agresiva en la región.
Información clasificada
El exmilitar no se ha limitado a describir escenarios posibles. En varias intervenciones ha revelado supuestas negociaciones al interior del chavismo, incluyendo ofrecimientos para entregar al dictador a cambio de salvoconductos, así como la idea de que figuras del Cártel de los Soles, como Diosdado Cabello y Vladimir Padrino López, tienen más poder que el derrocado dictador venezolano.
Estas afirmaciones han generado una amplia gama de reacciones: desde quienes celebran la franqueza con la que articula los riesgos y beneficios de una intervención militar hasta quienes lo acusan de exceso de confianza y de presentar escenarios demasiado optimistas. Aun así, su presencia constante en streaming ha servido para abrir espacios de discusión que, de otra manera, serían monopolizados por analistas tradicionales o por voces oficiales.
De Vietnam a Internet
La historia de Quiñonez es, en muchos sentidos, un puente entre distintas eras y mundos: desde el combate aéreo en Vietnam hasta las transmisiones por internet que congregan a millones de espectadores en directo o diferido. Su cercanía con Trump y con militares de alto rango le ha permitido desarrollar una perspectiva que combina experiencia práctica con información privilegiada, lo que explica -en parte- por qué sus análisis han resonado en audiencias que buscan respuestas claras en tiempos de incertidumbre.
Asimismo, Quiñonez ha insistido en que cualquier desenlace no debe interpretarse solo como un hecho venezolano, sino como un reordenamiento estratégico del Caribe y del norte de Sudamérica, donde confluyen intereses de potencias extrahemisféricas, redes de narcotráfico y disputas energéticas. En sus salidas, suele subrayar que el control de puertos, aeropuertos y rutas marítimas es tan determinante como la eventual captura de nuevas figuras del régimen.
Uno de los elementos más interesantes del ascenso mediático de Luis Quiñonez es que su influencia no proviene de un cargo gubernamental actual, sino de su credibilidad acumulada y de la percepción de que habla con información que aún no ha sido filtrada a los canales formales. En un ecosistema digital donde millones de venezolanos y latinoamericanos consumen análisis político a través de YouTube, X, Telegram y otras plataformas, la figura del “insider retirado” ha adquirido un peso particular.
Esta posición -“más allá del bien y el mal”-, le ha permitido incluso criticar algunas acciones del presidente Donald Trump (como la de demorar la intervención militar en Venezuela), con quien claramente lo une una relación de amistad, algo que cae simpático entre quienes critican los métodos del mandatario estadounidense. Del mismo modo, ha cuestionado recientes declaraciones del secretario de Estado, Marco Rubio, con respecto a las acciones que pretende seguir EE.UU. para reencauzar a Venezuela en la senda democrática.
Quiñonez encaja perfectamente en ese perfil: alguien que ya no está sujeto a protocolos oficiales, pero que conserva conexiones, códigos y comprensión profunda de la maquinaria militar estadounidense. Ello lo ha posicionado como figura clave en un debate que seguirá siendo central en la agenda hemisférica en los próximos meses.