Los reyes del Parque Lecocq

| Charoná, Tito, Asiha y "Anónimo" son cuatro leoncitos uruguayos nacidos hace cinco meses. Una familia felina feliz que les dio mucho trabajo a los cuidadores.

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Aquiles despliega sus casi doscientos kilos sobre el pasto, ofreciendo su majestuosidad de león a quien lo quiera ver. Está dedicado de lleno a su principal actividad diaria: permanecer echado. Su pareja Helena, de quien se dice lleva el rugido cantante en la relación, no está tranquila. Los veterinarios del Parque Lecocq están dándole un complemento vitamínico a sus dos hijos más corpulentos, Charoná y Tito. Los otros dos cachorros, la única hembra Asiha y un macho aún no "bautizado", permanecen junto a su madre. El crecimiento de estos últimos ha sufrido algún retraso y es preferible que no tengan competencia a la hora de amamantar.

"Estos leones son los que nos han dado más trabajo, todo lo que les tenía que pasar les pasó", afirma Eduardo Tabárez, director del Lecocq, refiriéndose tanto a los adultos como a los cuatro cachorros. Estos nacieron el 20 de mayo pasado, siendo los primeros alumbramientos de esta especie en ese zoológico en una década. "Pero tenerlos juntos y bien es una satisfacción total".

En estos días, Asiha y "Anónimo", que pesan unos 17 kilos, pasan más tiempo con su madre para poder acceder a más leche. El machito, además, sufrió una esguince con las rejas de la leonera. La veterinaria Carmen Leizagoyen dice que la curva de crecimiento de ambos es menor a la de sus hermanos, dos toritos de 25 kilos. Al mediodía se juntan los cuatro y retozan junto a sus padres en el predio abierto que el Lecocq tiene para los leones de unos 80 metros de diámetro. A las cinco de la tarde, hora que el zoo cierra al público, se les coloca carne en sus jaulas. Entran si quieren, pero si no lo hacen no habrá cena.

Los cachorros parecen unos peluches, pero ya están empezando a dar muestras de su carácter. Charoná es el más "pancho", al decir de Leizagoyen; muy juguetón, es notoriamente el preferido de los cuidadores; "Anónimo" es el más retraído; Asiha, la más desconfiada y agresiva (en la naturaleza son las leonas las que cazan); ya le tiró un tarascón a la veterinaria; Tito no se destaca por nada en particular. Y todos se ganaron el cariño del público y los funcionarios del parque.

Los adultos son la causa de que a estos leones les pasara "todo lo que les tenía que pasar". Helena, de cinco años, sufrió una hipocalcemia, debido a la voracidad de leche materna de sus crías, lo que motivó que los cuidadores la tuvieran que separar temporalmente de sus cuatro cachorros hasta que le restituyeran el calcio necesario. Pero es el padre el que se lleva las palmas.

Aquiles, "un gatito mimoso" según los cuidadores, sufrió de deficiencia de vitamina A. "Se vivía cayendo, como si estuviera borracho", dice Tabárez. Estuvo en el CTI veterinario y debieron suministrarle seis medicamentos via dardos. En una ocasión, no se le ocurrió mejor idea que tragarse dos de esos dardos. "Hubo que operarlo de urgencia para sacárselos del estómago", recuerda Leizagoyen. Hoy tiene dos años y medio y, a diferencia de lo que suele ocurrir con los padres en estado salvaje, se muestra cariñoso con sus hijos. "Juega muchísimo con ellos. Les `presta` la cola para que ellos salten. El problema es que es medio bruto, los cachorros chillan y la madre lo termina rezongando". Aquiles no tiene más remedio que irse corriendo.

Las nuevas estrellas del Lecocq no estarán mucho tiempo juntas. El Lecocq se quedará con Charoná y Asiha. Los otros dos machos se irán, antes de fin de año, a otros zoológicos. Es que, cuando dejan de ser cachorros, la abundancia de machos solo puede desembocar en disputas territoriales y de jerarquía en la manada.

El clima uruguayo no es un problema

Público. El parque está abierto al público de 9 a 17 horas. Desde su "presentación en sociedad", en agosto, los cuatro cachorros fueron los preferidos del Lecocq.

Adaptación. Los leones son animales que no presentan grandes dificultades para reproducirse en cautiverio. En Uruguay, el clima no es un problema, ya que el invierno no es de una crudeza extrema. Nacidos en mayo, estos cachorros pasaron sus primeras semanas de vida pegados a su madre o con estufa y pasto cama.

Alimentación. A Aquiles le dan seis kilos de carne, cuatro días a la semana. A Helena, que está amamantando y lo hará hasta que sus hijos se acerquen al año, le tocan seis kilos todos los días más calcio. A los cachorros, además del complemento vitamínico y de minerales, les dan kilo y medio de carne todos los días a cada uno. La carne es vacuna, preferentemente del muslo, con huesos grandes.

Expectativa de vida. En cautiverio, si están bien alimentados y se les cuida de las enfermedades y los parásitos, los leones pueden llegar a vivir 24 años. En estado salvaje, los machos difícilmente lleguen a la década. Las peleas territoriales, las lesiones y enfermedades, los enemigos (la hiena y, sobre todo, el hombre) hacen que sea difícil que lleguen a cumplir los diez años.

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