THE NEW YORK TIMES | M. RICH Y B. STONE
En el Kindle de Amazon se pueden incluir cientos de libros en un dispositivo que es más pequeño que la mayoría de las ediciones de tapa dura. Pero, para algunos, eso no es suficiente. Mucha gente que quiere leer libros electrónicos está descubriendo que puede hacerlo en teléfonos inteligentes que ya tienen en sus bolsillos, lo que da un nuevo significado a este aparatejo. Y les gusta ahorrarse los entre 250 y 350 dólares que gastarían en dispositivos como el Kindle o similares. "Los libros electrónicos hacen una sola cosa", dijo Keishon Tutt, una farmacéutica de 37 años de Texas, que compra 10 a 12 libros al mes para su iPhone de Apple. "Me gusta tener un dispositivo multifunción. Veo películas y escucho canciones".
En los últimos ocho meses Amazon, Barnes & Noble y una serie de compañías más pequeñas han vendido software para la lectura de libros con el iPhone y otros dispositivos móviles. Una de cada cinco nuevas aplicaciones presentadas para el celular de Apple el mes pasado fue un lector de libros, según Flurry, una firma que estudia tendencias en el mercado.
Toda esa actividad plantea una interrogante: el futuro de la lectura de libros, ¿está en dispositivos específicos como el Kindle o en aparatos más versátiles como los celulares? Hasta ahora el software para smartphones no parece haber reducido la demanda de los lectores electrónicos. Según el Grupo Codex, consultora de la industria editorial, alrededor de 1,7 millones de personas tienen tales dispositivos, y la cifra podría elevarse a cuatro millones a partir de fin de año.
Pero ya hay 84 millones de teléfonos inteligentes que pueden utilizar aplicaciones tan sólo en Estados Unidos, según IDC, una firma de estudios de mercado. Apple vendió más de 50 millones de iPhones e iPod, que pueden utilizar software para libros electrónicos.
Apple misma no cree que el iPhone sea el mejor dispositivo para leer. El año que viene provocará más conmoción en el mercado si, tal como se espera, presenta un dispositivo tablet, más grande que un teléfono, y que probablemente tenga un lector junto con otros programas que utiliza el iPhone.
La gente en un tiempo rechazaba la idea de leer un libro en una pantalla celular de 3,5 pulgadas. Pero para muchos la conveniencia pesa más que lo demás. "El iPod Touch siempre está a mano", dijo Shannon Stacey, que escribió varias novelas románticas electrónicas. "Es mi calendario, es todo, por lo que mis libros siempre van conmigo". Stacey, que también tiene un modelo de lector Sony, dijo que ahora tiene el doble de títulos para su iPod Touch que para el dispositivo específico para libros electrónicos.
competencia. Mientras que el Kindle, el Reader y el Nook, el dispositivo de Barnes & Noble, tienen pantallas que utilizan poca energía y cuentan con un tamaño similar al de un libro de tapa blanda, sus recursos son relativamente limitados, como pantallas en blanco y negro y acceso parcial a Internet. Otros directamente no ofrecen vínculo a la red.
Ian Freed, vicepresidente de la división Kindle de Amazon, dijo que los clientes siguen comprando más libros para el Kindle que para la aplicación que utiliza el iPhone, aunque no dio cifras. Amazon está trabajando en software de lectura para el BlackBerry y para computadoras Macintosh; la semana pasada presentó software para Windows. "Es una experiencia sorprendentemente agradable leer en una pantalla pequeña", dijo Josh Koppel, fundador de ScrollMotion, una compañía de New York que ha distribuido cerca de 25.000 libros electrónicos a través del App Store de Apple y vendido más de 200.000 copias.
Compañías como ScrollMotion y BeamItDown venden libros en la forma de aplicaciones individuales, de modo que novelas como Twilight de Stephenie Meyer aparecen en el App Store. Amazon y Barnes & Noble regalan el software para lectura electrónica; los usuarios compran los libros por medio de su navegador en un teléfono o PC.
Los editores ahora corren a desarrollar nuevas formas de libros para responder a la demanda de lectores que los verán en sus teléfonos. Cuando Nick Cave, el rockero, escribió su segunda novela, The Death of Bunny Munro (La muerte de Bunny Munro) de forma conjunta con su editor británico, Canongate, trabajaron con una compañía multimedia para desarrollar una aplicación para el iPhone que incorporó no sólo el texto sino también videos, música compuesta por Cave y audio del autor leyendo el libro. "Lo que se puede hacer con gráficos e imágenes en movimiento crea muchas posibilidades que no existían antes", dijo Jamie Byng, el editor de Canongate.
Por supuesto que lectores electrónicos como Kindle y Nook también van a evolucionar, probablemente agregando color. Pero mientras tanto los ejecutivos de Amazon dicen que las limitaciones de su dispositivo lo hacen en realidad más atractivo para la lectura.
"El Kindle es para quienes les gusta leer", dijo Freed de Amazon. "La gente usa los teléfonos para muchas cosas. Principalmente para hacer llamadas. El segundo uso es para enviar mensajes de texto o e-mails. La lectura figura con muy baja prioridad".
Por cierto Sarah Wendel, secretaria administrativa de Manhattan que escribe en blogs sobre novelas románticas, dijo que aunque usa el iPhone para leer cuando se toma un descanso en el trabajo, sigue usando el Kindle para el viaje de su trabajo a casa en New Jersey que tarda una hora. Para largas sesiones de lectura, dijo, el iPhone tiene "una pantalla demasiado pequeña y me dolerían los ojos, aunque aumente mucho el tamaño del texto".
Travis Bryant, director de productos digitales de Keen Communications, un pequeño editor de Birmingham, Alabama, señaló que, desde su iPhone, había leído mucho haciendo cola en distintos lugares como, por ejemplo, The Shack, una novela alegórica cristiana de gran venta, así como The Templar Legacy, un thriller histórico de Steve Berry. Pero reconoció que el iPhone, aunque conveniente, no sirve para toda lectura. "Tengo un chico de 3 años y realmente le encantan los libros", dijo Bryant. "Recuerdo haber disfrutado de las bibliotecas de mis padres y si todo está en el iPhone mi hijo simplemente no va a tener la tentación visual. Así que tenemos los estantes cargados de libros en casa".