Los juegos de la A a la Z

| Un recorrido por lo heroico, inolvidable e insólito de una historia que lleva 116 años y que ahora va por su 30° edición.

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LEONEL GARCÍA

Entre el telégrafo y el streaming, la natación a mar abierto y los centros acuáticos en forma de ola, el amateurismo idealista y los 53 millones de dólares al año que gana el basquetbolista norteamericano LeBron James han pasado mucho más que 116 años. Los Juegos Olímpicos de Verano (Juegos Olímpicos a secas para esta parte del mundo) comienzan su trigésima edición tras un recorrido rico en ensayos y errores, pasos en falso, esperanzas y decepciones. En tres distintos siglos esta historia supo registrar lo mejor y lo peor del hombre: lo primero gracias a la superación deportiva; lo segundo, a la política. Pero así como en la Antigua Grecia los combates cesaban al llegar la hora de Olimpia, desde el próximo viernes y por 17 días, Londres se convertirá en el eje del mundo mientras allí arda el fuego del Templo de Hera, más rápido, más alto, más fuerte.

A

ATENAS. "Proclamo la apertura de los primeros Juegos Olímpicos Internacionales en Atenas", dijo el rey Jorge I de Grecia. Era el 6 de abril de 1896 y 70 mil personas lo vitoreaban en el mármol blanco del remodelado estadio Panathinaikó. Se hacía realidad el sueño del Barón Pierre de Coubertin en la ciudad indicada. En esta primera edición participaron 241 atletas -todos varones- de 14 países, en 43 competiciones de nueve disciplinas distintas. Spiridon Louis, de 23 años, pasó de ser un anónimo vendedor de agua potable por las calles de Atenas a héroe nacional, tras ganar la maratón de manera por demás sorpresiva; en su cuello, y en el de todos los triunfadores, se colgó una medalla de plata, recién en los Juegos de San Luis (1904) se premiaría con oro a los vencedores. Billy Hoyt, de Estados Unidos, ganó en salto con garrocha (de bambú, la fibra de carbono era entonces un sueño de trasnochados) alcanzando unos increíbles 3,30 metros. El récord actual es 6,14 y data de 1994.

B

BOICOTS. En el "Manifiesto Olímpico", ese que Coubertin leyó por primera vez en la Sorbona y en 1892, se ensalzaban valores como paz, respeto y tolerancia, y se apelaba al deporte como factor de unión. Pero la política internacional se encargó de que estos ideales fueran olímpicamente ignorados más de una vez. A causa de la invasión soviética a Afganistán, Estados Unidos promovió el boicot a los Juegos Olímpicos de Moscú, en 1980, al que se plegaron otros 64 países (entre ellos, Uruguay). La respuesta de la ya desaparecida URSS a la siguiente cita de Los Ángeles, en 1984, significó la ausencia de 14 representaciones, básicamente ella y sus aliados de Europa Oriental. Otro boicot muy recordado fue el de Montreal 1976. A estos Juegos en Canadá faltaron 29 estados, todos africanos con la excepción de Taiwán, en protesta por la presencia de Nueva Zelanda, cuyo equipo de rugby había jugado ante su par de Sudáfrica durante el auge del apartheid.

C

CENSURA. Los Juegos Olímpicos de Beijing 2008 tenían el atractivo de una cultura milenaria y todo lo que una monstruosa inversión de más de 44.000 millones de dólares podía ofrecer en infraestructura. De regalo, también se incluía la censura de un régimen autoritario y represivo. Como en toda China, el Centro de Prensa tenía restringido el acceso a Internet: en todo el ciberespacio no se podía encontrar nada que aludiera a cosas como "Tíbet", "Tiananmen" o "Amnistía Internacional". El Comité Olímpico Internacional (COI) admitió haber acordado con el gobierno el bloqueo de información sensible "no vinculada a los Juegos". También se denunció el seguimiento y hasta la expulsión de periodistas, por haber puesto sus cámaras en lugares a los que molestaba al régimen. Según BBC, 77 protestas por violaciones a los derechos humanos fueron prohibidas durante los 16 días de competencias.

D

DREAM TEAM. Para los Juegos Olímpicos de Barcelona, en 1992, por primera vez se permitió que Estados Unidos apelara a profesionales en basquetbol. ¿Resultado? Convocó a sus astros de la NBA -Magic Johnson, Michael Jordan y Larry Bird, más otros que no desentonaban, de los cuales solo dos de 12 no están incluidos entre los 50 mejores players de todos los tiempos- y condenó al resto a jugar por la medalla de plata. Ganó por destrozo, con un promedio por partido de 44 puntos de diferencia con sus rivales. Fue llamado el Dream team (Equipo soñado). Luego hubo otros, pero ninguno como éste.

E

ESPÍRITU DILUIDO. En las primeras ediciones ni siquiera se sabía bien cómo venía esta movida, y el tan mentado espíritu olímpico no pasaba de las buenas intenciones. Los Juegos de 1900, en París, y los de 1904, en San Luis (EE.UU.), se desarrollaron a lo largo de cinco meses y 14 días, y cuatro meses y dos días, respectivamente; los primeros ni siquiera tuvieron ceremonias de apertura y clausura. Los dos coincidieron con las Exposiciones Mundiales que se celebraron en ambas ciudades, lo que no ayudó a la difusión del hoy mayor evento deportivo a nivel mundial; de hecho, muchos asistentes a esas ferias no se enteraron de la existencia de algo llamado Juegos Olímpicos. En 1904, para peor, se celebraron en San Luis los muy racistas "Juegos Antropológicos", exclusivos para negros e indios, vistos más como atracción de circo que como atletas. Algo positivo dentro del desastre: en París comenzó la participación femenina con 19 pioneras. Recién en Los Ángeles 1932 los Juegos se acotarían a unas dos semanas.

F

FUHRER. Berlín 1936 fue el presagio de la tormenta. El objetivo de Adolf Hitler, canciller alemán, era reflejar al mundo la supremacía de la raza aria, en una ciudad repleta de banderas nazis. Pese a que su país obtuvo 89 medallas (33 de oro) y fue la delegación más laureada, el Führer debió sufrir la humillación de Jesse Owens, el velocista negro norteamericano que fue la gran estrella del evento, al ganar cuatro medallas de oro en atletismo (incluyendo los 100 metros llanos). El periódico ultraoficialista Der Angriff publicó: "Si los estadounidenses no hubieran traído a los auxiliares negros... los yanquis hubieran sido la mayor decepción de las Olimpíadas".

G

GLORIA Y TORMENTO. Jim Thorpe es considerado como el mayor atleta estadounidense de la primera mitad del siglo XX. En los Juegos Olímpicos de Estocolmo 1912 ganó el oro en pentatlón y decatlón. "Usted, señor, es el atleta más grande del mundo", le dijo el rey Gustavo de Suecia y en casa fue recibido como héroe. Pero pronto se supo que antes de esos triunfos había jugado semi profesionalmente al béisbol en su país, por algo así como dos dólares el partido. En momentos en que el olimpismo era estrictamente amateur y que el racismo campeaba en su país (Thorpe era indio y su nombre en kikapú era Wa-Tho-Huk: "Sendero que brilla"), su federación no movió un dedo para ayudarlo y fue despojado de sus medallas. Aunque brillara en béisbol, basquetbol y fútbol americano, murió pobre y alcohólico en 1953. Recién en 1983 el COI le devolvió su gloria olímpica. Y con el tiempo, los Juegos admitirían atletas esponsoreados por cifras de varios ceros, el Dream Team, o profesionales de fútbol Sub 23.

H

HÉROE AFRICANO. Abebe Bikila no se sentía cómodo con el calzado brindado por el patrocinador (Adidas) para la maratón de Roma 1960; entonces corrió descalzo. A dos kilómetros del final pasó por el Obelisco de Axum, robado a su Etiopía por la Italia de Mussolini en 1935, y redobló el paso. Fue el primer oro olímpico, con récord incluido, para un atleta de África. Ese continente pasaría a ser potencia en pruebas de fondo. Repitió el logro en Tokio 1964 y murió en 1973, cuatro años después de quedar parapléjico por un accidente de tránsito.

I

INCLUSIONES. Muchas de las tradiciones e instalaciones que hoy se toman como normales se fueron incluyendo sobre la marcha, aunque varias tengan su origen en los Juegos Olímpicos de la Antigua Grecia. La simbólica llama olímpica fue prendida por primera vez en Amsterdam 1928; la antorcha olímpica viajó por primera vez desde Grecia en Berlín 1936; fue en esos juegos alemanes que se construyó la primera Villa Olímpica concebida como tal (en 1932 se erigió una pensada solo para atletas masculinos, mientras las mujeres fueron ubicadas en hoteles; anteriormente, los comités nacionales debían hacerse cargo del alojamiento); el juramento, el himno y la bandera olímpica hicieron su presentación en Amberes 1920; y la primera mascota olímpica fue el perro Waldi, diseñada para Munich 1972.

J

JOHNSON Y JOYNER. Uno fue el villano de Seúl 1988; la otra la heroína de final trágico y sospechoso. El canadiense Ben Johnson derrotó a Carl Lewis en unos 100 metros llanos infartantes, pero perdió la gloria al dar positivo el antidoping por anabolizantes. Su carrera se truncó. Mientras eso pasaba, Florence Griffith Joyner, de Estados Unidos, ganaba los 100 y 200 metros lisos femeninos, y la posta 4x100. Ella impactaba por su belleza, extravagancia, sus largas uñas y una musculatura muy notoria, que ayudó a que sus marcas de 1988 permanezcan imbatidas. Cuatro años antes, en Los Ángeles 1984 (donde ganó una medalla de plata), su figura era mucho más estilizada. Enseguida de Seúl, con 29 años y en la cresta de la ola, se retiró. Mucho se especuló sobre un dopaje (nunca probado), y muchos apuntaron a su marido y entrenador, Al Joyner. Los rumores crecieron tras su temprana muerte, en 1998, por una apoplejía cerebral precedida por problemas cardíacos.

K

KNUD ENEMARK. Así se llamaba el ciclista danés de 21 años que cayó desplomado durante los 100 kilómetros contrarreloj de Roma 1960, y que murió minutos después en un hospital. Su autopsia reveló una elevada cantidad de anfetaminas. A él se debe la implantación de los controles antidoping en los Juegos. Esos análisis "debutaron" en México 1968 y ahí ya tuvieron su primer caso: el pentatlonista sueco Hans Gunnar Liljenwall, a quien se le encontró más alcohol de lo aconsejable (el atleta juró que solo fueron "dos cervezas"). Pese a los 105 positivos registrados hasta ahora, la efectividad de este sistema siempre fue puesta en duda. De hecho, tras la caída del Muro de Berlín se supo que buena parte de los éxitos de Alemania Oriental (y de otros países del bloque soviético) se consiguieron en base a cócteles de anabolizantes, que lograban burlar los controles antidoping.

L

LONDRES POR TRES. La capital británica será la primera ciudad en albergar tres veces a los Juegos Olímpicos. Este año, con 36 disciplinas, una inversión de 15,6 mil millones de dólares, once patrocinantes y la esperada participación de 203 federaciones nacionales, se espera que el deporte sirva como bálsamo a la crisis económica que azota a Europa. Londres ya ha tenido experiencia de dar la cara (olímpica) en períodos difíciles. En 1948 y con la participación de 59 países, esta ciudad que aún mostraba las heridas de la Segunda Guerra Mundial, albergaba unos juegos austeros, llenos de tensión y esperanza; los primeros tras Berlín 1936 y el sangriento paréntesis bélico entre 1939 y 1945. Y la seriedad con que se organizó Londres 1908 (pese a su designación de apuro, ya que la erupción del Vesubio impidió que los Juegos fueran a Italia), incluyendo la construcción de un estadio de 70.000 asientos, permitió que, luego de las tristes experiencias de 1900 y 1904, esta competencia comenzara a ganar respeto en el mundo.

M

MATANZA. El 5 de septiembre de 1972 quedó registrado como el peor día de la historia olímpica. En la madrugada, el comando terrorista palestino Septiembre Negro secuestró y acabó matando a once atletas israelíes que participaban de los Juegos de Munich. El asalto, las fallidas negociaciones y la masacre -que incluyó la muerte de un policía alemán y de cinco de los ocho atacantes- fueron transmitidas en vivo por televisión, desde la Villa Olímpica (donde la delegación uruguaya compartía edificio con la israelí) hasta la base aérea de Fürstenfeldbruck, ya de noche. El Comité Olímpico resolvió que, salvo ese día, los Juegos no se suspendieran; esta decisión, la peor versión de el-show-debe-continuar, fue muy criticada. En Atlanta `96, 24 años después, una bomba colocada por un extremista religioso en el parque olímpico mató a dos personas e hirió a más de cien; de parar el evento, ni hablar.

N

NADIA. Todo el mundo contenía el aliento en Montreal 1976, ese 18 de julio. Nadia Comaneci, una rumana de 14 años, había culminado su rutina en las barras asimétricas y el tablero electrónico mostraba el veredicto de los jueces: "1.00". Esta gimnasta rumana de 40 kilos y 1,48 metros de altura había logrado el primer "10" de la historia, la primera actuación perfecta y el tablero no estaba preparado para reflejar la perfección. Nadia logró en esos juegos siete "10", tres oros, una plata y un bronce. Gran parte de la atracción que hoy ejerce la gimnasia artística se debe a ella. Luego de la caída del régimen del dictador Nicolás Ceaucescu (con uno de cuyos hijos, se asegura, ella estuvo involucrada) en Rumania, huyó a Estados Unidos.

Ñ

ÑANDÚ CRIOLLO. Con ese apodo se conoció al argentino Juan Carlos Zabala, quien en Los Ángeles 1932 se convirtió en el atleta más joven de la historia en ganar una maratón olímpica: aún no había cumplido los 21 años, de los cuales recién llevaba uno corriendo esa distancia. El Ñandú se sumaba así a la lista de grandes episodios olímpicos causados por esta prueba. A héroes como Spiridon Louis, Abebe Bikila o Emil Zatopek se le suman capítulos bizarros como la increíble ayuda que el desfalleciente italiano Dorando Pietri recibió de jueces y médicos en Londres 1908 para terminar la carrera (fue luego descalificado), o la que el norteamericano Thomas Hicks obtuvo de un cóctel de estrictina y brandy para finalmente ganar en San Luis 1904; bueno, en este último caso fue eso y la descalificación de quien llegó primero, su compatriota Fred Lorz, por haber hecho 18 de los 42 kilómetros en auto.

O

ORO. A los 23 años, el estadounidense Michael Phelps, considerado el mejor nadador de todos los tiempos, ya ostentaba la obscena cantidad de 14 medallas de oro olímpicas; solo en Beijing 2008 ganó ocho. Nadie tiene tantas preseas doradas ni nadie consiguió tantas en una sola edición. Phelps, quien además ganó dos bronces en Atenas 2004, buscará en Londres y a sus 27 años romper otro récord: el de la ucraniana Larisa Latynina, la atleta más galardonada de la historia olímpica con 18 medallas (nueve de oro) entre Melbourne 1956 y Tokio 1964.

P

PODER NEGRO. Las cabezas gachas y los puños enguantados alzados de las atletas negros estadounidenses Tommie Smith (oro) y John Carlos (bronce), en el podio de los 200 metros llanos, mientras sonaba el himno de su país, marcó como ninguna otra imagen a los Juegos Olímpicos de México 1968. En Estados Unidos las luchas por los Derechos Civiles estaban en su punto culminante; Martin Luther King había sido asesinado cuatro meses antes. Realizar el gesto del black power le significó a ambos corredores ser expulsados de la delegación y ser tratados casi como delincuentes al regresar a su país, en medio de amenazas de muerte.

Q

QUINCE. "Los últimos quince metros han sido muy difíciles", confesó casi sin aire el nadador de Guinea Ecuatorial Eric Moussambani, dejando una frase digna del bronce. Es que todo aquel que haya visto su participación en los 100 metros libres de Sydney 2000 hubiera asegurado que los primeros 85 fueron un suplicio similar. Moussambani, que hasta ese día jamás había visto una pileta olímpica, había aprendido a nadar solo ocho meses antes y en piscinas de hotel que apenas superaban los veinte metros de largo, dada la carencia en infraestructura deportiva de su país. Eric estuvo en los Juegos gracias a un programa especial que permitía la participación de deportistas de países con muy bajo desarrollo. El público, asombrado (y asustado) primero ante un nadador que parecía ahogarse, acabó aplaudiéndole a rabiar al verlo dejar la vida durante 1`52``72```; lo que equivale a más del doble de tiempo del récord mundial. Ahora es el entrenador de natación de su país.

R

RAREZAS. Estos deportes alguna vez pertenecieron al calendario olímpico: cricket (1900), golf (1900 y 1904) y rugby (1900, 1908, 1920 y 1924). Y aunque parezca mentira, estas "disciplinas" también: escalada de cuerda, levantamiento de pesas con una mano, malabarismo, salto alto ¡sin impulso!, nado submarino o tiro al pichón. Éste último tuvo una única participación en los Juegos de 1900, en París, y supuso la muerte de unas 300 palomas. Los movimientos ecológicos no estaban en boga por aquellos días. Aunque suene a broma, el trepar por una cuerda utilizando solo las manos fue un deporte olímpico hasta 1932. En San Luis 1904 una disciplina llamada Plunge for distance (algo así como Zambullida en distancia), consistente en tirarse al agua y dejarse llevar por la corriente, fue una competencia olímpica. Ganaba el que terminaba más lejos luego de 60 minutos sin ayudarse con brazos o piernas.

S

SUPERACIÓN. Wilma Rudolf (EE.UU.): de una poliomelitis que la dejó semiparalizada por años, a tres oros en atletismo (1960); Károly Takács (Hungría): de perder su mano derecha, la hábil, por una granada, al oro con puntaje perfecto en tiro con pistola usando la zurda (1948); Shun Fujimoto (Japón): aun con la rótula fracturada y con riesgo de una lesión permanente, su gran actuación en las anillas le valió a su país el oro por equipos en gimnasia (1976). El Lema Olímpico es Citius, altius, fortis: más rápido, más alto, más fuerte. Siempre es posible superarse más.

T

TARZÁN. Janos Weibmüller nació en lo que era el Imperio Austro-Húngaro en 1904. En 1924, ya nacionalizado estadounidense, ya siendo el primero que nadó los 100 metros en menos de un minuto, ya conocido como Johnny Weissmuller, ganaría sus tres primeros oros olímpicos en París (en Amsterdam 1928 obtendría dos más). Pero la fama mundial le llegaría en 1932 lejos de la natación cuando protagonizaría la primera de sus 19 películas como Tarzán. Fue El Hombre Mono más popular del cine. Murió en 1984 en Acapulco; la leyenda cuenta que había enloquecido.

U

USAIN Y BURKE. El jamaiquino Usain Bolt es un dios del Olimpo. Es el actual campeón olímpico y récord mundial en 100 metros llanos (9`58``). Y quien logra eso en la considerada prueba cumbre del atletismo, automáticamente se convierte en leyenda. Desde principios del siglo XX está dominada casi a piacere por atletas negros, sobre todo en la rama masculina: de hecho, el último blanco en colgarse el oro olímpico fue el escocés Allan Wells en 1980... aprovechando el boicot de Estados Unidos a Moscú (Gran Bretaña había dado "libertad" a sus atletas a asistir). Jesse Owens, Wyomia Tyus, Carl Lewis (nueve oros olímpicos en atletismo, entre 1984 y 1996) y Gail Devers también son deidades. El primer campeón olímpico, en 1896 y con 11`80", fue el norteamericano Tom Burke, que sorprendió al público partiendo "con las manos apoyadas en la pista" (como se hace hoy); era blanco.

V

VUELTA OLÍMPICA. Se trata del gran aporte uruguayo al folclore del fútbol y nació en los Juegos Olímpicos de París 1924. El 9 de junio de ese año Uruguay ganaba el oro al golear a Suiza 3 a 0. El público francés había quedado deslumbrado por la actuación del equipo de un país que ni siquiera sabía ubicar bien en el mapa, que era el único sudameriano entre 22 participantes, y que había derrotado en hilera a Yugoslavia (7-0), Estados Unidos (3-0), Francia (5-1) y Holanda (2-1) antes de la final. Como retribución a los aplausos, el equipo uruguayo dio una vuelta alrededor del campo saludando a los asistentes al Estadio de Colombes. El 9 de junio quedó como el "Día del Fútbol Sudamericano" para la Conmebol. Los dos oros olímpicos uruguayos fueron cosechados en sus dos participaciones en fútbol (París `24 y Amsterdam `28), disciplina a la que vuelve recién en esta edición. El palmarés criollo -10 medallas- incluye dos platas y seis bronces.

W

WYNANTS. Sydney 2000 tuvo varios héroes -Marion Jones, Ivan Pedroso, Ian Thorpe- pero por estos lares fueron y serán los Juegos de Milton Wynants. El ciclista logró la plata en la prueba por puntos, poniendo fin a una ausencia de 36 años de Uruguay en el medallero olímpico; la anterior presencia había sido la de Washington Rodríguez, bronce en boxeo en Tokio 1964. El remo es el deporte que más medallas le dio al país: una plata y tres bronces. El basquetbol aportó dos bronces, en Helsinki 1952 y Melbourne 1956.

X

XX/XY. Gretel Bergmann era la mejor saltadora en alto alemana con miras a Berlín 1936. Pero también significaba un dolor para el régimen nazi: era judía. Fue desplazada del equipo y sustituida por Dora Ratjen; ésta era una mujer con aspecto por demás hombruno, que ella justificaba diciendo padecer "un raro caso de hermafroditismo". Veinte años después, Hermann Rajten, de "ella" se trata, confesó la verdad: "Yo siempre fui hombre, pero el régimen, obsesionado con ganar, me obligó a competir como mujer". Tampoco pudo: Dora/Hermann finalizó cuarta/o. No solo en la Alemania nazi pasaron estas cosas. A Heidi Krieger, atleta de Alemania Oriental, el terrible entrenamiento deportivo en su país le cambió su vida de la forma más extrema posible: tanto esteroide anabólico recibió para mejorar sus performances como lanzadora de peso en los `80, que no le quedó casi alternativa a cambiarse de sexo quirúrgicamente. Hoy se llama Andreas.

Y

YOUTUBE. Todo un símbolo de estos tiempos: para los XXX Juegos Olímpicos la cadena televisiva NBC se asoció con el portal de videos online YouTube para la emisión vía streaming (reproducción en directo) de aproximadamente 3.600 horas de eventos olímpicos. Este acuerdo, que significa 900 millones de dólares en ingresos por publicidad para la cadena, prevé llevar las competencias, premiaciones, fases previas y ceremonias a distintas plataformas, incluyendo celulares inteligentes; en Atenas 1896 solo existía el telégrafo. Si bien no hubo confirmación oficial, se ha deslizado que este acuerdo significa que para acceder a este servicio, el usuario debería ir al portal de NBC y no al de YouTube para seguir el evento.

Z

ZAPPAS. Todos recuerdan hoy al Barón de Coubertin, pero un manto de olvido cayó sobre el empresario griego Evangelios Zappas, quien fue el primero en querer reflotar los Juegos de la Antigüedad, aquellos de Olimpia entre el 776 AC y el 393 DC. Él solventó unos encuentros deportivos el 15 de noviembre de 1859, en Grecia, sin ayuda de casi nadie y poca repercusión. Zappas falleció en 1865, y le cedió su fortuna a su hermano Konstantinos para que se siguieran celebrando esos Juegos siempre en Atenas; esto ocurrió, también con escaso éxito, en 1870, 1875 y 1889. El noble francés tomó esa idea pero, más astuto y con más nociones de gestión, se preocupó de conseguir apoyo internacional y de las federaciones atléticas universitarias y amateurs para conseguir su propósito, así como imponer la rotación de las sedes. Y ese camino, con historias repletas de ensayos, errores y evoluciones, tendrá un nuevo capítulo desde este viernes.

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