Llegaron de Venezuela buscando mejorar sus vidas, hoy tocan en eventos y son parte de la Sinfónica del Sodre

Son venezolanos y crearon el cuarteto de cuerdas Venuy, que comenzó tocando a la gorra en la Peatonal Sarandí. Hoy animan todo tipo de eventos y sus músicos integran la Orquesta Sinfónica del Sodre.

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Cuarteto Venuy: Ana Cecilia Riera, Alejandra Carrillo, Gilberth Gómez y Ánggela Carlino.
Foto: Estefanía Leal.

Es miércoles de tarde y en el Teatro del Anglo se escucha Mozart. Sobre el escenario, un cuarteto de cuerdas prepara uno de sus primeros conciertos en solitario. En unos días, Ánggela Carlino (39 años), Gilberth Gómez (33), Alejandra Carrillo (39) y Ana Cecilia Riera (33) estarán haciendo lo que más les gusta frente al público: ese arte con el que llegaron hace unos 10 años desde Venezuela buscando un presente mejor.

“Los cuatro nos vinimos buscando una mejor vida”, cuenta Ánggela, la dueña del violonchelo en el Cuarteto Venuy. “El nombre es la liga de los dos países. Primero, al que pertenecemos, Venezuela, y segundo el país que nos recibió con mucho cariño, Uruguay”, agrega.

Ánggela es de Valencia, en el estado de Carabobo. Estudio música ahí y en Caracas. Cuando decidió emigrar habló con el maestro Ariel Britos, creador en Uruguay del sistema de Orquestas Juveniles e Infantiles, que tenía una versión similar en Venezuela de la que ella era parte.

“Llegué al Uruguay y empecé como directora en una orquesta en la ciudad de Trinidad, en Flores, donde estuve trabajando seis años. También trabajé en Las Piedras y en Ciudad de la Costa”, relata a Domingo.

Ana Cecilia, por su parte, es de Punto Fijo, pero hizo sus estudios musicales en el estado de Mérida, en la Universidad de los Andes, donde conoció a Gilberth y a Alejandra. Ana Cecilia dejó su país sin tener idea de si iba poder dedicarse a lo que sabía: tocar el violín. “Por suerte, empecé a dar clases en el sistema de Orquestas Infantiles y Juveniles”, apunta.

Fue la primera en audicionar y entrar en la Orquesta Sinfónica del Sodre. Los siguientes fueron Gilberth y Alejandra, que ya llegaron al Uruguay sabiendo que iban a ser parte de este cuerpo musical, él tocando la viola y ella, el violín. La última en sumarse fue Ánggela, en 2023, y hoy son unos 15 venezolanos en la orquesta.

El cuarteto

Antes que Venuy, existió el Ensamble Venezuela, formado por Ana Cecilia y otro violinista venezolano. Tocaban en la Peatonal Sarandí, a la gorra.

“Nos empezó a ir bien, entonces decidimos hablar con Ánggela y otro compañero, José, para armar un cuarteto de cuerdas”, recuerda Ana Cecilia. Fue en ese momento que a Ánggela se le ocurrió bautizarlo como Venuy.

Durante un tiempo las cosas marcharon muy bien, hasta que hubo que hacer una pausa. La idea se reflotó allá por el 2019, cuando Alejandra y Gilberth arribaron al Uruguay, y Ana Cecilia y Ánggela decidieron invitarlos a tocar. “Ahí dijimos ‘bueno, ahora podemos continuar con el cuarteto’ y arrancamos”, señala Ana Cecilia, devenida la manager del grupo.

Casi inmediatamente apareció la pandemia, pero eso no los detuvo. “Cada uno hacía videos en su casa, los editábamos y los sacábamos en redes”, comentan sobre lo que posteaban en Instagram en @venuy_ensamble.

En Venezuela, cada uno en lo suyo ya estaba tocando en distintos tipos de eventos, por lo que hacerlo también acá fue algo que se dio naturalmente. Entonces surgieron las bodas, los cumpleaños de 15, las reuniones familiares y empresariales, y hasta las despedidas de soltera.

“Nos adaptamos a lo que el cliente quiere, obviamente dentro de lo que nosotros podemos hacer porque para el cuarteto necesitamos que haya arreglos”, explica Ana Cecilia sobre el repertorio que ofrecen.

El resultado superó las expectativas al punto tal que muchas veces se le han superpuesto contrataciones. En esos casos piden ayuda a colegas y se reparten para que Venuy diga presente en todos lados, sea como cuarteto o en otros formatos. Eso sí, a la hora de actuar como cuarteto son ellos cuatro.

También han participado de fiestas populares, como la Expo Prado. “Ya estuvimos tres veces y ahí normalmente tocamos algo venezolano, pero también llevamos un poquito del folclore uruguayo. De repente tocamos candombe, alguna samba”, relata Ana Cecilia.

La violinista comenta que es difícil que un cuarteto dure tanto tiempo como ha sucedido con Venuy, ya sea por temas musicales o personales de sus integrantes. “Nosotros, gracias a Dios, hemos tenido el privilegio de que en estos ocho años nos hemos podido mantener y tener la energía para hacer música, teniendo opiniones musicales a veces diferentes, pero nunca llegando a un desencuentro”, destaca, y sus compañeros asienten.

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Cuarteto Venuy en acción: dos violines, viola y violonchelo.
Foto: Estefanía Leal.

Inmigrantes

Ánggela y Ana Cecilia ya son ciudadanas uruguayas; Alejandra y Gilberth están en vías de serlo. Los cuatro dejaron familia y amigos en Venezuela; también vínculos profesionales que les sirven para desarrollar su carrera en Uruguay.

“Siempre hablamos del sistema orquesta allá, cómo está funcionando, las cosas que se van haciendo”, cuenta Gilberth, director en Uruguay del Núcleo Ciudad Vieja que, entre otras cosas, promueve el programa Un niño, un instrumento.

“Nunca he sentido que me vean como un extranjero. Para los chicos, para las familias, para el equipo, yo soy uno más. No hay diferencia”, asegura el violinista a la hora de hablar de cómo han sido recibidos en Uruguay.

Alejandra agrega que siempre ha estado el respeto. “Creo que también tiene mucho que ver la forma en la que nosotros nos comportamos en un país prestado. Además, la mayoría de los venezolanos que han venido, ha sido para trabajar. Hay que venir a aportar, no a hacer desorden”, remarca y manifiesta sentirse como en casa.

Si bien se intuye que a todos les gustaría poder regresar a su país, son realistas y van por la filosofía de “vivir el momento”.

“Es difícil planificar algo a futuro porque pasan tantas cosas en el mundo, no solo en Venezuela. Entonces hay que disfrutar y agradecer, sobre todo el presente”, considera Ana Cecilia. “Desafortunadamente, nuestro país sigue sufriendo. La calidad de vida no está óptima todavía y nuestras familias continúan padeciendo situaciones complicadas. Muchos qusiéramos volver, pero con la situación así, no”, sostiene Ánggela que, al igual que Gilberth, nunca volvió a pisar Venezuela. Ella piensa hacerlo en diciembre con su esposo, también venezolano; mientras que Gilberth lo intentó el año pasado, pero tuvo que desistir. “Por suerte, mis padres han venido y han pasado unos meses acá conmigo. Y tengo familia en Argentina”, acota.

Otros la han formado acá, como es el caso de Alejandra, que se casó en nuestro país con otra venezolana, casualmente la hermana de Ana Cecilia. “No es música, se dedica a la administración”, apunta.

Los cuatro confiesan que lo que más les ha costado es adaptarse al frío y la humedad. La gastronomía solo fue difícil al principio. “Ahora hay un restaurante venezolano en cada esquina”, bromea Ana Cecilia. “Son los uruguayos los que nos dicen ‘¡queremos arepas!’”, remata Alejandra.

El concierto

El 28 de agosto: "De Viena a San Petersburgo"

El próximo viernes, a las 19:30, el Cuarteto Venuy se presentará en el Teatro del Anglo con dos obras, una del austríaco Wolfgang Amadeus Mozart, Pequeña Serenata Nocturna, y la otra del ruso Alexsandr Borodin, el Cuarteto de Cuerdas N°2, que este le dedicó a su esposa.

“Una fue escrita en 1787 y la otra en 1881, son casi 100 años de diferencia. Eso nos va a permitir mostrar la diferencia de las formas de composición de un período y otro”, explica la violinista Alejandra Carrillo. “Es un viaje del clasicismo al romanticismo”, apunta.

De Viena a San Petersburgo: Diálogo entre cuerdas forma parte de la Temporada de Cámara Eduardo Gilardoni.

Las entradas se venden en RedTickets.

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