NOMBRES DEL DOMINGO

Liu Yufei, la Mulán que también es combativa fuera de la pantalla

La actriz Liu Yifei provocó la ira de casi todos cuando se pronunció en contra de las manifestaciones que sacuden actualmente a Hong Kong. Perfil de una actriz y cantante que empezó brillando en la televisión y que también es ciudadana estadounidense.

Liu Yifei
Liu Yifei como Mulán, la guerrera intrépida. Foto: Difusión. 

"Mulán", la película de dibujos animados estrenada en 1998, fue una de las producciones con las que Disney volvió a un nivel de calidad más alto y consistente. Luego de varios años de títulos olvidables, el estudio que hoy es la corporación de entretenimiento más poderosa del mundo, entró en una racha que muchos denominan “El Renacimiento” y que incluye también títulos como "El rey león" (1994) y "Tarzán" (1995).

Con la tendencia de rehacer todo —ya sea con Imágenes Generadas por Computadora (CGI, por su sigla en inglés) o con actores de carne y hueso—, también "Mulán" tiene su remake, tal como "El rey león" —que actualmente está en la cartelera uruguaya—, o "El libro de la selva" que se estrenó en 2016.

Pero Disney no solo cambió dibujos animados por actores y actrices. En una época en la cual la representación es un tema urticante, la empresa se aseguró de contar con una protagonista que además de hablar bien inglés, también fuera china: Liu Yifei. Después de todo, había que relatar la historia de un personaje chino. La peripecia de la protagonista está basada en la leyenda de Hu Mulan, una mujer que —disfrazada de hombre— tomó el lugar de su padre en el ejército de las dinastías del norte y sur, que batallaron contra otras facciones entre los años 420 y 589.

Con esa elección, Disney se aseguraba de no ser criticada por whitewashing (literalmente, “blanqueamiento”), esa costumbre de poner actores y actrices anglosajones y tirando a rubios en papeles de personajes de otras etnias. La remake con actores de la película animada de culto "Ghost In The Shell "fue muy criticada justamente por eso: en el protagónico aparecía la nada nipona (la original es una película japonesa) Scarlett Johansson.

La elección de Liu Yifei era, hasta hace poco, perfecta: linda, nacida en China pero mudada a Estados Unidos desde que tenía 10 años (luego regresó a China), con una formación también en canto (hasta el momento, publicó dos discos), era la candidata indicada para la nueva versión de la guerrera, más allá de que en la nueva versión de la película no habrá canciones.

Además, había demostrado signos de madurez y profesionalismo, al menos en su discurso. En una entrevista para la edición coreana de Cosmopolitan, se había sincerado respecto a su deseo de dejar atrás ciertos rasgos infantiles: “He pasado por muchas etapas y cambios en mi actitud hacia la actuación. Pero no fue sino hasta pasando los 20 años que me di cuenta que mi aspiración real era actuar. Me di cuenta que no se trata solo de que te aplaudan. Se trata de entregarle al público el personaje correcto, y sentirme satisfecha con mi transformación en ese personaje. Por eso, me concentro en las características abstractas de la actuación, y espero ser cada vez mejor actriz con el pasar de los años”.

Primeros éxitos

Hasta ahora, Liu había tenido la mayor parte de su trayectoria profesional en China. Y ahí, arrancó de la mejor manera posible. Con 16 años, su primer papel importante fue en una telenovela ("La historia de una familia noble")  que batió récords de teleaudiencia.

Hizo varias telenovelas más, y unos años después empezó a transitar por la pantalla grande. En 2008 actuó en "El reino prohibido", una coproducción china y estadounidense dirigida por Rob Minkoff ("Stuart Little"), con dos grandes estrellas de las artes marciales en los papeles protagónicos: Jackie Chan y Jet Li. Como se ve, Liu no es una recién llegada. Puede que en Occidente no sea tan conocida aún, pero para audiencias en China y otros países asiáticos, ya es una estrella desde hace tiempo.

Aún así, no le fue fácil llegar a interpretar a Mulán. El papel fue codiciado por muchas otras actrices y los productores de Disney evaluaron, de acuerdo a la publicación The Hollywood Reporter, aproximadamente a 1000 candidatas, de muchos países, antes de decidirse por Liu.

Todo iba a las mil maravillas. Hasta que empezaron las masivas manifestaciones de protestas en Hong Kong. Estas se iniciaron luego de que se propusiera una enmienda a la ley de extradición que rige en Hong Kong, polémica entre otras cosas porque, por ejemplo, no permite la extradición de residentes de Hong Kong a China, factor que irrita al gobierno chino.

La enmienda a la ley fue descartada, pero las protestas siguieron. Las relaciones entre China y Hong Kong han sido tensas durante años, y las últimas manifestaciones en la isla reafirmaron esa tensión.

En ese clima, Liu publicó una opinión en la red social china Weibo, que muchos consideran como la equivalente a Twitter, y en la cual ella tiene 65 millones de seguidores: “Apoyo a la policía de Hong Kong. Todos ustedes pueden atacarme ahora”. Y los ataques no se hicieron esperar.

Fueron tantos los que pusieron el grito en el cielo que se llegó hasta el titular más temido para Disney, que por supuesto tiene grandes expectativas depositadas en la remake de una de sus películas más queridas, además de una inversión que según Los Angeles Times ronda los 300 millones de dólares: “Piden boicotear la película "Mulán" por las declaraciones de su protagonista”. Obviamente, también se creó un hashtag en Twitter para hacer campaña contra la película -#boycottmulan, en inglés-, que por un período fue trending topic.

No fue el mejor comienzo para una campaña de promoción. La posición de Disney es incómoda: por un lado, tiene una producción ya realizada, en la cual se invirtió mucho dinero y esfuerzo. Por el otro, una campaña política impulsada por activistas que, por lo que se ha visto hasta ahora, son capaces de movilizar millones de personas en Hong Kong y, además, generar simpatía fuera de la isla.

Las protestas en Hong Kong no solo arrastraron al fango político a Liu. También a otras estrellas como Jackie Chan, que intentó quedar bien tanto con los activistas como con el oficialismo y solo provocó la ira de los primeros.

Con todo, es poco probable que la empresa de marcha atrás. La película ya está hecha, tiene previsto el estreno para marzo del año que viene, y algunos calculan que para entonces los ánimos políticos estén más calmos. Además, cualquier medida que se tome para complacer a los activistas hongkoneses seguramente provoque la molestia de las autoridades chinas y, también, parte de la población de ese país.

Entre tanto chisporroteo, casi nadie habla de la película en sí, que fue dirigida por la realizadora neocelandesa Niki Caro, una experimentada directora que ya había estado al frente de otra película de Disney, "McFarland: Sin límites" (2015), protagonizada por Kevin Costner como un entrenador de atletas mayoritariamente descendientes de inmigrantes latinos.

La nueva versión de la historia tendrá, se dice, un enfoque más realista y fiel a la leyenda original. La directora le dijo a Vulture: “Es una gran producción, femenina, épica y con muchas artes marciales. Será extremadamente muscular, excitante y entretenida”. Algunos han incluso afirmado que la nueva versión tiene algunos puntos de contacto con el género wuxia, muy popular en China, y en el cual la presencia de las artes marciales es preponderante.

Aún con todos los cambios y las actualizaciones hechas sobre la original de 1998, la nueva versión, como la antigua, no deja de ser una historia de empoderamiento femenino, más allá de que la protagonista haya tenido que disfrazarse de hombre para poder demostrar sus habilidades y su capacidad.

Cuando la política se mete en el entretenimiento

El caso de "Mulán" no es el único en el cual Disney se vio envuelto en una polémica por temas políticos. Durante esta semana, el famoso historietista Art Spiegelman (autor de la aclamada obra "Maus") criticó a Marvel —que es propiedad de Disney— por censurarle un texto que él había escrito para una edición recopilatoria de las mejores historietas de Marvel entre 1939 y 1949. Ahí, Spiegelman hacía un paralelismo entre el villano Red Skull (o Cráneo Rojo) y Donald Trump: “En el mundo real de hoy, el villano más infame del Capitán América, Cráneo Rojo, está vivo en la pantalla y un Cráneo Naranja persigue a los Estados Unidos”. La alusión fue considerada demasiado “política” para Marvel, que le pidió a Spiegelman que la retirara. El autor renunció al encargo y escribió un ensayo en el medio británico The Guardian, donde relató el episodio que lo llevó a abandonar el trabajo.

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