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LeBron James, el camino del rey que ahora es un dibujo animado

Su trayectoria como basquetbolista no ha estado exenta de polémica ni de anécdotas de crecimiento personal.

LeBron James. Foto: AFP
LeBron James. Foto: AFP

"Físico”, “recursos ofensivos”, “momentos de buena defensa”, “anotador” y buscador de situaciones de pases, de “huecos efectivos” en las defensas rivales. Un video de YouTube que resume los cinco motivos por los que LeBron James es insuperable, y proclamado “El Rey”, dice, también, que solo un jugador ha alcanzado al menos 30 mil puntos, 9.000 rebotes y 9.000 asistencias. Y que ese jugador es LeBron James —en febrero de 2021 se convirtió en el tercero en alcanzar los 35 mil puntos—. La lista de talentos y estadísticas que posicionan al basquetbolista de Los Angeles Lakers como uno de los mejores prolifera en las sugerencias de YouTube cuando se escribe su nombre.

“Es un jugador increíble. Es uno de los mejores jugadores del mundo, sino el mejor del mundo. Sé que la tendencia natural es comparar eras con eras y así seguirá siendo. Soy aficionado a él, me encanta verlo jugar”, dijo Michael Jordan en una conferencia de prensa de 2020 cuando le preguntaron por LeBron. Medios y aficionados reavivan cada vez que pueden las comparaciones entre estos dos jugadores. El reciente estreno de Space Jam: una nueva era, en la que LeBron sucede a Michael Jordan en una aventura con los personajes animados Looney Tunes (ver recuadro), volvió a dirigir la atención hacia los dos.

LeBron James y Bugs Bunny en "Space Jam: Una nueva era". Foto: Difusión
LeBron James y Bugs Bunny en "Space Jam: Una nueva era". Foto: Difusión

Desde Akron, Ohio.

La barba —hoy icónica— todavía no asomaba en su cara. Una vincha verde, una musculosa blanca y verde, el número 23. Los pases, los saltos, los tiros precisos y efectivos, lo escurridizo. El sudor. La mirada aguerrida. Cuando LeBron jugaba en el equipo del colegio St. Vincent-St. Mary —en Akron, Ohio, su ciudad natal— las miradas ya estaban puestas en él. Todos se preguntaban quién era aquel chico que tenía un magnetismo con el balón y los “cazatalentos” iban a verlo esperando que tuviera edad para pasar a las grandes ligas.

Una aventura animada

Este año se estrenó Space Jam: una nueva era. Allí, LeBron James protagoniza una película junto a los dibujos animados Looney Tunes, al igual que lo hizo Michael Jordan en 1996, y en la cinta hay distintos guiños a la versión de su referente. La trama, como en la de Jordan, gira en torno a un partido de básquetbol definitivo para salvar al mundo de un villano virtual que quiere atrapar a todos en web.

Antes y durante el St. Vincent el básquetbol para LeBron era un sueño. Primero, el de un niño que admiraba a otros deportistas e, incluso, el de un niño que empezaba a entender que ser una estrella podía darle soluciones a los problemas que vivía con su familia. Su madre, Gloria, quien lo tuvo a los 16 años, hacía lo que podía para sostener esa familia de dos. No eran tiempos sencillos.

En esas épocas la cesta con la que jugaba LeBron en casa era una caja de cartón colgada en un poste de luz, pero en las escuelas a las que iba ya empezaba a llamar la atención. Lo curioso es que por aquel entonces su desempeño principal estaba en un equipo de football. Allí conoció a Frank Walker, su entrenador, quien se convirtió en una especie de “salvavidas” cuando se dio cuenta de que la vida de aquel niño, con tantas mudanzas —vivió en 11 lugares distintos— era muy inestable. Lo acogió en su casa, con su familia, hasta que la madre de LeBron se estabilizó económicamente. Pero, sobre todo, fue quien lo incentivó a seguir por el camino del básquetbol.

“Estaba asustado, me aterraba pensar que mi mamá no iba a volver a casa. Me enojaba ver cosas en la televisión, quererlas y no poder tenerlas, no podía entenderlo. Miraba partidos de básquetbol y de football y quería ser uno de ellos. No solo para estar en ese lugar, sino para ser capaz de ayudar a mi familia”. 

Luego, LeBron pasó a ser un adolescente que empezaba a reconocerse en su talento con el balón y que tenía que demostrar que podía lograrlo. El básquetbol seguía siendo una posible respuesta a los problemas familiares, sí, pero también era una pasión, un deseo. Con los Fab Four, el grupo de amigos con el que jugaba baloncesto desde el barrio, entró al St. Vincent y desde allí fue escalando: Cleveland Cavalliers, Miami Heats, Cleveland de nuevo, Los Angeles Lakers. Y con un pensamiento siempre presente: “Quiero ser el mejor jugador de la historia”, dijo LeBron en una entrevista de 2014 para NBA TV.

El cambio de los Cavs, donde estuvo 7 años la primera vez, al Miami Heats fue polémico y siempre será recordado por “La Decisión”. Aquel programa televisivo donde el jugador anunciaba su salida del cuadro que lo vio crecer para irse a la gran ciudad causó revuelo por lo innovador, pero también por todos aquellos que no lo querían tanto y que con eso reafirmaron su postura de que era un “fanfarrón”. Los fanáticos de los Cavalliers tampoco quedaron muy contentos. Aunque cuando regresó en 2014, revirtió la situación haciendo al equipo campeón.

Sobre el número 23 que usó tanto en la secundaria como en Cleveland Cavalliers y en Los Ángeles Lakers confesó una vez que era inspirado en “el gran Michael Jordan”.

“Cuando empecé a jugar basquetbol dije: ese 2-3 luce bien. Me gustaría ser capaz de volar como él”. Este año cambió al seis, un número que ya había utilizado en su paso por Miami Heats.

Con el avance de su carrera y los millones embolsados, LeBron empezó a hacer negocios que van más allá de lo que deja en cancha. Por ejemplo, es accionista del Liverpool FC de Inglaterra y hasta de una cadena de nutrición alimenticia y de una pizzería. Además creó una plataforma mediática donde los propios deportistas pueden dirigirse a la audiencia y produce largometrajes.

Y en 2004 creó la LeBron James Family Foundation para ayudar a infancias y familias monoparentales. Se inspiró en su propia infancia y la fuerza que Gloria le transmitió en ese entonces. “Tenía a mi madre para cubrirme, para darme seguridad”, dijo a WebMD Magazine. “Ella era mi madre, mi padre, todo. Crecer en un hogar monoparental, ver lo que podía hacer sola, eso me dio mucha fuerza”.

El vínculo con sus hijos

“Nunca tuve una relación con él. Como niño, eso siempre me frustraba. Ahora, como adulto, lo pienso y creo que no debí enojarme tanto”, contó LeBron sobre el vínculo con su padre. Ahora, con sus hijos Bronny, Bryce y Zhuri busca hacer las cosas distintas: “Lo único que puedo hacer ahora es darles un modelo, un referente de superación para que ellos creen su propio camino”.

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