EL PERSONAJE

Laura Raffo: “El mundo danza en los números”

Laura Raffo es una de las mujeres más influyentes, economista, comunicadora, empresaria, conferencista y, sobre todo, una activa feminista que pelea por la equidad en un mundo varonil.

"Los números me cuentan historias", dice la economista Laura Raffo.
"Los números me cuentan historias", dice la economista Laura Raffo.

Es una de las mujeres más influyentes del país. Economista, periodista, empresaria, conferencista y, por encima de todo eso, una mujer vital y comprometida con el feminismo. De hecho, fue una de las primeras en estudiar la desigualdad económica fundada en cuestiones de género. También es madre de dos mellizos varones acostumbrados a ver a su madre en la pantalla, hablando de la inflación, el déficit fiscal, el empleo y el crecimiento de la economía.

Desde hace años Laura Raffo (46) ha explicado a un vasto auditorio, pero también a empresarios y directivos de grandes corporaciones, los entresijos de la economía. En un mundo claramente dominado por varones, Laura no tuvo reparos en marcar las discriminaciones de las que sus pares suelen ser objeto. Y lo ha hecho con números y gráficas, con argumentos tan sólidos que han enmudecido al interlocutor masculino de turno.

“Por supuesto que soy feminista, hay diversos movimientos dentro del feminismo, con el más radical quizás no coincido, pero para mí el feminismo es tan sencillo como decir: tenemos que tener igualdad de oportunidades y derechos, creo que nadie puede no estar de acuerdo con eso, ningún hombre ni ninguna mujer, y creo que con lo que se polemiza es con la forma de pelear por esos derechos”, dice sin ambages.

Un hogar político

Laura viene de una familia largamente vinculada a la política y, en particular, al Partido Nacional. Su padre Juan Carlos Raffo ha sido, además de escritor y periodista, un alto dirigente con cargos de gobierno durante la presidencia de Luis Alberto Lacalle (padre). Pero, sobre todo, viene de un hogar muy ligado a la cultura.

“Yo nací en el año de la dictadura, en el ‘73. Vi a mi viejo laburar por la restauración de la democracia, a mí me llevaban a los actos y nos corrían los milicos con los palos, entonces me crié en una etapa muy especial del Uruguay, en la cual se estaba tratando de retornar a la democracia”, cuenta al recordar su infancia.

Sus hermanos Verónica y Juan Carlos se llevan pocos años de diferencia, por lo que casi compartían los mismos juegos, los mismos libros. Y detrás de ese gusto por la lectura, y el despertar constante de la curiosidad estaba la madre, Marta, que estaba a la hora de los deberes y también del recreo.

Laura y su hermana Verónica eran niñas de seis u ocho años cuando, cada noche, escuchaban de su madre un capítulo de "Mujercitas"  —la novela inmortal de Louis May Alcott que ha moldeado generaciones enteras— y soñaban con las aventuras de Meg, Jo, Beth y Amy. “Terminaba un capítulo y nosotras siempre queríamos más, pero ella nos iba inculcando el interés por esperar y saber más, conocer la historia”, recuerda.

La sobremesa familiar siempre era ocasión para discutir algo, para aprender algo nuevo. “En mi casa se valoraba mucho la intelectualidad, por decirlo de algún modo, y el poder contestar las cosas con argumentos y no el facilismo”, recuerda Laura.

Los recuerdos de una infancia feliz solo llegan con la madurez, y así, sin saberlo entonces, se fueron forjando. Parecía natural que mientras terminaba sus estudios secundarios se despertara en Laura un profundo interés por las letras, al punto que su madre decidió estimularlos poniéndole clases particulares de literatura con el profesor Jorge Medina Vidal.

Pero pronto descubrió su amor por los números y, finalmente, optó por ingresar a la Facultad de Ciencias Económicas. “Medina Vidal me decía: ‘No estudies Economía, eso te va a cortar toda tu veta literaria’. Le desesperaba que no me dedicara a escribir”, recuerda.

Claro que no abandonó la escritura. Lentamente, el periodismo fue entreabriendo sus puertas para que lo hiciera. Mientras cursaba estudios en facultad comenzó a redactar resúmenes de las charlas organizadas por el Instituto Ceres, generalmente a cargo del economista Ernesto Talvi. Ya estaba en tercer año cuando una amiga la llamó para contarle que en el diario El Observador estaban buscando una estudiante avanzada de Economía que estuviera dispuesta a escribir para la sección Mercados.

“Lo que pasa es que a mí me fascinan los números, me encantan, siempre adoré la matemáticas, la claridad de los números. Para mí es como que el mundo danza en los números, me cuentan una historia también y a mí me gusta contar historias con los números y las gráficas”, confiesa.

Y así, con 20 años, comenzó a hacer sus primeras armas en el periodismo diario. Iba a la Bolsa de Valores, y en aquel mundo tan hermético de la esquina de Rincón y Misiones comenzó a familiarizarse con el pulso de la economía. “Iba con mi libretita y hablaba con todos los corredores”, recuerda.

Al poco tiempo fue convocada por el programa televisivo Zona Urbana, un periodístico que supuso un punto de inflexión en la televisión uruguaya, para comenzar con una columna económica. Y su rostro comenzó a ser conocido.

Pero Laura había obtenido su título, era una joven economista y el mundo corporativo era el verdadero desafío. Primero se probó en la consultora Manpower, allí se hizo cargo del área que gestionaba recursos humanos en materia de puestos gerenciales. De allí saltó al gigante Microsoft, una de las grandes compañías cotizantes en bolsa, pero con reglas bastante estrictas en cuanto a la figuración pública de sus miembros. Ello recortó sus apariciones en televisión y, en general, su alejamiento del periodismo.

Pero estuvo lejos de ser un empleo aburrido. La compañía suele dar a sus cuadros gerenciales constantes cursos de capacitación en Estados Unidos, Londres y otros puntos del globo. Le dieron la representación de la firma para Uruguay, Paraguay y Bolivia, y pronto se le agregó Argentina y Chile.

"Hay techos y paredes de cristal para las mujeres".
"Hay techos y paredes de cristal para las mujeres".

Se había casado y de pronto llegó la noticia que le cambiaría la vida: estaba embarazada. “Yo era una locomotora, agarraba el auto, iba a la oficina, me tomaba un avión, volvía y de repente me quedo embarazada de mellizos”, cuenta.

Su carrera corporativa estaba en pleno auge, pero los niños le exigían tiempo y dedicación, de manera que la opción no dejaba lugar a dudas. Dejó Microsoft, y continuó trabajando en otras empresas que le permitían un balance de tiempo más adecuado a sus responsabilidades familiares. Pero sus deberes maternales no le impidieron encontrar cauce en otra aventura corportiva como lo fue la organización global Endeavor.

“Es una fundación sin fines de lucro que trata de apoyar el emprendedurismo, en el entendido de que son la rueda que mueve la economía de un país”, explica.

Y mientras apoyaba y orientaba a jóvenes emprendedores, retomó su contacto con la comunicación y volvió a tener una columna, esta vez en Telemundo, espacio donde se encuentra desde hace ya casi una década.

Ahora ella misma se convirtió en emprendedora (ver recuadro), y sigue su carrera profesional también como miembro del directorio del Banco Santander. Un mundo dominado por varones donde Laura Raffo comenzó a hacerse espacio y a echar luz sobre las desigualdades.

—¿Hay discriminación en el llamado mundo corporativo?

—Son barreras invisibles, techos de cristal y paredes de cristal, ahora se está hablando de la teoría de ‘la pared de cristal’, que dice que tú accedés a áreas de la empresa que no son tan relevantes: las mujeres siempre están en marketing, en recursos humanos, o en comunicaciones. ¿Qué gerente de recursos humanos se convirtió en gerente general? Ninguno. El de marketing tampoco, sí el de operaciones, el comercial, el financiero a veces. Entonces, hay techos y paredes de cristal, lo que explica por qué sólo el cinco por ciento de las mujeres ocupan cargos gerenciales.

Medicina funcional 

El nuevo emprendimiento de Laura Raffo se llama Medicina Funcional, una empresa en el área de la salud que dirige junto a la médica especializada Silvina Tocchetti. Esta nueva orientación médico-científica “une los avances de la medicina de los últimos veinte años, desde que se descubrió el genoma humano hasta ahora. Todo lo que se estudió a partir de ahí, no sólo a nivel genético sino a nivel del microbioma, la flora intestinal y su conexión con las predisposiciones, con las alergias, las enfermedades en general”, explica Raffo. La especialidad utiliza los exámenes clásicos de fluídos —materia, orina y sangre— para estudiar los valores en conexión con el funcionamiento del cuerpo. “Lo que hace la medicina funcional es examinar cómo funciona tu organismo, ya que está todo conectado y localiza las fallas del sistema para que recuperes tu función y elimines ese malestar que no llega a configurar en ninguna patología”, explica. En Estados Unidos y Reino Unido la llamada lifestyle medicine es la tendencia más fuerte en las grandes organizaciones de salud. La incipiente compañía pretende traer a Uruguay esta nueva orientación científica.

  

Sus cosas

"Los mellis". “Los domingos con mis hijos, para los mellis y yo es el momento a solas, que puede ser ir a almorzar juntos, ir a un paseo o ir al cuarto a mirar una película”. En los días de invierno la pasión dominical se enfocó por la serie Stranger Things que vieron juntos “y nos asustamos juntos”.

​Reunión con amigas. “Tengo muchas amigas mujeres, me encanta hacer reuniones, nos encanta salir y tomarnos unos tragos. Soy mucho de cultivar la amistad, de los grupetes y de reunirse”. El grupo de amigas trata de cumplir cada mes con la cita, generalmente basta con una convocatoria de WhatsApp para activar el encuentro.

​Policial nórdico. “Cuando me desenchufo leo novelas policiales, a morir, me encantan”. Henning Mankell y su inspector Kurt Wallander es una de sus sagas preferidas, pero en general es una lectora fanática del llamado nordic noir. “Me llevo los siete libros para el verano y me leo a razón de un libro cada día”, confiesa.

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