Las ciudades al límite

| Desde 2008, la mayor parte del peso demográfico recae sobre las urbes del mundo. Pobreza, contaminación y recarga sobre las áreas metropolitanas pondrán a prueba la capacidad de respuesta de los países, en especial de los más pobres.

LA NACIÓN | GDA

Por primera vez en la historia del mundo, el mayor peso demográfico comenzó a concentrarse en las ciudades. Desde este año, punto de inflexión del que no habrá marcha atrás, más de la mitad de la población global es urbana y, si las tendencias migratorias que señalan los especialistas se verifican, a mediados de este siglo esta proporción crecerá a tres cuartas partes del total.

Pero lo que podría ser simplemente una particularidad demográfica -o incluso, una buena noticia- encendió luces de alerta en organismos internacionales como las Naciones Unidas: anclado principalmente en el tercer mundo, este fenómeno de urbanización ocurrirá en forma tan masiva y acelerada que la capacidad de respuesta que requiere excede largamente las posibilidades de muchas de las naciones que lo atravesarán.

La tendencia es irrefrenable: el crecimiento vegetativo de la población urbana actual, sumado a la migración masiva del campo a la ciudad, son las principales causas de este fenómeno que tendrá lugar principalmente en países asiáticos y africanos, aunque América Latina no será ajena a esta realidad.

Porque al ritmo actual de urbanización -las estimaciones indican que las 20 ciudades que más rápido crecen recibirán en conjunto 616 personas por hora hasta 2015- no se tratará ya de ciudades con postales tan atractivas como las que pueden mostrar Nueva York o Tokio sino de urbes desbordadas, cada vez más inhabitables. En este sentido, las conclusiones de la ONU son claras: si los países afectados no comienzan a planificar su futuro, el resultado será desastroso, y los fantasmas de la violencia urbana, la contaminación, la proliferación de asentamientos precarios y la saturación habitacional, sanitaria y de infraestructura formarán parte de la vida cotidiana en sus urbes.

De acuerdo con el informe Estado de la población mundial 2007, elaborado por la ONU, entre 2000 y 2030 la población urbana de Asia pasará de 1.360 millones de personas a 2.640 millones; la de África, de 294 millones a 742 millones, y la de América Latina y el Caribe, de 394 millones a 609 millones. En todos los casos, el número de residentes en las principales ciudades prácticamente se habrá duplicado.

"Este informe forma parte de una estrategia de concientización de Naciones Unidas frente a dos realidades contrapuestas. Mientras comienza a observarse ya un crecimiento urbano acelerado, cada vez más los políticos toman actitudes hostiles hacia los nuevos pobladores, y esto, claramente, no funciona. Sólo facilita el crecimiento de asentamientos precarios, como villas y favelas", explica su autor, George Martine.

Ciudad de México y San Pablo, en Brasil, son las dos ciudades latinoamericanas que integran la lista de las 20 urbes que más rápido crecerán en los próximos años. Para el caso argentino, algunas proyecciones son muy poco alentadoras. Aunque la población urbana del país ya supera ampliamente el 75% del total, gran parte de los pobladores urbanos están concentrados en el área metropolitana de Buenos Aires en forma desordenada y con un acceso deficiente a los servicios básicos. Y, de acuerdo con un estudio de la organización no gubernamental Avina, en las próximas décadas se espera que esta situación se agrave, con casi la mitad de la población argentina concentrada en un cordón urbano ininterrumpido entre La Plata y Rosario.

Jorge Rodríguez Vignoli, referente del área de población de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (Cepal), explica que el crecimiento urbano basado en la supremacía de unas pocas ciudades por sobre el resto es propio de toda Latinoamérica, la región en vías de desarrollo con mayor crecimiento urbano hasta ahora. Ya en 2005, un 77% de la población regional se definía como urbana, mientras que el nivel de urbanización en Asia alcanzaba sólo al 40% y en África, al 38%. Por esta razón, en el caso latinoamericano no serán tanto las migraciones del campo a la ciudad como el crecimiento vegetativo de la población urbana el factor que agravará la situación en los próximos años o décadas. "Digamos que la proporción será de dos tercios contra uno de migración interna", explica el especialista.

The Urban Age, un programa de la London School of Economics y el Deutsche Bank elaboraron un ranking de las ciudades que más crecerán en el corto y mediano plazo. La lista la encabeza la ciudad nigeriana de Lagos, que según los cálculos de aquí a 2015 recibirá 58 nuevos pobladores por hora. Detrás se ubican Dhaka, en Bangladesh; Mumbai, en la India; Karachi, en Paquistán, y Yakarta, en Indonesia. San Pablo se ubica en el 13º puesto (con 24 nuevos pobladores por hora) y Ciudad de México, en el 15º (con 23 migrantes nuevos residentes cada sesenta minutos).

Pero en ningún otro país las cifras de las migraciones internas son tan descomunales como en China, país que de todos modos sigue siendo predominantemente rural (el 60% vive en medios rurales). Siguiendo las tendencias globales, se calcula que unos 200 millones de campesinos chinos cambiaron la quietud rural por la promesa urbana en los últimos veinte años. Y para 2020 -es decir, a lo largo de los próximos 12 años- otros 300 millones se mudarán a las principales ciudades.

"Muchos jóvenes que viven en el sector rural chino se sienten atraídos por la bonanza en las urbes, que ha permitido, por ejemplo, que las familias conciban más de un hijo ya que sus mayores ingresos les permiten no sólo darles mejor atención sino también pagar la multa por violar la ley", explica Jorge Malena, coordinador de la carrera "Estudios sobre China contemporánea", de la Universidad del Salvador.

Pero el especialista señala una penosa ironía con respecto a esta gigantesca población migrante: "Un número considerable de quienes se dirigen del campo a las ciudades, por su nula o escasa calificación se convierten en uno de los motores de la maquinaria productiva china, ya que los bajos salarios que reciben inciden en la conocida competitividad de la producción china".

Volviendo al informe "Estado de la población mundial 2007", el estudio señala que la población urbana de Asia y África doblará en 2030 las cifras de 2000: un ritmo de crecimiento vertiginoso, que vendrá acompañado de otros fenómenos, positivos y negativos. "La actual concentración de pobreza con proliferación de tugurios y disturbios sociales en las ciudades crea, en verdad, un panorama amenazador", advierte el informe. "No obstante -añade-, en la era industrial ningún país ha logrado un crecimiento económico en ausencia de urbanización. Las ciudades concentran pobreza, pero también representan la mejor esperanza de escapar de ella."

SEGUNDA OLA. El enorme aumento poblacional es considerado por los expertos como parte de una segunda ola de transiciones demográficas. La primera se vivió en Europa y América del Norte entre 1750 y 1950, cuando la combinación de la industrialización y los avances tecnológicos, entre otros factores, redundaron en sociedades predominantemente urbanas, que comenzaron a crecer en forma sostenida.

Pero esta nueva ola tiene dos diferencias sustanciales con respecto a la primera: en el pasado, la migración hacia el extranjero mitigó la presión en las ciudades europeas, algo que hoy no ocurre en esa magnitud debido a la política restrictiva que muchas naciones desarrolladas mantienen con respecto al tema migratorio. Además, los adelantos tecnológicos acentúan y magnifican la velocidad del crecimiento urbano en esta oportunidad.

Durante la primera transición, la población urbana pasó del 10% al 52% en las regiones afectadas, lo que en términos numéricos significó que de 15 millones de pobladores se pasó a 423 millones. Ahora, si bien los porcentajes son similares -la población urbana en los países en vías de desarrollo habrá pasado del 18% al 56% en el lapso de ochenta años-, las cantidades son notablemente mayores: las regiones afectadas en esta segunda ola llegarán a 2030 con unos 3.900 millones de habitantes en sus ciudades, cuando en 1950 la población urbana era de 309 millones.

Es decir que, por el tremendo peso demográfico de las regiones que registrarán el mayor crecimiento, lo que ocurra en sus ciudades en las próximas décadas -su capacidad para hacer frente a la mitigación de la pobreza, la estabilización de la población y el cuidado del medio ambiente- tendrá notables efectos sobre la realidad mundial.

"Esta transformación masiva puede ser altamente positiva si los políticos y administradores cambian radicalmente sus mentalidades y se anticipan a esta situación. Si, por el contrario, los países de África y Asia siguen los mismos caminos que América Latina, reaccionando a la urbanización después del hecho, la situación será sin duda desastrosa", vaticina Martine, también presidente de la Asociación Brasileña de Estudios de Población.

El director político de Greenpeace, Juan Carlos Villalonga, no parece confiar en el cambio de los gobernantes. "Nos encaminamos hacia una situación explosiva en términos sociales, que pondrá en crisis el sistema de infraestructura. Esto requiere de inversiones costosas, con efectos de mitigación no necesariamente inmediatos, pero el sector de la población que más crecerá es, justamente, aquel que cuenta con menos chance de aportar mediante el pago de impuestos".

Villalonga menciona otro factor que, aunque no en forma determinante, también podría contribuir al éxodo masivo del campo hacia las ciudades: el cambio climático. "Si determinada economía regional se ve dañada por los efectos del cambio climático, es claro que la mayoría de los pobladores afectados terminan en las ciudades, porque allí creen tener mayores oportunidades para empezar de nuevo", explica.

Organismos como la Cepal y Naciones Unidas son coincidentes al recomendar líneas de acción para evitar que esta tremenda inyección demográfica en los países en vías de desarrollo no acabe profundizando los niveles de pobreza. El camino, en todos los casos, apunta al fortalecimiento de las ciudades más pequeñas, así como al control de las tasas de natalidad, no mediante medidas restrictivas sino por medio de programas educativos y laborales capaces de ofrecer alternativas concretas a la población femenina.

"La urbanización es, en sí, un estímulo muy fuerte a la reducción de la fecundidad -opina Martine-. Hay pocos incentivos para una familia grande en las ciudades. La reducción de la fecundidad en el campo, sobre todo en países de gran población rural, ayudaría a reducir el crecimiento urbano, pero el hecho es que esta clase de incentivos no existen en las poblaciones rurales, sobre todo en las pobres."

Uruguay atraviesa por un tercer "éxodo"

Uruguay fue uno de los primeros países latinoamericanos cuya población se hizo mayoritariamente urbana. Hoy, el 92% de los habitantes reside en ciudades mientras que el 8% se mantiene en las zonas rurales, según los datos del censo 2004.

El "éxodo" campo-ciudad tuvo su boom a lo largo del siglo XX y ahora se mantiene como tendencia estable. Desde 1985 a 1996, el área rural perdió 60.000 personas, mientras que de 1996 a 2004, esa cifra bajó a 30.000. La disminución, sin embargo, no implica que se vaya a revertir la tendencia. De hecho, para 2025, y según las proyecciones del Instituto Nacional de Estadísticas, apenas el 4% de los habitantes residirán en el campo. El total de uruguayos será entonces de 3.519.821 y de ellos, 3.370.448 habitarán en las urbes del país.

A la vez, se está produciendo un nuevo "éxodo" que tiene por destino las áreas metropolitanas, en especial de Montevideo. Los únicos departamentos que vieron crecer su población en los últimos años fueron Canelones y Maldonado, el primero por su cercanía a la capital y el segundo, presumiblemente, por el desarrollo de la zona costera.

Montevideo, en su conjunto, viene perdiendo población, pero algunos barrios crecen. Por ejemplo, la zona de Manga Rural y Villa García aumentó en un 67% su cantidad de habitantes desde 1996. Y siguiendo ese eje de Camino Maldonado-Ruta 8, pero ya en Canelones, se registra un notable incremento, sobre todo de moradores de estrato medio-bajo y bajo.

Este fenómeno implica el surgimiento de varios problemas asociados a condiciones de pobreza, escasez de servicios básicos y seguridad. En la costa de Canelones, por ejemplo, viven casi 150.000 personas que no tienen acceso a una red de saneamiento y sus calles, por ejemplo, no están previstas para soportar el alto tránsito.

El tercer "éxodo", en cambio, puede traer consecuencias aún peores. La población uruguaya no ha crecido en los últimos 20 años y se calcula que tampoco lo hará en los siguientes. ¿El motivo? Miles y miles continúan tomando el camino hacia el Aeropuerto en lo que ya se considera un fenómeno estructural.

Las urbes obligadas al cambio

Las ciudades del futuro no serán las de hoy. Ahora mismo están cambiando hacia modelos amigables con el medio ambiente porque la población crece y el colapso ecológico está más cerca que lejos. Algunas mutan a mayor velocidad y por ejemplo, en las urbes alemanas ya no se puede circular si el auto no posee un dispositivo de reducción de gases nocivos para la atmósfera. Y en la mayoría de las ciudades del mundo están surgiendo restricciones muy duras sobre cómo, dónde y qué construir. Otras se planean montar desde cero como ejemplos ultramodernos de hábitats ecológicos. Aquí, dos ejemplos.

MASDAR. En Abu Dhabi, el mayor de Emiratos Árabes Unidos, empiezan el mes que viene las obras de la ciudad Masdar, la primera urbe del mundo libre de carbono. A un costo de 15.000 millones de dólares, el proyecto está emplazado en medio del desierto y recibiría, en principio, a 15.000 habitantes. Gran parte de la energía será solar y también se proyectan plantas de aprovechamiento energético de los desechos. Las casas y edificios (de no más de 5 pisos) se enfriarán con sistemas eólicos que harán circular el aire del desierto de modo de lograr un temperatura agradable. No habrá vehículos convencionales en la ciudad, sino tranvías públicos eléctricos alimentados por el sol. También se piensa en una especie de taxi sin conductor que se conducirá por rieles.

SKY. En Florida, Estados Unidos, un grupo de emprendedores planea la ciudad Sky. La calefacción y ventilación de las viviendas serán provistas aprovechando las temperaturas naturales en el subsuelo: se enviará aire a distintas capas de la tierra para que lo caliente o lo enfríe y lo devuelva luego a la superficie. Los aparatos eléctricos contarán con baterías recargables mediante energía solar y las casas tendrán una orientación tal que el sol veraniego no las calentará mucho. Además, los habitantes podrán cultivar algunos de sus alimentos en el jardín que cada casa tendrá, o en huertos comunitarios. En principio, 600 familias ya están listas para mudarse y las obras comenzaron a mediados del año pasado.

Las cifras

3.326 Millones de personas habitan desde 2008 en las ciudades. Por primera vez en la historia, la mitad de la humanidad reside en urbes.

616 Personas por día llegan a las 20 ciudades que más crecen. El ranking lo lidera Lagos (Nigeria), Dhaka (Bangladesh) y Mumbai (India).

2.640 Millones de habitantes residirán en las ciudades de Asia en 2030, el doble que en la actualidad. India y China encabezan la tendencia.

742 Millones de personas habitarán en las urbes africanas en 2030, según estimó la ONU. Hoy, la población urbana es de 294 millones.

609 Millones de latinoamericanos vivirán en ciudades en 2030. En la actualidad, los habitantes de las urbes suman 394 millones.

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