ALBERTO ARMENDARIZ*
Durante 22 días soportó todo tipo de torturas. No sabía si podría sobrevivir o aguantar sin quebrarse. Era incapaz de pensar más allá de esa pesadilla, mucho menos de imaginar que algún día llegaría a ser la primera presidenta de Brasil, la conductora de la sexta economía del mundo, la mujer más poderosa de la región y una de las personas más influyentes del planeta, según el anuario 2011 de la revista Time.
"Solía escuchar mucho a Astor Piazzolla, adoraba sus tangos, y cuando no nos permitían nada de música, tarareaba las canciones en voz baja", contó Rita Sipahi, quien durante casi un año compartió celda con Dilma y otras siete mujeres en el presidio de Tiradentes, Sao Paulo, uno de los centros de detención más notorios de la última dictadura militar brasileña (1964-1985).
Allí fueron trasladadas después de las largas sesiones de torturas por pertenecer a grupos de izquierda políticos, como Acción Popular, donde militaba Sipahi, o armados, como era el caso de Dilma, que formaba parte de Vanguardia Armada Revolucionaria Palmares (VAR-Palmares). La entonces futura presidenta de Brasil fue capturada el 16 de enero de 1970 y liberada en diciembre de 1972, con diez kilos menos y un serio problema de tiroides.
"Fueron tiempos muy duros. Cada persona que llegaba estaba muy mal, física y emocionalmente. Pero Dilma exhibió desde el principio una personalidad muy fuerte. La forma en que, con mucha claridad y coherencia, conducía las discusiones, ya indicaba un fuerte liderazgo", subrayó Sipahi.
Dilma Vana Rousseff nació el 14 de diciembre de 1947 en Belo Horizonte, estado de Minas Gerais, hija del inmigrante búlgaro Pedro Rousseff (1900-1962) y la maestra fluminense Dilma Jane Coimbra Silva (1924). En bancarrota y perseguido por sus ideas comunistas, él había abandonado su natal Gabrovo dejando una mujer embarazada, por la que prometió volver y nunca lo hizo. Viajó a Francia y luego decidió probar suerte primero en Buenos Aires y luego en Sao Paulo, donde se radicó.
"Brasil es un país fantástico. Tiene sus problemas, sí. No es aquella absoluta perfección, pero aquí es posible que una hija de inmigrantes de primera generación sea elegida presidente de la República. Ese es un país que, de hecho, pertenece al futuro", resaltó la propia Dilma, ya como presidenta, cuando en octubre pasado visitó la tierra de su padre y aprovechó para dejar una ofrenda en la tumba del medio hermano que nunca conoció, Luben, y que falleció en 2007.
Dilma posee otro hermano mayor, Igor (1947, abogado), y tuvo una hermana menor, Zana (1957), que falleció en 1976.
Gracias al empuje del padre y al dinero heredado de su madre, cuya familia tenía negocios ganaderos, los Rousseff se instalaron en Belo Horizonte, donde llevaron una vida cómoda.
Juana de Arco. Con la muerte de su padre en 1962, Dilma empezó a militar en el grupo socialista Política Operaria (Polop), que tras el golpe militar de 1964 dio origen al Comando de Liberación Nacional (Colina). Allí conoció a un periodista cinco años mayor, Claudio Linhares, con quien inició un romance que terminó en casamiento en 1967. Aunque Dilma ha asegurado que nunca le tocó disparar un arma contra otra persona, el grupo realizó en esa época varios robos a bancos, asaltos y un par de atentados sin víctimas. Tiempo después, Linhares fue trasladado a Porto Alegre y Dilma se mudó a Río de Janeiro, donde comenzó a vivir en la clandestinidad. El régimen militar la había apodado la "Juana de Arco de la subversión", por su capacidad de liderazgo y organización.
En Río, le tocó trabajar en una misión con el abogado Carlos Araújo, unos diez años mayor que ella, quien se convertiría en su segundo marido y el gran amor de su vida. Se casaron en 1969 en una ceremonia clandestina, rodeados por compañeros de armas que cantaban la marcha nupcial en voz baja para no ser escuchados. "Las dos cosas que más me llamaron la atención sobre ella fueron su inteligencia y su belleza. Luego descubrí su coraje, que en esos momentos difíciles se puso en juego muchas veces", reveló Araújo, que fue su esposo hasta 2000, cuando ella descubrió que él había tenido un romance con otra mujer.
Al salir de prisión, Rousseff se mudó a Porto Alegre, donde Araújo había sido también detenido e intentó rehacer su vida. Estudió Economía en la Universidad Federal de Rio Grande do Sul y cuando su marido fue liberado tuvieron su única hija, Paula (1976). En 1980 participaron junto a Leonel Brizola de la fundación del Partido Democrático Laborista (PDT).
Con el título de economista, Rousseff inició una larga carrera en la administración pública. En 2000, se afilió al PT y en 2002 conoció a su legendario candidato presidencial, Luiz Inácio Lula da Silva. "Apareció por ahí una compañera con una computadora en la mano. Comenzamos a discutir y percibí que tenía una diferencia respecto a los demás que estaban ahí porque venía con la practicidad del ejercicio de la Secretaría de Minas y Energía de Rio Grande do Sul. Ahí me quedé pensando: creo que ya encontré a mi ministra", recordó hace unos años el propio Lula.
El momento decisivo llegó en 2005-2006, cuando estalló el escándalo por la red de corrupción en el Congreso. "Lula vio a Dilma como la persona que podía cuidar la retaguardia del gobierno y la nombró jefa de Gabinete. Desde ese momento él empieza a pensar en ella como sucesora. Por su lealtad, por su competencia y por el hecho de ser mujer, lo que agregaría un elemento a la lucha social del PT y podría ser novedoso y simbólico para la elección de 2010", resaltó el biógrafo Ricardo Amaral.
El 31 de octubre de 2010, y tras dos vueltas electorales, Rousseff se consagró como la primera mujer presidenta de Brasil, al vencer a José Serra, del Partido Social Demócrata Brasileño, con el 56% de los votos. A poco más de un año de su asunción -el 1° de enero de 2011- lo cierto que es que los escándalos de corrupción marcaron esos 12 primeros meses: seis ministros se vieron obligados a renunciar por acusaciones de enriquecimiento ilícito y tráfico de influencias, y un séptimo, el de Defensa, dimitió luego de que se hicieran públicas sus críticas a la nueva jefa de Gabinete.
Los escándalos generaron manifestaciones en todo el país, y mientras la gente criticaba la extensión de la corrupción en la política, aplaudía a Dilma por haberse desprendido de los funcionarios "podridos". Poco a poco, la presidenta se ganó el mote de faxineira (limpiadora) y las encuestas reflejaron la percepción de los brasileños: al final del año, el gobierno obtenía una valoración positiva del 56% en un sondeo de Ibope, en tanto que la aprobación personal de la mandataria ascendía a 72%, superando así a Cardoso y Lula al final de su primer año de gobierno.
Sin embargo, la crisis en Europa, la lenta recuperación de Estados Unidos y la desaceleración de la economía china ocupan hoy la mente de la presidenta, quien se tomó durante este verano unos días para descansar en una base militar de Bahía junto a su hija, su yerno, su nieto, su exmarido y hoy confidente Carlos Araújo, y la nueva compañera de éste (sí, una familia bien moderna). "Obviamente, está preocupada por la crisis, que está siendo peor de lo que anticipaba. (...) Está dispuesta a tomar decisiones audaces". *La Nación / GDA
TRES CARAS DE UNA MISMA MUJER
1 Militante: luchar por la justicia
Hija de un inmigrante comunista y una maestra, Dilma militó el grupos de izquierda, estuvo presa y vivió en la clandestinidad. "Desde la infancia, tuvo un sentimiento muy fuerte en contra de las desigualdades sociales. Siempre expresó una gran sensibilidad ante las injusticias, la pobreza y la lucha por los derechos de los trabajadores", destacó el periodista Ricardo Amaral, autor del libro La vida requiere coraje, que recorre la trayectoria política de Rousseff.
2 Cáncer: batalla superada
En 2009, el hallazgo de un nódulo en la axila izquierda de Rousseff, que resultó ser un cáncer linfático, hizo tambalear los planes del presidente Lula hacia la elección. Su aparición debilitada y con una peluca llevó a que muchos dudaran de sus fuerzas para enfrentar una contienda electoral, pero en septiembre de ese mismo año ella anunció que la enfermedad había sido vencida y que se preparaba para una nueva lucha política.
3 Gobierno: erradicar la miseria
El 1º de enero de 2011, día de su asunción, Rousseff subrayó la meta de su gobierno: consolidar el modelo de desarrollo social establecido por Lula y acabar con la miseria que todavía sufren 16 millones de los 190 millones de brasileños. Al cerrar su primer año al frente del Palacio del Planalto, volvió a confirmar su objetivo, pero lo cierto que es que los escándalos de corrupción marcaron los 12 primeros meses de su gestión.