MIGUEL BARDESIO Y DEBORAH FRIEDMANN
Que está en la playa Chihuahua, en un túnel, que son dos los raptores o bien tres. Hay que buscar un auto bordeaux, una casa "tipo de muñecas", un camino de tierra, en el mar, un pajonal, un lugar con rocas. Por lo menos 30 personas que se declaran videntes han dicho algo sobre la sonada desaparición de la joven Natalia Martínez, en Piriápolis.
La Policía le llama "información subjetiva" y va detrás de ella, sobre todo cuando los indicios sólidos casi no existen, como parece ocurrir en el caso de Piriápolis. Y rastrillaron Chihuahua, buscaron la casa de muñecas, los túneles de desagüe, lo mismo que en montes y caminos señalados por las voces esotéricas. Antes, todo se anota en el expediente del caso.
"Información subjetiva", las palabras se repiten en boca de los investigadores que siguen el caso de Natalia. A tal punto ha sido evidente la influencia de los videntes que en uno de los rastrillajes se escuchó: "No pierdas tiempo. Dijo pajonal, no ramas", corrigió un jerarca policial a su subordinado.
Y otro oficial reconoció: "Yo no creía en estas cosas. A partir de este caso me puse a leer sobre experiencia con videntes y casos policiales. A su vez, nos comunicamos con investigadores de otros países que nos contaron sobre varios casos complicados donde los videntes tuvieron un rol importante. Y lo que hacemos con esos datos es chequearlos".
Robert Parrado, comisario y psicólogo que dirige el Departamento de Búsqueda de Personas Ausentes, en estos días recibió llamados de 25 a 30 videntes con alguna visión sobre Natalia. "Yo, por deferencia, las escucho, pero mi posición es muy escéptica", dijo. Incluso, reconoció que estos días se entrevistó con el vocero de alguien que se hace llamar el "ángel de la verdad".
También fueron decenas los videntes que llamaron a la familia y a los amigos de Natalia. Se han comunicado desde España, Chile y Brasil, además de uruguayos, claro.
La jefa de Policía de Maldonado, Graciela López, reconoció que han seguido las informaciones de videntes, pero por "respeto a la familia, que cree en ellas". López estuvo reunida la semana pasada con Luis Orsi, un vidente uruguayo que vino de Venezuela especialmente para el caso Natalia. "Lo escuché como a cualquier persona que solicita ser escuchada por las autoridades", justificó la jefa y reiteró que "el método policial es 100% científico, porque es lo que tiene validez en la Justicia".
Orsi, que tiene el sobrenombre de "el sanador", ha sido el principal gurú de este caso. Dicen que la familia y la Policía le dieron una cuota extra de confianza porque habría acertado en varias apreciaciones sobre la vida privada de la chica, que sólo sus familiares conocían.
Sin embargo, hasta el viernes "el sanador" no había podido indicar el lugar donde se hallaría Natalia y ahora, podría incluso enfrentar una demanda por difamación. Él ha apuntado al principal sospechoso de la Policía, un librero que según su abogado, Mario Spangenberg, quiere llevarlo a los tribunales, lo que sería una novedad histórica en el país, un juicio contra un vidente.
Desde hace varios años, los videntes han aparecido en los casos policiales, sobre todo en aquellos de un oscuridad similar o mayor al de Natalia. Por lo menos tres se adjudican la "solución" del caso Jonathan Viera, niño desaparecido en Salinas, en 1991, tal vez el suceso policial más enigmático de los últimos años. Hasta hoy persisten dudas sobre si el cuerpo hallado en aquel momento era del pequeño.
Por lo general, los llama alguien del entorno de la víctima, aunque alguna vez son convocados por la propia Policía. Al menos así lo dice uno de ellos, Marcelo Acquistapace, que tiene una imprenta y es diseñador. Y antes que nada, se ataja: "Yo no cobro por esto". Él ha participado en por lo menos 100 casos, incluyendo el de Natalia.
Otras policías del mundo cuentan sistemáticamente con el apoyo de videntes. Acá, Parrado niega que él haya recurrido a alguno y tampoco reconoce que alguno haya aportado datos significativos en ningún caso que conozca en su historia como policía "Dicen cosas difusas, en un monte, rocas, hay agua... y siempre alguno le va a acertar", dijo.
Con todo, va y corrobora los datos. "Si lo que dice una de estas personas entra en alguna de las hipótesis de la investigación, me fijo, no me cuesta nada", dijo Parrado, un razonamiento similar a aquello de no creer en las brujas, pero que las hay, las hay.
ESPERANZA. La duda y la esperanza avivan la presencia de videntes. El fenómeno cruza a todos los actores de un episodio trágico como una desaparición o asesinato. La familia que busca desesperadamente, la Policía que investiga por las dudas e incluso la propia sociedad, que desearía una resolución "milagrosa" de estos casos; igual que ir a santiguarse, tirarse las cartas, la borra del café, todo del mismo palo.
El antropólogo Renzo Pi Ugarte, que ha estudiado las religiones, aseguró que lo que juega en estos casos "es la esperanza. Los familiares no quieren renunciar a encontrar a la persona, y quieren encontrarla viva. No lo veo muy racional. Si fuera policía no recurriría a los videntes, sino a elementos objetivos. Cuando la gente esta muy desesperada todo sirve y apela a soluciones irracionales que le afirman su deseo interno. Eso muchas veces es útil, al menos para no abandonar la búsqueda".
Para el caso de Natalia, la jefa López opinó parecido: "La familia ha tenido mucho apoyo en ese sentido. Es un elemento muy importante para tener el ánimo alto". Del lado científico-policial, sin embargo, hay que preguntarse: ¿sirve o no?
SISTEMA. Para Parrado, hay que estudiarlo y determinar "científicamente" qué elementos pueden aportar los videntes. Él, por trabajar con desapariciones, conoce a la mayoría y lo primero que hace es analizar a la persona, ver si no tiene ningún trastorno psicológico o si lo que quiere es publicidad.
"Ahora hay de todo, gente saludable desde el punto de vista mental y gente que no", dijo el comisario psicólogo. Después, Parrado analiza los antecedentes de los presuntos videntes.
Acquistapace asegura que una vez un alto jerarca policial le dijo: "El día que resuelvas un caso de los enigmáticos, yo mismo voy a reconocer tu trabajo en los medios". Y en eso está el vidente.
Walter Mendaro, otro vidente, aseguró que un policía lo llama el "dios enano". Y Nora Pandolfi, que también ha participado en decenas de casos policiales, dijo que en la Policía hay descreídos y también de los otros. "Yo trato con los otros".
Los tres videntes dieron visiones sobre el caso Natalia, que trasladaron al entorno de la joven y por ende, fueron seguidas por la policía.
VISIONES. En cada caso, Acquistapace trabaja con el nombre, una foto y si es posible una prenda de la persona desaparecida o asesinada; después, trata de poner la mente en blanco. "Entonces empiezan a aparecer imágenes y sensaciones que voy dibujando o apuntando".
Finalmente, va al lugar de los hechos y empieza a tejer posibles hipótesis en las que combina lo que se sabe objetivamente, con sus dibujos y anotaciones. "A veces, surgen pistas muy claras y otras, no. Cada caso es distinto", explicó el vidente, quien asegura que lo suyo no es una ciencia exacta.
Acquistapace empezó de adolescente, cuando se anticipaba a temas de exámenes en la secundaria, por ejemplo. Y el primer trabajo con la policía que realizó fue justamente el de Jonathan Viera. Ahora sólo trabaja en casos policiales, no en forma particular.
Luis Orsi tiene una página web (www.elsanador.com) donde ofrece tres vías para consultarlo: viajar a donde se encuentre, una consulta por mail a cambio de 20 dólares de "colaboración" y chatear 30 minutos por 30 dólares.
Nora Pandolfi, otra vidente uruguaya, prefiere escribir sus visiones; ella también participó en muchos casos y atiende particular. Tiene visiones desde niña, cuando predijo la muerte de un tío suyo.
En Walter Mendaro, el "poder" adivinatorio se disparó a los 12 años; comenzó a sentir voces internas, como consecuencia de lo cual lo internaron en un psiquiátrico. No le encontraron ningún problema.
Luz también es vidente, pero ella prefiere no participar de casos policiales; sólo atiende en forma particular y con ayuda de "los ángeles". Ella "ve" imágenes y nombres asociados a las personas que consultan. Por ejemplo, acertó el nombre de la pareja del periodista que la entrevistó. Creer o reventar.
Información subjetiva
El vidente Marcelo Acquistapace dibujó en Montevideo una casa con dos chimeneas, un parador abandonado y un camino de tierra roja. Fue a Piriápolis y aparecieron los tres elementos. Y también alguien que creyó ver a Natalia la mañana de la desaparición en un auto, con un hombre. La Policía interrogó al "testigo" y resultó que la chica no era Natalia.
Nora Pandolfi marcó un lugar donde estaría la joven. Le dio los datos al periodista César Casavieja, quien lo rastrilló junto a allegados y policías, sin novedades.
Walter Mendaro dijo que hay una chica, amiga de Natalia, rubia y de estatura baja, que sabe algo y tiene miedo de decirlo.
Visiones varias en casos desgraciados
Desaparición Jonathan Viera. Salinas, febrero de 1991. Un grupo de niños jugaba un partido de fútbol. A un lado de la cancha los observaba otro de cinco años. Jonathan Viera no tenía puesto los championes, y por eso miraba el juego desde un costado. Pese a que había gente, minutos después se perdió de la vista de los demás. En pocas horas, la desaparición del chico fue noticia en todo el país. Como no había datos, la Policía recurrió a videntes. Fueron consultados Marcelo Acquistapace y Nora Pandolfi, quienes dijeron ver al niño muerto en la laguna El Cisne, donde se encontró el cuerpo de un chico. Sin embargo, los padres de Jonathan aseguraron que ese no era su hijo. Tres años después, estudios de ADN confirmaron casi en un 100%que el cuerpo no es el del niño desaparecido.
Homicidios de Pablo Goncálvez. Ana Luisa Miller fue asesinada el 1° de enero de 1992. La noche anterior había ido al baile de fin de año del Club Old Christians con su novio Hugo Sapelli, quien fue el primer sospechoso del crimen. La chica nunca volvió a su hogar, y Sapelli declaró que la vio por última vez cuando la llevó a su casa. Horas después, su cuerpo se halló en Solymar. Pasaron meses, se investigó con ayuda del FBI y videntes, pero no se encontraron culpables. Un año después, María Victoria Williams desapareció en el trayecto desde su casa, por la calle Lieja, hasta la parada donde tomaba el ómnibus para ir a trabajar. La Policía recurrió otra vez a los videntes. Días después, el cadáver se encontró cerca del arroyo Carrasco, como predijeron los mentalistas. Pablo Goncálvez, autor de ambos crímenes, está en Cárcel Central.
Tragedia de los Andes. El 13 de octubre de 1972 un avión que llevaba a estudiantes de rugby desde Uruguay a Chile perdió contacto con la torre de control luego de cruzar la cordillera de los Andes, y cayó. La primera búsqueda de los jóvenes duró ocho días. Luego, los familiares recurrieron a videntes. Boris Cristoff sugirió llamar al holandés Gerard Croiset, quien dijo que veía vivos y muertos. Una parapsicóloga uruguaya aseguró que algunos jóvenes aparecerían antes de Navidad. En diciembre, los 16 sobrevivientes del accidente fueron rescatados y el hecho se conoció como "el milagro de los Andes".
Ana Paula Graña. Quienes investigan la desaparición de Natalia en Piriápolis dicen que su caso se asemeja al que ocurrió en diciembre de 2000, en el que se vio por última vez a Ana Paula Graña en el puerto de Punta del Este, antes del amanecer. Cinco años después, un vidente dijo que sus restos estaban sepultados en un predio de la OSE en el balneario. El caso nunca se resolvió.
Las creencias que logran desafiar a la razón
La desaparición de la joven movilizó la preocupación pública solidaria porque remueve aspectos del pasado de los uruguayos que generan miedos y ansiedades: las desapariciones físicas, que se asocian a las desapariciones forzadas de la dictadura militar, reprimidas por miedo en la memoria colectiva, y removidas por las acciones recientes. La asociación se ve reforzada por los rumores de vinculación del padre de la joven como informante policial (lo que subraya el carácter de víctima inocente de la joven), y por la supuesta intervención de una organización de trata de blancas.
El interés público y familiar por la intervención de videntes, demuestra que en el imaginario colectivo (aún contra la racionalidad a ultranza declarada por los uruguayos como parte de nuestra autoimagen) pervive la posibilidad de que es posible "ver" más allá de lo evidente. Creencias tan antiguas como los "viajes fuera del cuerpo físico", o la posibilidad de adivinación, de "ponerse dentro de otra persona" (y ver lo que ven los ojos del otro, como el túnel del que habla el vidente en el caso de Natalia) subyacen también en este interés.
Las ansiedades y miedos promueven el deseo público (y el de la familia) de una resolución "milagrosa" de la situación. Se apela a las más negadas supervivencias culturales, para "echar mano a lo que sea" y sostener la esperanza de encontrar al ser querido, que adquiere el estatus de tal para la familia y el público, que se apropia de la situación, ya que remueve sus propios miedos de pérdida.
ENFOQUE. Néstor Ganduglia, es psicólogo social, autor del libro "Historias del Montevideo mágico".