Heidi Klum (52 años) siempre se las ingenia para estar. Fue uno de los ángeles más famosos de Victoria’s Secret, supo reinventarse cuando se dio cuenta de que eso no era para toda la vida, lidera uno de los realities más longevos de la TV y si todo ese historial falla, siempre hay una Alfombra Roja en el horizonte.
Porque si hay algo que a la ex modelo le sale muy bien es no pasar desapercibida en esos eventos en los que lo que uno se ponga genera conversación. Sea para bien o para mal. Como muestra basta el look que eligió en la última entrega de los premios Grammy (ver recuadro).
Heidi es alemana, nacida en Bergisch Gladbach. Se hizo conocida por desfilar para la conocida marca de ropa interior Victoria’s Secret y por ser tapa de revistas como Sport Illustrated, Elle o Vogue. Así se convirtió en top model, una categoría que abre otras puertas. Por ejemplo, las del cine o la TV y no necesariamente para actuar de otra, sino para hacer de sí misma, lo cual ya habla de un nombre ganado. A ella le pasó en las series Desperate housewives, Sex and the city, CSI: Miami y How I met your mother, y en la películas Zoolander y El Diablo viste a la moda (que en abril estrena secuela).
También le ha tocado interpretar personajes, algunos de la vida real, como la actriz y modelo Ursula Andress en la película Llámame Peter, que contaba la vida de Peter Sellers con el protagónico de Geoffrey Rush.
Además ha participado de videos musicales, como el del gripo británico Jamiroquai o el de la cantante australiana Sia.
Pero sin duda lo que ha colocado a Heidi en los primeros planos y la ha hecho brillar fue transformarse en la conductora y productora de Project Runway, el reality en que desconocidos diseñadores compiten por entrar a las grandes ligas.
Comenzó en 2004, ya lleva 22 temporadas sin pausa y por este producto ha sido nominada al premio Emmy infinidad de veces. Lo ganó una vez compartido con Tim Gunn, que la acompaña en la conducción.
Ha integrado otros realities de competencia, como Germany’s Next Top Model o America’s Got Talent, en varias temporadas cada uno.
Heidi es además diseñadora de moda. Ha creado zapatos para Birkenstock, joyas para Mouawad y trajes de baño.
Y pinta. Sus cuadros han sido publicados por revistas de arte de Estados Unidos.
Una mujer polémica
Más allá de los comentarios, a favor y en contra, que Heidi ha sabido cosechar en las Alfombras Rojas de muchas entregas de premios o festivales internacionales respecto a los looks que elige, la alemana también se ha puesto en el ojo de la tormenta por otras situaciones.
Por ejemplo, recientemente ha tenido problemas por el reality Germany’s Next Top Model, donde exconcursantes han denunciado sentirse muy presionadas para cumplir con estándares de belleza que van en contra de su salud. Heidi ha dicho que la salud de las participantes siempre fue prioridad y que si alguna vez se plantearon esas exigencias fue porque “simplemente era el momento”, así era como funcionaba la industria.
Lo paradójico del tema es que, siendo modelo, Heidi fue criticada por ser demasiado curvilínea. Los diseñadores decían que no encajaba con el canon de belleza de la época. Uno que fue muy duro fue Karl Lagerfeld y ella no lo olvida.
Otro motivo de polémica fue la campaña de ropa interior que realizó junto a su hija mayor, Leni. La modelo respondió a las redes sociales manifestando: “Estoy orgullosa de mi hija. Ella está bien conmigo así”.
Por ese lado también recibió cuestionamientos por hacer topless frente a sus hijos. “Soy europea… mis hijos no me conocen de otra manera y probablemente por eso son más relajados con sus cuerpos”, se defendió quien siempre ha desafiado la idea de que existe una edad límite para la belleza. “Para mí ser mayor no importa. No tengo ese problema con la edad y el cuerpo. Me gusta correr sexy, incluso ahora”, aseguró.
Sus amores
Heidi se casó tres veces. Su primer marido fue su estilista Ric Pinino, entre 1997 y 2002. Luego vinieron romances con el cantante Anthony Kiedis y con el exdirector del equipo Renault de Fórmula 1, Flavio Briatore. Con este último tuvo a su primera hija, pero nunca la reconoció y la niña fue adoptada por el segundo marido de la alemana, el cantante británico Seal.
Con Seal fueron siete años de un matrimonio muy mediático, con grandes celebraciones para festejar cada año de casados, recorridos juntos por Alfombras Rojas y un cuento algo subido de tono sobre cómo nació el amor. “Lo conocí en la recepción de un hotel en Nueva York. Él venía del gimnasio y fue como ‘guau’. Se lo vi todo, el paquete entero”, le confesó a Oprah Winfrey en TV.
Él le pidió la mano en lo alto de un glaciar canadiense de 4.000 metros, se casaron y tuvieron tres hijos, dos niños y una niña: Henry, Johan y Lou. Se separaron en 2012, provocando la tristeza de varios fans. Ella había llegado a cambiarse el apellido por Samuel, que era el de Seal.
El amor volvió a golpearle la puerta en 2018, pero esta vez hubo que desterrar prejuicios. Tuvo un encuentro casual con Tom Kaulitz, compositor y guitarrista de la banda alemana Tokio Hotel, y ocurrió lo que la modelo denominó su “momento puerta corrediza”. El tema era que él era 17 años menor que ella.
“Al principio quería proyectar lo que había aprendido de otras relaciones… pero Tom me dijo: ‘No me hagas esto porque yo no soy esa persona. Borra todo. Tengo que tener una oportunidad justa’”, contó y aseguró que la edad nunca los condicionó. “Cuando nuestra puerta se cierra en casa, no me importa lo que pase afuera”, manifestó a la prensa.
Como dato curioso, Heidi tiene aseguradas sus piernas en más de 2 millones de dólares, pero cada una tiene un valor diferente. “Cuando era joven, me caí sobre un vaso y me quedó una gran cicatriz. Obviamente me puse tanto bronceador en aerosol en ese momento que no podías verlo”, explicó en el show de Ellen DeGeneres. La pierna “sana” está asegurada en 1,2 millones, mientras que a la otra la compañía de seguros la tasó en “solo” 1 millón.
Un incómodo vestido segunda piel
En la última entrega de los premios Grammy (1° de febrero), Heidi Klum se robó las miradas con un vestido “segunda piel” diseñado por la austríaca Marina Hoermanseder.
Fue confeccionado en cuero moldeado sobre una estructura esculpida del cuerpo de la alemana que incluyó hasta su ombligo. Primero mojaron el cuero y luego, con secadores de pelo y herramientas, fueron dándole forma.
El vestido se confeccionó en dos partes, delantera y trasera, creadas por separado en el taller y luego abrochadas. Los bordes dentados del escote y el dobladillo se cortaron con un cúter.
Se buscaron pinturas con el tono exacto del color de piel de Heidi. Luego lijaron y pintaron el cuero con laca para obtener un brillo reflectante similar al látex.
Todo muy logrado, salvo que la modelo casi no podía caminar y mucho menos sentarse. Pero estaba todo pensado. Una vez transitada la Alfombra Roja, se cambió y se puso un cómodo strapless negro.