La enfermedad que iguala

| El padecer cáncer humaniza a los presidentes y muestra que nadie está libre de contraerlo, dicen expertos. Prevén que su situación influya en políticas públicas.

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DÉBORAH FRIEDMANN

Cáncer. Una palabra que ahora se escribe, se dice. Que deja de ser sustituida por "esa terrible y larga enfermedad" -aunque lo sea- y es llamada por su nombre. Un proceso que involucra a los presidentes Hugo Chávez, Dilma Rousseff, Fernando Lugo y Cristina Fernández, y al exmandatario Lula da Silva, todos pacientes oncológicos, y que según los expertos está lejos de ser la única consecuencia que tendrá que estos líderes latinoamericanos hayan contraído la enfermedad.

"Hay múltiples ejemplos de que la vivencia de un líder puede cambiar las cosas", dice a Domingo el oncólogo Eduardo Cazap, presidente de la Unión Internacional contra el Cáncer e integrante del directorio del Instituto Nacional del Cáncer de Argentina.

Jordania es el primer ejemplo que cita. Allí un hijo de la princesa Dina Mired tuvo leucemia, que no pudo ser curada en ese país; debió tratarse en Estados Unidos.

"Afortunadamente pude viajar para salvar a mi hijo con leucemia", dijo la princesa Mired en septiembre pasado ante el Plenario de Naciones Unidas. "La gran mayoría no puede, la disparidad de tratamiento es inaceptable", remarcó.

Su vivencia personal la llevó a crear el Hospital y Centro de Investigación Rey Faisal, que es hoy el mejor servicio de salud en Medio Oriente para tratar el cáncer infantil.

Más cerca geográficamente la presidenta de Brasil, Dilma Rousseff, curada de un linfoma, aprobó el año pasado un programa de 2.000 millones de dólares para prevenir cáncer de cuello de útero y mama, un plan que Cazap vincula con su enfermedad. "Es interesante ver cómo a algunas personas el cáncer le cambia la óptica o los hacen defensores de la causa", dice el experto argentino.

Argentina, en tanto, atraviesa en este tema una "situación particular", señala Cazap. Cristina Fernández ya estaba especialmente interesada en la prevención del cáncer antes de padecerlo y en septiembre de 2010 creó el Instituto Nacional del Cáncer. A la vez, el médico que la operó de su tumor en la tiroides es el mismo que efectúa intervenciones en hospitales públicos a pacientes con nivel socioeconómico bajo. "No la va a operar un gran cirujano de Nueva York y eso también es un mensaje", destaca.

En Uruguay, el propio expresidente Tabaré Vázquez, eligió ser oncólogo influenciado porque sus padres y una hermana habían fallecido de cáncer. Y en su gobierno convirtió al país en el primero donde estuvo prohibido fumar en espacios públicos cerrados.

Más allá de las políticas públicas que puedan adoptar vinculadas a su enfermedad, un líder con cáncer está más cerca de la gente común. "Porque de pronto ellos se convierten en gente común. Como decía un maestro mío, el doctor Estévez, el cáncer nos iguala a todos", afirma Cazap. Y los pacientes, sostiene el experto, sienten que todas las personas pueden enfermarse y necesitan que las cuiden.

En el mismo sentido, Gaspar Catalá, oncólogo, internista y director de la clínica Médica I de la Facultad de Medicina de la Universidad de la República, señala: "Esto ayuda a ubicarnos en nuestra natural `fragilidad` de seres humanos. Estas afecciones, como otras que ponen en riesgo nuestra vida, nos `democratizan` más allá del poder y más allá de las riquezas".

A su vez, los expertos destacan el abordaje público que hicieron de su cáncer Rousseff, Fernández de Kirchner y Lula, en contraposición con la actitud más misteriosa y poco clara de Chávez y años atrás la del mandatario francés Francois Mitterrand, quien fue diagnosticado con cáncer de próstata en 1981, una enfermedad que recién hizo pública tras una operación en 1992.

Es que la difusión a través de los medios masivos de los casos brinda la oportunidad de comunicar al público la importancia de no ignorar los síntomas y de acudir rápidamente al médico, sostiene Antonio Tito Fojo, jefe de la Sección Terapia Experimental del Instituto Nacional del Cáncer de Estados Unidos.

"El futuro ya aclarará todo más, pero creo que el presidente Chávez -reconociendo lo mucho mas difícil que ha sido su caso hasta ahora- aceptó la responsabilidad por la demora en su diagnosis. Nos ha dado a entender que ignoró sus síntomas y que fue debido a la insistencia de Fidel Castro que decidió ser examinado. Aunque lo más probable es que su cáncer sea mucho más agresivo que los de los otros líderes, sin duda hubiera sido mejor si hubiera obtenido atención medica más pronto", dice Tito Fojo a Domingo.

Para el especialista, salvo en el caso de Chávez -"no sabemos nada de su diagnóstico y nos preocupa que su cáncer es más agresivo con una prognosis más grave"- los cánceres de los otros mandatarios (linfomas, cáncer de garganta y de tiroide) son muy tratables, especialmente si son detectados en etapas tempranas. Por eso, cree que la difusión de estos casos permite que las personas interioricen que "la diagnosis de cáncer puede ser muy grave, pero en muchos casos existen buenas opciones de tratamiento y la prognosis puede ser muchísimo mejor".

Además, como los demás expertos cree que estos casos ponen sobre la mesa que "el cáncer no discrimina. Afecta a todos y nadie está protegido".

Algo similar opina la oncóloga e investigadora Marcia Cruz-Correa, directora científica de la Unidad de Cáncer de la Universidad de Puerto Rico. "Es una oportunidad para demostrar que el cáncer no es una sentencia de muerte, que existen tratamientos y que en la medida en que envejecemos aumenta nuestro riesgo de desarrollar cáncer", dice.

PSICOLOGÍA. El cáncer es una enfermedad muy compleja y su abordaje abarca diferentes saberes y discursos, señala el psicoanalista Jorge Bafico. "El discurso médico, está lleno de palabras como operaciones, quimioterapia, radioterapia, pero justamente no habla de la singularidad de quien lo padece y cómo eso afecta en su vida", afirma.

Por eso, para él que algunas figuras públicas puedan tener esta enfermedad hace tomar conciencia que hay una historia más allá del cáncer. "Muchas veces el paciente desaparece en un aluvión de palabras y tratamientos, que excluye su singularidad, su historia y sus fantasías en relación con el cáncer. El hecho que el tema se mediatice a través de figuras públicas tan importantes y notorias, quizás ayude a tratar de sacarlo de los ámbitos del silencio", afirma.

El nombrar a la enfermedad como cáncer en vez de utilizar eufemismos, favorece a los pacientes, sostiene. Porque habilita más al propio enfermo a hablar de ello. Y a los demás a entenderlo mejor.

LAS CONDUCTAS PUEDEN INFLUIR

El término "cáncer" es genérico y designa un amplio grupo de enfermedades que pueden afectar a cualquier parte del cuerpo. Una característica del cáncer es la multiplicación rápida de células anormales que se extienden más allá de los límites normales y pueden invadir partes adyacentes del cuerpo y propagarse a otros órganos, proceso conocido como metástasis. Las metástasis son la principal causa de muerte por cáncer.

El cáncer es una de las primeras causas de muerte a nivel mundial; se le atribuyen 7,6 millones de defunciones ocurridas en 2008 (aproximadamente, un 13% del total), según la Organización Mundial de la Salud.

Los cánceres que causan mayor número de muertes son los de pulmón, estómago, hígado, colon y mama.

Aproximadamente un 30% de las muertes por cáncer son debidas a cinco factores de riesgo conductuales y dietéticos: índice de masa corporal elevado, ingesta reducida de frutas y verduras, falta de actividad física y consumo de tabaco y alcohol.

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