THE NEW YORK TIMES | JANE E. BRODY
Mientras conducía su automóvil, ¿alguna vez usted ha: ¿reprogramado su GPS? ¿Recogido algo que usted o su hijo tiraron? ¿Buscado un CD en particular? ¿Aplicado maquillaje o afeitado? ¿Luchado por abrir un paquete de nueces o papas fritas?
Quizá usted nunca haya enviado mensajes de texto o hablado por teléfono celular mientras opera un vehículo motorizado. Pero, si usted participó en alguna de las actividades arriba mencionadas, es tan culpable de conducción distraída como si efectivamente lo hubiera hecho.
Es fácil volverse complaciente. Quizá usted sea un buen conductor, y por años haya logrado salirse con la suya con ese tipo de actividades. Quizá logró evitar un accidente cuando su atención regresó al camino justo a tiempo. Pero uno de estos días, su buena suerte podría agotarse y usted, o alguien a quien golpee, pudiera terminar mutilado de por vida o muerto.
"Conducir distraído casi equivale a conducir ebrio``, escribió el año pasado la Dra. Amy N. Ship, internista en la Facultad de Medicina de Harvard, en un comentario publicado en la Revista de Medicina de Nueva Inglaterra. "Cualquier actividad que distrae visual o cognitivamente a un motorista incrementa el riesgo de un accidente. Ninguna de ellas es segura``.
Tras la publicidad generalizada con respecto a los peligros de conducir distraído, grupos médicos en Estados Unidos se están esforzando considerablemente por concientizar más a los pacientes con respecto al problema. El esfuerzo más reciente fue lanzado por la Academia Estadounidense de Cirujanos Ortopédicos y la Asociación de Traumatología Ortopédica, cuya campaña "Decide Conducir`` dirige la atención al número cada vez mayor de distracciones en las que participan conductores que llevan a cabo diversas tareas y el precio resultante en las vidas de las personas.
"Atendemos a mucha gente herida en accidentes automovilísticos, y cuando las personas conducen distraídas, contribuyen con un factor sustancial para estos accidentes``, notó el Dr. Daniel Berry, presidente de la academia. "Si pudiéramos deshacernos de esta parte de nuestra práctica, sería un gran servicio para la gente que atendemos``.
A los ortopedistas les iría muy bien sin el negocio generado por los 307.369 choques que han ocurrido en lo que va del año en Estados Unidos, con base en estimados del Consejo Nacional de Seguridad, relacionados con motoristas que hablan por celular o enviaban mensajes de texto.
El año pasado, Aaron Brookens de Beloit, Wisconsin, de 19 años de edad en ese momento, conducía a 120 km/h después de haber pasado un fin de semana con su novia, cuando decidió enviarle un mensaje de texto y terminó incrustado debajo de un trailer. El precio: dos fémures rotos, una rótula y un tobillo fracturados, daño a los nervios de ambas piernas, así como laceración de bazo, riñón e hígado.
Múltiples operaciones y una larga rehabilitación después, Brookens sabe que tiene suerte de estar vivo. "Nadie cree que le ocurrirá a sí mismo``, dijo. Actualmente se da cuenta de que "decidir manejar`` siempre es la mejor opción, y quiere que otras personas aprendan de su error.
"No esperamos que nuestra campaña modifique la conducta de todos de la noche a la mañana``, dijo Berry. "Se necesitaron muchos años para transmitir el mensaje sobre el uso del cinturón de seguridad o conducir en estado de ebriedad. Estamos sumando nuestra voz a las de otros; mientras más tambores redoblen, mejor``.
Entre quienes tocan los tambores están los padres de Eric Okerblom, estudiante universitario de 19 años, quien recibió el impacto de un automóvil y perdió la vida en 2009, mientras andaba en bicicleta cerca de su casa en Santa María, California; el chofer, un adolescente, conducía a 100 km/h mientras enviaba mensajes de texto. Su padre, Bob Okerblom, actualmente participa en un recorrido en bicicleta a lo largo de Estados Unidos, publicando sobre la marcha un blog para correr la voz con respecto conducir distraído.
En noviembre pasado, el secretario del transporte, Ray LaHood, presentó un sitio web llamado "Caras de Conductores Distraídos`` (distraction.gov/faces) que explora el precio que estas conductas infligen a familias y comunidades. "Conducir distraído se ha convertido en una epidemia letal en los caminos estadounidenses``, dijo LaHood, quien exhorta a prohibiciones en contra del envío de mensajes de texto y el uso de celulares u otros aparatos.
Andrew Pollak, el presidente de la Asociación de Traumatología, dijo: "No solo son los celulares. Es cualquier cosa que distraiga la atención``.
David L. Strickland, administrador de la Administración Nacional de Seguridad de Tránsito en Carreteras, agregó: "Nadie hace bien varias cosas a la vez``.
La campaña intentará elevar la conciencia nacional y modificar la conducción en el futuro llevando su mensaje a las escuelas, particularmente entre quinto grado de primaria y tercero de secundaria, quienes pudieran desalentar que sus padres y hermanos conduzcan distraídos y abstenerse cuando ellos se conviertan en conductores.
Estadísticas fatales
En Estados Unidos se estima que al menos 1.6 millón de choques (28% del total) son ocasionados cada año por conductores que usan celulares o envían mensajes. Investigadores de la Universidad de Utah demostraron que las conversaciones con manos libres generan igual distracción que las de celulares en mano. Se refirieron al problema como "ceguera por falta de atención``. "El solo acto de estar al teléfono distrae al individuo", notó Berry, profesor de ortopedia de la Clínica Mayo en Rochester. "Tu mente está en otra parte. Estás conduciendo mecánicamente pero no ves las cosas de la misma forma``.