La actriz que busca reinventarse

Para su rol en Alma Salvaje, Reese Witherspoon no recibió entrenamiento.

Tras años de ser la imagen perfecta del sueño americano, Reese Witherspoon apuesta a proyectos más arriesgados y desafiantes en el cine.

Reese Witherspoon cumplió su sueño de ser actriz. Protagonizó más de 30 películas y trabajó con algunos de los mejores directores de Hollywood. Es rica y famosa. Tiene un Oscar, tres hijos y, desde 2011, un feliz segundo matrimonio con el agente de talentos Jim Toth. A primera vista, no parecería tener motivos para querer cambiar algo de su vida. Pero sí. Reese no estaba satisfecha. Y así fue que, sin perder la simpatía ni la coquetería, empezó a dejar en claro que la etapa de las comedias románticas estaba llegando a su fin. El éxito de taquilla de Legalmente rubia (2001) y su sucesiva secuela ya no funcionaba para la blonda actriz, que de tonta —y eso también lo tuvo que aclarar— no tiene ni un pelo.

"Supongo que llegué a ese punto en el que me di cuenta de que nadie iba a venir a salvarme y lo tendría que hacer yo misma. Todos pasamos por ese punto en nuestras vidas, ¿no? El momento en el que nos damos cuenta de que estamos solos en el mundo. Que no hay pareja, ni hijos, ni padres que vengan a arreglarte tus problemas. Que te toca agarrar las riendas", dijo en entrevista con El País de Madrid pocos días antes del estreno de Alma Salvaje, la película que produce y protagoniza. El film que, después de desearlo mucho, ofició de bisagra definitiva.

"Parte de ser actor es enfrentarte a eso que te da miedo. Y las películas más duras, las que te dan más respeto, son por lo general las que sacan lo mejor de ti. Las fáciles, en las que te lo pasas genial, suelen ser una gran cagada. He hecho de ambas, así que sé de lo que hablo", explicó sin medias tintas y con sentido del humor. El retrato que hizo en 2005 de June Carter, cantante y esposa de Johnny Cash y que le valió el Oscar, es un claro ejemplo de lo primero. Algunas de las películas que interpretó antes, y casi todas las que vinieron después —Navidad sin los suegros o ¡Esto es guerra!, entre otras—, son muestras de lo segundo.

En este proceso de reinvención, Alma Salvaje (2014) fue clave. "Hubo un período en el que no me emocionaba tanto creativamente", confesó la actriz a The New York Times. "Pero hace algunos años me propuse participar más y asumir la responsabilidad de las decisiones que tomara como artista. Ahora, para mí es muy importante que las películas que ponga en el mundo sean una extensión de lo que soy realmente. Quiero narrar historias que sean importantes. Quiero narrar historias que el espectador quiera analizar con sus seres queridos". Y Alma Salvaje —aún en cartel en Uruguay— cumplía con todos esos requisitos.

Reese leyó el libro de la película en apenas 24 horas. Dolor, sexo, amor y drogas recorrían las vivencias de Cheryl Strayed, una joven que se encuentra en una encrucijada tras el derrumbe de su matrimonio y la muerte de su madre, y que se reencuentra a sí misma caminando más de 1.700 kilómetros a solas por la costa del Pacífico. "No pude parar de llorar. Me quedé sentada pensando que tenía que hacerlo", recuerda. Según El País de Madrid, su agente ya había comenzado la reconversión de la actriz consiguiéndole papeles menores en "cintas inusuales", como Mud (2012), protagonizada por Matthew McConaughey. Pero incluso con el aval de un Oscar no era fácil convencer a los estudios para que invirtieran en la transformación de una estrella. Especialmente si la estrella es mujer y se aproxima a los 40.

Fue así que Reese decidió crear su propia productora, Pacific Standard, y apostar por el director que llevó a McConaughey al Oscar con Dallas Buyers Club, Jean-Marc Vallée. "Esta película es quizá lo más salvaje que he hecho nunca", admite Witherspoon haciendo un juego de palabras con el título del film. Lo dice por lo desafiante del proyecto, pero también porque aguantó largas caminatas, soportó varios kilos de peso sobre su espalda y temperaturas extremas sin entrenamiento. "Marc quería que yo fuera como Cheryl", explica. "Ella no tenía experiencia en el excursionismo, como yo tampoco". El papel le valió su candidatura al premio de la Academia, que finalmente fue para Julianne Moore por Siempre Alice. Pero el cambio de rumbo ya estaba dado.

No es la primera vez que Reese se alza con productora propia. Hace unos años fundó Type A, más un capricho producto de una moda que un emprendimiento con alma. Esta vez, dice, es diferente. Con su nuevo proyecto, Witherspoon también hizo realidad una de las películas más taquilleras de 2014, Perdida, protagonizada por Ben Affleck y basada en la novela homónima de Gillian Flynn. Aunque ella quería ser la protagonista femenina, el director David Fincher eligió a Rosamund Pike. A corto plazo, la productora ya tiene otros dos proyectos en proceso: la comedia Hot Pursuit, pensada para ella y Sofía Vergara, y otro film aún sin título que explora la vida profesional y personal de la cantante de jazz Peggy Lee. Reese asegura que no ha creado su compañía para encontrar trabajo, sino para generar esos papeles que parecen inexistentes para las actrices.

Es que los últimos años no habían sido fáciles para la rubia que saltó a la fama como la manipuladora Tracy Flick en Election (1999) pero dice que no siempre supo que iba a dedicar su vida a la actuación. Nacida en Nueva Orleans, hija de un otorrinolaringólogo y una docente de enfermería, en 1994 Reese abandonó la Universidad de Stanford, donde estudiaba Literatura Inglesa. "Me encantaba la facultad y me hubiera gustado mucho haber vuelto y haber acabado mi carrera", dijo hace unos años al semanario estadounidense Parade en una larga entrevista en la que también hablaba de la importancia de la familia, lo peor de la fama y su sonado romance con Jake Gyllenhaal. Si no fuera actriz, probablemente hoy sería antropóloga social o psicóloga, decía. Pero rápidamente aclaraba sus dichos. "Pienso que he sido muy afortunada y no me arrepiento de ninguno de los pasos que he dado en mi vida".

Ser madre, su otra ocupación.

Desde el año pasado, Reese dice que tiene tres trabajos a tiempo completo: la producción, la interpretación y la maternidad. De su primer matrimonio con el actor Ryan Phillippe tiene a Ava Elizabeth, de 15 años, y Deacon Reese, de 11. Witherspoon y Phillipe se divorciaron en 2007 y tres año más tarde la actriz comenzó una relación con el agente de talentos Jim Toth. Juntos son padres de Tennesse James, de dos años.

June Carter y el Oscar a mejor actriz.

Cuando el director James Mangold le dijo que para su papel de June Carter en Johnny & June: pasión y locura debía cantar y tocar en vivo, Reese Witherspoon quiso rescindir el contrato. Pero ya era demasiado tarde. "Esa fue la parte más difícil del papel", reconoció tiempo después. Sin embargo, ese fue uno de los films que más satisfacciones le ha dado en su carrera: recibió nueve premios, entre ellos el Oscar a Mejor Actriz.

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Para su rol en Alma Salvaje, Reese Witherspoon no recibió entrenamiento.

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