Kate, la chica perfecta

| A un año de la boda aparecen los rumores y las presiones. Ella fue elegida la princesa más elegante de Europa y hay planes de embarazo.

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DANIELA BLUTH

El día que Guillermo y Kate anuncien que están esperando su primer hijo, todo será felicidad bajo la corona británica. Quizá el esplendor llegue a ser comparable como cuando aquel 29 de julio de 1981 Carlos y Diana contrajeron matrimonio y desfilaron por la ciudad en una carroza. Y, al parecer, la noticia no se hará esperar más allá del 2012, pues la pareja real anunció que ya está lista para ser padres.

En realidad, los rumores de un posible embarazo empezaron casi al día siguiente de la boda, que se celebró el 29 de abril de 2011. La seguidilla de cuasi-noticias tuvo algo así como su punto más álgido en noviembre pasado cuando se dijo (o más bien se publicó) que Kate estaba embarazada, que eran gemelos, que en varias oportunidades se había sentido mal, que incluso había llegado a desmayarse y a perder el conocimiento, y que el príncipe estaba muy preocupado. Y que estaba de seis semanas de gestación, todo el detalle. Al poco tiempo, y ante la evidente ausencia de una panza que avalara la noticia, comenzó a circular la información de que había perdido el embarazo. La casa real, por su parte, nunca se pronunció al respecto.

Ahora el tema vuelve a cobrar fuerza tras declaraciones de una "fuente cercana a la pareja" a las revistas US Weekly y People. A las frases como "van a intentar tener un bebé pronto" se suma que la pareja está realizando varias reformas en su casa en el Palacio de Kensington. Según la revista In Touch también comenzaron "el acondicionamiento de un espacio para el bebé" en Nottingham Cottage y en su residencia de Gales.

Para los expertos en realeza, a poco de cumplir su aniversario de algodón "ya es hora" de que la pareja tenga descendencia. Pero al mismo tiempo afirman que en caso de que haya novedades, el anuncio oficial nunca podría realizarse antes de los festejos del Jubileo de Diamante de la Reina Isabel, que se celebrarán la primera semana de junio. "Ellos dejarán que la vida y la naturaleza siga su curso", indicó la fuente a People. Pero más que por la naturaleza, parecen impulsados por la tradición, ya que tanto la actual monarca como Lady Di estaban embarazadas al cumplir su primer aniversario.

Pero el asunto no termina allí. La misma fuente indicó que los duques ya están en proceso de selección de nombres para el pequeño. "Algo tradicional. Edward, Philip o Michael si es niño, y Alice o Rose si es niña. La pareja (y el propio príncipe de Gales) han comentado en la intimidad que prefieren que sea niña".

ELEGANTE. En medio de tanto alboroto, la popularidad de la duquesa de Cambridge o Catalina, nombre sin tanto charme como Kate con el que se la llama en el mundo hispano, no para de crecer. Recientemente, el programa de la televisión belga Royalty hizo una encuesta sobre las princesas más elegantes de Europa y Kate resultó la ganadora indiscutida. El segundo lugar fue para Máxima de Holanda y cerrando el podio Matilde de Bélgica.

"El estilo de Catalina es fenomenal. Casi siempre viste ropa de marcas asequibles combinada con prendas de firma. Esto hace que mucha gente se identifique con ella", explicó la presentadora del programa, Kathy Pauwls.

Resultó llamativa la ausencia de la princesa Letizia de Asturias, que no figuró en los primeros lugares de la selecta lista. Pero hay una explicación: su extrema delgadez la ha hecho perder varios puntos, sobre todo entre los europeos. El último lugar estuvo para la duquesa de Cornualles, Camila Parker Bowles, designada como la menos glamorosa del viejo continente.

Kate ya ha sido tomada como modelo de elegancia y estilo por numerosas publicaciones, e incluso por jóvenes "de a pie" que imitan su estilo. En las páginas de las más glamorosas revistas suele aparecer desde con un look casual de jeans y blazer hasta de vestidos de fiesta. De hecho, hace unos días Hola! consignó que Kate había llevado un vestido de Zara para un concierto solidario y publicó la foto de ella junto a la de la vidriera de la popular tienda. El traje estaba agotado.

QUERIDA. En los más de siete años que Kate lleva dentro de la familia real todavía no ha tenido una mancha en su currículum. Durante el noviazgo hubo algunos "peros", -por ser plebeya, claro- pero desde que se anunció que habría boda todo pasó a ser color de rosa.

Por estos días el diario británico The Sun publicó que el príncipe Eduardo dijo que Kate es "la compañera perfecta para el príncipe William" y que toda la familia real está encantada con ella. "Catalina lo está haciendo muy bien. Ella se ha adaptado a la vida real, está como un pato al agua. No iba a ser fácil para ella ya que el mundo entero está observando todos sus movimientos. Es muy amable y la familia está muy orgullosa de ella", dijo el tío y conde de Wessex.

Incluso se ha hecho un decálogo con las razones por las cuales la duquesa de Cambridge es tan querida: la sencillez por bandera (sabe que cuantos menos accesorios lleve, mejor se verá; sus pulseras, caravanas y carteras siempre son discretas); nada de alcohol (no bebe desde que era estudiante, lo que la convierte en orgullo de la familia real); su melena es inigualable; su madre es su mejor amiga (tiene una relación "inmejorable" tanto con su madre como con su hermana Pippa); los paparazzi no son un problema; el arte por bandera (estudió Historia del Arte, lo que la vuelve una persona culta); imagen de diseño (por su formación ha colaborado en diseño de moda y joyas); le gusta la independencia (no usa chofer y prefiere conducir ella misma); sonrisa mágica; y no tiene nada que ocultar (incluso es sabido que en la intimidad del hogar ella llama al príncipe "Baby Willie").

Mientras el reloj sigue avanzando, Kate va dando cada paso con sumo cuidado, evitando cualquier tropezón. Sin olvidar jamás que el mundo entero la está mirando. No en vano es la primera plebeya que se casa con un futuro rey de Inglaterra en 350 años.

La tiara que coronó el amor real

La aprobación de la casa real británica hacia Kate está en los pequeño detalles. El día de la boda, la futura princesa coronó su traje de novia con una tiara con un significado especial. La reina Isabel, quien la recibió como regalo de parte de la Reina Madre cuando cumplió 18 años, quiso que la futura esposa de su nieto favorito luciera esta joya Cartier que ha pasado de generación en generación.

Siempre a la moda y sin derrochar el dinero

La duquesa de Cambridge posee una virtud muy valorada últimamente, sobre todo desde que Europa está sumida en una profunda crisis económica. Ella sabe verse espectacular sin gastar mucho dinero. Además, la revista Hola! publicó fotografías que evidencian que Kate comparte la ropa con su madre y su hermana.

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