COMPORTAMIENTO

Ser jefe en la pantalla: las claves del trabajo remoto

En Uruguay el modo de trabajo se transformó de golpe para muchos. Los líderes tuvieron que aprender a llevar y organizar un equipo desde el teletrabajo.

Teletrabajo y liderazgo. Foto: Shutterstock
Teletrabajo y liderazgo. Foto: Shutterstock

Las reuniones son por videollamada, la puesta a punto del día por WhatsApp y no hay que olvidarse de completar las planillas o responder los emails para demostrar que se está ahí, presente, aunque la oficina esté vacía y el trabajo se haya distribuido por distintas casas y por distintas partes de esas casas. El trabajo remoto apareció de golpe en la vida de muchos uruguayos que de un viernes para un lunes tuvieron que aggiornarse a la tecnología para no salir perdiendo en un mercado laboral que se complejizó por la pandemia.

Las cifras, a partir de una encuesta realizada por Contract Workplaces —empresa especializada en diseño y construcción de espacios de trabajo—, dicen que solo un 4% de los uruguayos optaría por continuar con el teletrabajo cuando todo vuelva a la “normalidad” (ver recuadro). Asimismo, para especialistas en el mercado laboral es clave aprovechar el momento para entender cómo funciona y cuán útil puede ser realmente esa modalidad, aún en un mundo donde ir a la oficina no sea un riesgo para la salud.

Lo que opinan los uruguayos

En una encuesta de Contract Workplaces nivel regional, se desprendió que solo un 7% de los empleados optaría por el teletrabajo luego de las medidas por aislamiento social. En Uruguay solo un 4% lo haría. Sin embargo, los especialistas del mercado laboral cree que será un precedente para el futuro. “Si se demuestra que hay productividad, si el empleado se sintió cómodo, si solo hay que hacer pequeños ajustes, será la tendencia”, dice la psicóloga laboral Cecilia Rodríguez.

Aunque el trabajo remoto no es una novedad, sí significó un cambio rotundo para muchos que deben hacer malabares para equilibrar la vida personal con la laboral, las emociones con la productividad. Para que el flujo del trabajo en equipo no desaparezca o no se transforme en unos cuantos mensajes robotizados y sin un atisbo de humanidad, el líder debe tomar las riendas. Pero también ellos han tenido que adaptarse.

Los que se encontraron de golpe con esta situación y no estaban acostumbrados han tenido que aprender a usar Zoom, Telegram, VPN y otras tantas herramientas digitales para posibilitar un mejor trabajo. Pero la tecnología no es todo lo que hay que transformar o adaptar si se quiere, cara a cara o a distancia, ser un soporte para el equipo.

Lo que dicen especialistas

Cecilia Rodríguez, psicóloga especializada en el área laboral, resalta por un lado que lo que caracteriza a un buen líder deberá trasladarse de la oficina a Zoom. La generación de confianza que surge a partir de la empatía, la motivación, comunicación asertiva y la toma de decisiones. Así, explica, “los líderes eficaces logran que sus equipos actúen de forma segura, comprometida y responsable, siendo productivos y constantes en el logro de los objetivos propuestos”.

Para hablar de liderazgo remoto prefiere, antes, distinguir algo que para ella es fundamental: “Una cosa es teletrabajo, otra trabajar desde casa. Nosotros vivimos de un viernes para el lunes generar toda una estrategia y una movida como para continuar trabajando, pero desde nuestras casas. Eso no es teletrabajo”.

El teletrabajo es una práctica amparada por una metodología y, como tal, requiere un procesamiento, formación, generación de competencias. “Tiene que haber un acuerdo entre el empleador y el empleado. Hoy vivimos un cambio en el escenario de trabajo”. Pero Rodríguez cree que efectivamente sentará las bases para que en el futuro no parezca algo de otro mundo.

El futuro es el trabajador “e-nomad”

La coach y psicóloga Leticia Brando, que en junio brindará un curso online de neoliderazgo, habla de las tres preguntas básicas que debe hacer un trabajador: “¿Qué estoy haciendo ahora? ¿Qué podría hacer más? ¿Qué es lo que tendría que dejar de hacer para ser más productivo? Tienen relación con el hacer y son como una brújula que te puede guiar en este momento”. Y, dice Brando, no hay que pasar por alto que el trabajador del futuro es el “e-nomad”, un nómada digital que se adapta a cualquier circunstancia y escenario sin perder su capacidad productiva.

Para empezar a probar esa capacidad es importante mantener algunas de las bases de la oficina como los horarios y el aislamiento para algunos momentos. “El orden y la disciplina son claves para crear un perfil nomad”, remarca. “Pueden escribir, pensar, crear desde cualquier lugar. Con gente de diversas culturas. Si vos no te adaptás, te quedás afuera”.

“Esto hizo que nos tuviésemos que adaptar todos y, en tiempo, es diferente para cada persona. Algunas lo tomaron rápidamente; con el conocimiento de la tecnología pudieron organizarse, planificar, planificar a sus colaboradores, estar cerca y demás”, añade Rodríguez y aclara que, en otros casos, hubo que acompañar un poco más de cerca. “Aparecía el cómo me organizo yo, mis horarios. Aparece también la familia que está todo el día en la casa, las tareas de los gurises. Y entre todo eso, además, tengo que planificar y estar atento al trabajo de los colaboradores. Entonces se generó en muchos casos emociones, por decir de una forma, diferentes; algunos se adaptaron rápido, a otros les costó un poco más”.

“Si se trata de un líder al que le costaba la comunicación, es importante que aprenda qué mensaje comunicar en este momento. Un primer mensaje, fundamental, es acercarse a su equipo, preguntar cómo está, cómo se siente, cómo lo lleva”, explica la psicóloga y coaching de liderazgo Leticia Brando. Comunicación y empatía son palabras que se repiten como esenciales.

“También pasa que el tiempo de trabajo en la oficina no es el mismo que frente a la computadora. La computadora cansa y vos me vas a decir que en la oficina también trabajás en la máquina, pero, además, de tu trabajo habitual, cada tanto tenés que hacer reuniones. Cuando es cara a cara funcionan como distendimiento, pero en el teletrabajo todo es por videollamada y agota”, comenta. Brando, que además de asesorar a empresas en materia de liderazgo da cursos (ahora online), plantea que tan importante como la pregunta a los colaboradores es que el propio jefe se plantee a sí mismo qué le pasa, cuáles son sus intereses en este momento. “Hay que ser claro con uno mismo para serlo con los demás”, afirma.



Finalizado el período de adaptación, la nueva rutina se afianza y la dinámica debe resurgir. El acompañamiento del líder al equipo debe ir más allá ahora, porque justamente el contexto plantea situaciones particulares a las que prestar atención. Las especialistas consideran que en esa rutina tiene que permanecer la cercanía. Así sea con un mínimo mensaje de plantear alternativas de lo que le funcionó a uno para que el otro pueda aplicar si lo necesita, incluso cuando es un tema de la vida personal que afecta al trabajo como el cuidado de los hijos en casa, por ejemplo. “Hay que compartir desde ese lugar donde casi no hay diferencia. Más que una cuestión jerárquica, me parece que se generó una cuestión de compañerismo o de un modo de trabajo colaborativo”, sostiene Rodríguez.

Y respecto al trabajo en sí, el mensaje claro es más pertinente que nunca cuando no hay un intercambio cara a cara como puede suceder en la oficina. Se debe plantear sin vueltas qué se necesita de cada uno y para cuándo. La calidad de la comunicación entre el equipo debe ser preponderante ante la cantidad. Para eso, explica Rodríguez, el líder tiene que tener información de calidad también.

Hay pilares que deben permanecer, como los que enumera Brando en sus charlas: “Autoridad, conocimiento y el ejemplo. Quien lleva adelante un equipo debe guiarse por las mismas preguntas que plantea a sus colaboradores y tener él la disciplina. El líder es modelo, no se puede olvidar de eso”. Pero además, dice Rodríguez, contextos como estos enseñan que para ser un buen ejemplo hay que tener un buen manejo de “la cercanía, la empatía y la comunicación”.

Las apps que vigilan todo

Hace pocos días The New York Times publicó una crónica donde un empleado y su jefa contaban cómo había sido utilizar una aplicación en la que la segunda podía controlar absolutamente todo lo que hacía el primero. El programa registraba capturas de pantalla, lo tipeado y hasta la ubicación por GPS de Adam y todo eso se lo enviaba a su jefa Pui-Wing Tam. A la larga, ninguno de los dos soportó la sensación de invasión a la privacidad. Pui-Wing Tam admitió que después de unos días, dejó de mirar el programa.

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