Si le habrá sido difícil embarcarse en esta suerte de locura inversionista que el argentino Javier Stolovitsky (41 años) debió convencer a un señor de 84 años, que afirmaba que una vidente le había dicho que se iba a morir a los 102 y que quería hacerlo ahí, en ese lugar. Por lo cual no estaba nada dispuesto a vender. "Imaginate lo que me costó", dice Stolovitsky, convencidísimo de que Oh! La Barra será todo un éxito.
La inversión será de 22 millones de dólares, en dos etapas. "La primera es la que dará sobre la ruta, 50 tiendas, restaurantes y servicios, y la otra fase será un hotel boutique cinco estrellas y un centro de convenciones para 400 personas, algo que nos solicitó la Intendencia", afirma. La construcción comienza en abril de 2011 para finalizar esa primera etapa en agosto de 2012, con un total de seis millones de dólares de inversión. "Queremos entregar los locales temprano, de manera que los comerciantes tengan bastante tiempo para acondicionarlos y abrir con todo en diciembre de 2012", agrega el empresario.
Mientras tanto se está analizando la idea de instalar un hotel boutique, en alianza con una cadena de primer nivel en el mundo. "A la altura del Fasano o Sethai". Eso demandará dos años de obras.
El proyecto también contempla un estacionamiento para 200 vehículos, con servicio de valet. Cuando se comience a construir el hotel, ese estacionamiento va a la tercera manzana donde ya se han adquirido 2.000 metros de tierra, que será el definitivo. "Todo el emprendimiento demandará unos cuatro años".
Lo curioso es que este empresario, que hoy desembolsa cerca de siete millones de dólares para comprar los terrenos para Oh!, comenzó a trabajar a los 7 años vendiendo libros en Plaza Italia, de Buenos Aires. "Este señor -acota Carlos Ott- se fue a China sin hablar nada de mandarín, a los 22 años, cuando nadie iba hacia allá, se consiguió un cartel que se colgó en el cuerpo, y caminaba por la calle de Cantón diciendo `busco negocios, este es el número de mi hotel`. Y abrió una empresa".
"En ese momento vi que China era el futuro, y ahora creo en Oh! como el futuro", dice Javier Stolovitsky, convencido que primero debe darse para recibir. Por eso piensa en estacionamientos, salas de convenciones, vereda, rotondas, todo lo que mejore La Barra como tal. "Y luego será la hora de recibir, siempre con el sello de Ott".
-¿No siente temor?
-No te voy a mentir: sí, a veces. Hay mucha gente que me pregunta si estoy loco, cómo voy a hacer para que esto funcione todo el año. Mi apuesta es esa. Estoy dispuesto, en los primeros tiempos, a validar los precios de lo que paga hoy un local en una temporada, y subvencionar los alquileres de todo el año.