Ewan Mitchell: cómo el actor detrás de Aemond Targaryen hizo del misterio su mayor sello en la actuación

Reservado fuera de cámara y magnético en pantalla, el británico se convirtió en una de las revelaciones de la serie House of the Dragon, de HBO. Un repaso por los comienzos, los personajes que marcaron su carrera y su particular forma de entender el oficio.

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Ewan Mitchell, intérprete británico.
Foto: Difusión

Cuando entra en escena por primera vez, es difícil apartar la mirada de él. Lleva un parche negro sobre el ojo izquierdo, el cabello plateado cae hasta los hombros y apenas pronuncia unas pocas palabras. No necesita levantar la voz ni ocupar demasiado espacio, alcanza con la forma en que observa a los demás.

Hay algo en esa quietud que resulta más inquietante que cualquier explosión de violencia. En apenas unos minutos del octavo episodio de la primera temporada de House of the dragon —la serie que tomó la posta de Game of Thrones—, el príncipe Aemond Targaryen se convierte en uno de los personajes más fascinantes. Y, como consecuencia, también transforma a Ewan Mitchell (29) en uno de los actores británicos más comentados de su generación.

A raíz de eso, es curioso como él encara la exposición. Mientras buena parte de Hollywood parece exigir que sus estrellas estén disponibles las 24 horas —en redes sociales, podcasts, alfombras rojas y entrevistas—, Mitchell eligió exactamente el camino contrario. No tiene perfiles oficiales en redes, concede pocas notas y evita que el interés por su vida privada eclipse a sus personajes.

“Hay algo muy valioso en permanecer anónimo el mayor tiempo posible. Existe un misterio. Una vez que se pierde, no vuelve. Si la gente conoce al verdadero yo, eso distrae de lo que intento hacer como actor”, explicó el joven actor a British Vogue.

Mucho antes de convertirse en un Targaryen, Mitchell era un adolescente de Derby, una ciudad industrial del centro de Inglaterra, donde nadie imaginaba que terminaría formando parte de una de las franquicias televisivas más grandes del mundo.

Nació el 8 de marzo de 1997 y creció en un hogar donde, según contó en algunas ocasiones, aprendieron a hacer rendir cada libra. No hubo escuelas privadas de actuación ni contactos dentro de la industria. Hubo, en cambio, el consumo de muchas películas: a los 13 años, después de descubrir clásicos como Citizen Kane y Taxi Driver, decidió que quería actuar.

Mientras estudiaba diseño y tecnología, trabajó en un restaurante y atendiendo al público en un club de fútbol para poder sostenerse económicamente. El primer punto de inflexión apareció cuando logró ingresar al prestigioso Television Workshop de Nottingham, una institución por la que también pasaron actores como Bella Ramsey, Vicky McClure y Felicity Jones. Allí aprendió el oficio. Pero también entendió que nadie iba a golpear la puerta de su casa.

Después de protagonizar el cortometraje Fire (2015), grabó el trabajo en varios discos y recorrió personalmente agencias de representación en Londres para dejarlos. Una de ellas terminó llamándolo y aquel primer representante sigue acompañándolo hasta hoy.

Dejar una marca de a poco

Los primeros años fueron una sucesión de pequeños papeles. Participó en la serie The Halcyon, apareció en la película High Life, de Claire Denis —junto a Robert Pattinson y Juliette Binoche— y comenzó a construir una filmografía sin grandes estridencias, pero marcada por personajes que parecían compartir un mismo rasgo: hombres reservados, tensos, difíciles de descifrar.

La primera oportunidad importante llegó con The Last Kingdom. Durante cinco temporadas interpretó a Osferth, el hijo ilegítimo del rey Alfredo el Grande. Mientras otros personajes se definían por la espada o el liderazgo, el suyo encontraba fuerza en la vulnerabilidad. Era un joven dividido entre la religión, la guerra y la necesidad de encontrar un lugar en el mundo.

Cuando HBO lo convocó para interpretar a Aemond Targaryen, tomó una decisión que sorprendió incluso a los fanáticos del universo creado por George R. R. Martin. Nunca había visto Game of Thrones. Y no pensaba hacerlo. “No la vi deliberadamente. Quería crear algo nuevo”, contó en entrevista a Esquire.

En lugar de buscar inspiración dentro de la propia saga, prefirió mirar hacia otro lado. Estudió la interpretación de Kirk Douglas en Los vikingos, observó el trabajo físico de Michael Fassbender en Prometheus y tomó elementos de figuras del cine de terror como Michael Myers o Jason Voorhees.

Para preparar a Aemond, también recurrió a la música. Según contó en la mencionada entrevista, antes de rodar algunas escenas más intensas, escuchaba una playlist con bandas como Metallica, Slipknot y Killswitch Engage para entrar en la energía que buscaba para el personaje.

Aemond casi no sonríe. Habla poco. Sus silencios pesan más que muchos discursos. Cada movimiento parece cuidadosamente calculado, como si el personaje estuviera siempre unos segundos por delante del resto. Antes del estreno de la serie, Mitchell lo definió con una frase: “Aemond secuestra la serie y la convierte en una película de terror”.

No era solo una broma. Desde su aparición, buena parte de la conversación sobre de House of the Dragon comenzó a girar alrededor de él.

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Aemond Targaryen.
Foto: HBO

El éxito le abrió puertas. En 2023 apareció en Saltburn, la provocadora película de Emerald Fennell, compartiendo elenco con Barry Keoghan, Jacob Elordi y Rosamund Pike. Su participación era breve, pero confirmaba que se había convertido en uno de esos actores que los directores quieren tener cerca, aunque no ocupe el centro del cartel. Prueba de eso es que recientemente hizo parte del elenco de Cumbres Borrascosas, también dirigida por Fennell, además de protagonizar el corto Still Life (ver recuadro).

Hoy su carrera parece avanzar de esa manera. Sin prisa. Sin sobreexposición. Sin intentar convertirse en celebridad antes que en actor.

Quienes trabajan con él suelen describirlo como una persona extremadamente reservada. El perfil que British Vogue le dedicó en 2024, cuenta que sus amigos lo apodaron “The Iceberg”, una broma que alude tanto a su serenidad como a la sensación de que siempre guarda una parte de sí mismo fuera del alcance de los demás. La descripción coincide con la imagen que él mismo procura cultivar, la de un actor que prefiere que hablen sus personajes antes que su vida privada.

Posiblemente allí resida la explicación de por qué resulta tan difícil dejar de mirarlo en pantalla. Hay algo inaccesible, que permanece incluso cuando termina la escena. Y, por ahora, el misterio sigue jugando completamente a su favor.

Qué se viene para Aemond (y para Mitchell)

Aemond atraviesa su momento más complejo en la serie. El poder que acumuló tras convertirse en regente convive ahora con decisiones que profundizan su aislamiento y con un vínculo cada vez más ambiguo con Alys Rivers (Gayle Rankin), un personaje que empieza a revelar nuevas facetas del heredero Targaryen. La guerra entra en una etapa decisiva y todo indica que Aemond seguirá ocupando un lugar central durante los episodios que restan de la tercera temporada.

Fuera de Westeros, Mitchell amplió su recorrido este año. Formó parte del elenco de la nueva adaptación de Cumbres borrascosas, en la que comparte elenco con Margot Robbie y Jacob Elordi; y protagoniza el cortometraje Still Life, una comedia dramática donde da vida a un solitario empleado de una tienda departamental que organiza cenas con maniquíes robados de su lugar de trabajo hasta que la llegada de una joven altera el mundo que había construido para sí. El director Oliver Hill definió la película como “una historia sobre la necesidad desesperada de conectar con otros y los extremos a los que alguien puede llegar para combatir la soledad”, una premisa que vuelve a ubicar a Mitchell en un registro de personajes introspectivos y difíciles de encasillar.

Ewan Mitchell en Still Life
Ewan Mitchell en "Still Life".
Foto: Difusión

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