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"En Cuba se sucedió el trono; nada cambió"

Mientras guarda meticulosamente su saxo, el cubano Paquito D`Rivera habla de jazz, del nuevo libro que está escribiendo con narraciones de viajes, de las atrocidades del gobierno castrista, que según él nada cambió sin Fidel. Y a los uruguayos, tras la elección de Mujica, sólo les dice: "good luck".

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El saxofonista dice que su sueño es volver a tocar en la isla bajo otro régimen, en homenaje a Celia Cruz. También habla de atropellos del gobierno castrista.

MAGDALENA HERRERA

El sol de las once y treinta de la mañana golpea fuerte en pleno campo, a escasos kilómetros del ruido de la Península. Pero sobre el escenario, donde el calor debe ser aún más intolerable, nadie parece sentirlo. Una y otra vez, entre ocho y diez artistas hacen la prueba de sonido que, ya con el fresco de una noche espléndida, será el puntapié para el cierre de la edición número catorce del Festival Internacional de Jazz de Punta del Este que se desarrolló el domingo pasado en la Finca El Sosiego.

Entre saxos, pianos, guitarras y clarinetes, se lo ve al cubano Paquito D`Rivera de bermudas, sonriente y bromista, hablando en inglés o en español según al músico a quien va dirigida la charla.

Le avisan que lo esperan para una entrevista y el saxofonista hace una seña como que sólo se demorará unos minutos. Pero más de una hora le llevará llegar al sonido que busca para el recital Cuban Jazz que eligió para la noche celebrando el centenario de Benny Goodman `Rey del Swing`. Mientras tanto, periodista y fotógrafo disfrutan de una buena dosis del género del grupo integrado, entre otros grandes, por el doble ganador del Grammy, Dave Samuels.

Como buenos anfitriones, los responsables de esa quijotada -el Festival- acercan gaseosas frías para paliar el calor y advierten: "Paquito ya está avisado y no hay problema ninguno, pero no lo pierdan de vista cuando baje del escenario. Porque aún nosotros, de vez en cuando no lo encontramos por ningún lado, y de pronto es porque se fue caminando detrás de un pájaro que lo deslumbró por su sonido. Le encantan los bichos, cualquiera, una cabra, un caballo", dice amablemente la coordinadora general de la movida, Beatriz Sosa Martínez.

Paquito D`Rivera se ríe a carcajadas cuando se le menciona el tema. "Es que me fascinan los animales, sobre todo los perros y los gatos -se excusa-. Pero hasta los insectos llegan a atraerme, será que me gusta el afecto que muestran gratis todos los bichos. Ahora, claro, si les das de comer son aún más amorosos", dice con ese acento isleño característico.

Habla de jazz, de su amor "casi enfermizo" por todo lo brasileño, de su pasión por Punta del Este, de sus amigos, de los libros que escribió y del que, en poco tiempo, estará en librerías, de los premios que ha ganado que toma con pinzas, y de su país al que no ha vuelto desde que se autoexilió en 1981. Al igual que Celia Cruz, intenta no pronunciar el nombre de Fidel Castro, como si se tratara de mala palabra. "Ese hombre, el hombre" son las palabras que elige para referirse al ex presidente cubano. "No cambió nada en mi país, ¡pero si es el hermano que está ahí! Es como quitar a Napoleón Bonaparte y poner al otro, ¿cómo era que se llamaba? Es una falta de respeto. Es como el chiste de ese tipo tan egocéntrico que dice: `Bueno, bueno, bueno, ya no voy a hablar más de mí; ahora tú vas a hablar de mí`. Es vergonzoso cómo países como España y muchos otros latinoamericanos todavía le hacen la gracia a esa gente. Es como si fuera una forma de molestar a los estadounidenses pero en realidad lo que no se dan cuenta es que nos están matando a los cubanos. ¿Tú sabes que hay 75 periodistas presos únicamente por hablar y querer estar informados?", interroga ya más serio.

Pero antes de hablar de la imagen que quieren dar los "dictadores" de su país, de la "bloggista" Yoani Sánchez que hace poco "en una manifestación pacifista le entraron a la casa a palos", o de las tantas veces que pensó en largar la toalla y no pensar más en Cuba, pero no puede resistirse y sigue enviando cartas, se interna en el mundo del jazz donde, ahí sí, sólo con su rostro demuestra qué es lo que verdaderamente le hace disfrutar de la vida (ver recuadro arriba).

"No hace mucho -cuenta- vino un tipo medio tonto, que no sabía cómo nos movemos los artistas, y me dice: `Oye, Rivera, quiero que vengas a tocar a un acto en Union City, dinero no hay mucho`. Era una suma ridícula la que ofrecía pero le dije que como era en ayuda a los exiliados cubanos no le cobraría, pero que debía darle algo a los músicos que no son de mi país. Y me respondió: `Pero, no, si apenas con cinco minutos que toques está bien`. Entonces le respondí: `Recontra que no me vas a pagar, ¿tampoco me vas a dejar tocar?` Yo me reía, y él me miraba sin entender nada. Le tuve que explicar: `Esto es lo que me gusta, si me pagás mejor`. El tipo no me dejaba ni siquiera tocar gratis", se ríe a carcajadas.

-Este año tuvo varios reconocimentos...

-Médicos sí, un dolorcito de costilla pero al final no fue nada.

-Nominaciones a los Grammy, premio que ya obtuvo en varias ocasiones a lo largo de su carrera, y además en 2009 fue considerado el mejor clarinetista del mundo por la prestigiosa revista de jazz Downbeat. ¿Son importantes estos reconocimientos para usted?

-Sí, pero no dejo que se me llene la cabeza de humo con eso. ¿Por qué? Porque durante la historia de la humanidad ha habido un montón de artistas que mereciéndolo no obtuvieron ningún premio. Y por ahí hay otros que les dan premios que uno dice: `Ay, ay, ay, ¿cómo pasa esto? ¿Cómo es posible?` Pero sucede. Así que hay que tomarlo con la mente fría y no perder nunca la humildad y la modestia. Hubo un gran profesor chino, un genio, que inventó el sistema para enseñar a tocar violín a niños muy pequeños. Él les decía: `Nunca dejen la humildad porque se pierden la oportunidad de admirar y disfrutar la grandeza que los rodea`. Es así. Si uno está con la nariz para arriba, de pronto no ve a una mulata lindísima que le ha pasado por al lado. No hay que dejarse creer demasiado con los premios, agradecerlos sí, porque quiere decir que alguien se acordó de ti.

-¿Qué opina del pop latino?

-En todo tipo de arte hay cosas buenas y malas, aunque lo bueno no abunda. Hay artistas que me encanta escuchar como Willy Chirino. Hay gente que hace música buena y de la otra cosa.

-Le han hecho esta pregunta mil veces pero se la reitero, ¿por qué el jazz no logra cierta popularidad y sigue siendo elitista?

-Es así y parece que hay que mantenerlo de esa manera, igual que la música sinfónica o de cámara. Lo fue en sus inicios, incluso tuvo su ciclo maldito y al igual que el tango, se tocaba en burdeles. Tiene el ritmo para ser popular, pero le faltan esas letras tontas para que la gente pueda cantar.

-Viaja mucho, vive en giras, ¿cómo le da el tiempo para crear?

-A mí me gusta trabajar porque me apasiona lo que hago. Escribo en aviones, igual que mis libros. Ahora estoy narrando uno de viaje, de gente que he conocido.

-¿Imaginaba el éxito de su libro "Mi vida saxual"?

-No. Un amigo, director del festival de cine de Miami, leyó un cuento y le gustó mucho. Estuvo tiempo diciéndome que debía meter todas esas anécdotas en un libro. Él fue quien le puso Mi vida saxual, ¿no es genial?

-En sus libros hay muchas referencias a su país natal, ¿considera que en la actualidad ha cambiado algo sin Fidel Castro en la presidencia?

-Nada. Está el hermano, es lo mismo.

-Se ha intentado dar una imagen de mayor apertura.

-Sí, por supuesto. ¿Tú sabes que el cubano no tiene derecho a Internet? Se habla mucho de las escuelas y los hospitales. ¿Sabes que si tienes que ir al hospital debes llevar tu propia bombita de luz y sábanas? Y las tienes que robar porque no te las venden tampoco. Un ejemplo clarísimo: irse de Cuba es legal, tanto que existe un departamento de Emigraciones. Tú vas allí, hablas con las autoridades y dices que te quieres ir. Ellos te contestan que está todo bien pero que necesitas una visa de algún país que te acoja. Bien, vas a la embajada de Uruguay y solicitas la visa. Y allí, o en cualquier otra, te dicen muy bien, tráigame el pasaporte y se la damos. Entonces vuelves a Emigración y dices: me dan la visa para Uruguay pero necesito el pasaporte. Entonces te contestan: `y nosotros para darte el pasaporte necesitamos la visa`. Es tremendo: si no tenés visa no te dan pasaporte, y si no tenés pasaporte no te dan visa. ¿En qué ha cambiado Cuba entonces? Recientemente envié una carta al Congressional Black Caucus (representantes de la raza negra del congreso norteamericano) que viajaron a la isla y a la vuelta señalaron que no vieron nada de los atropellos que se hablan. Y yo les pregunto: `¿Cómo van a ver algo sentado en la piscina del hotel Viviana o almorzando en el Palacio de Gobierno?` No hay peor sordo que el que no quiere oír. Eso ha sido la historia del mundo, es muy triste. He conocido gente hasta hoy que dice que el Holocausto es un invento de `los judíos éstos`. Documentado y todo, la gente dice que es mentira.

-Bueno, se habla por ejemplo de Hilda Molina, a quien el gobierno castrista dejó ir a Argentina a vivir con su hijo y nietos.

-En eso estoy indignado con las Madres de Mayo que no tuvieron la decencia, por lo menos, de callarse, y señalaron que había sido un acto generoso que la soltaran. ¡Oye! Es un derecho de cualquier persona.

-Si tuviera todas las garantías, ¿tocaría para los cubanos en la isla bajo este régimen?

-No, ni pensarlo. Es como que los judíos hubieran ido a tocar a la Alemania nazi. Ya eso lo hice bastante, cuando aún vivía allá. Ahora no. Por supuesto que mi sueño dorado sería ir a tocar, bajo otras circunstancias, y dedicar el concierto a Celia Cruz. Ella afirmaba que nunca regresaría a Cuba mientras estuviera "ese señor", como le decía. Pero su madre, en el lecho de muerte, pidió por ella. Celia fue a la embajada a solicitar un permiso y se lo negaron. Me dijo: `Fue la peor humillación que sufrí en mi vida`.

-¿Qué opina que los uruguayos en su mayoría hayan votado a José Mujica de presidente, una persona que perteneció en los años setenta al movimiento tupamaro?

-Sabía que era de la izquierda pero no que había sido guerrillero, qué interesante. Bueno, si la mayoría de los uruguayos votaron por él sólo puedo decir "good luck". El asunto es que, ya no la derecha, sino la gente con mucho dinero abusó demasiado y no se ocupó de esa otra gente que no tiene nada. Conocí a un millonario en Venezuela -que fabrica cualquier cosa, esa gente que tiene gracia para los negocios- que me llevó a dar una vuelta en helicóptero por arriba de los ranchitos. Y me dijo: "El día que esas personas se puedan subir a un helicóptero y se den cuenta cuántos son, nos comen vivos. Y con razón. Hay que hacer algo". El tipo se la veía venir. Y ahí tienen a Chávez. Ahí se mezcla la ensalada, porque no es que suben los de abajo, sino que bajan los de arriba. La cuestión es buscar un equilibrio, ni un extremo ni otro; ni un capitalismo abusivo ni un populismo también abusivo, que tampoco saca a los pobres del hambre como en mi país.

"Arriba del escenario acaba la pesadilla"

-Ha creado jazz fusionándolo con géneros tan diversos como el tango, la música afro, la brasileña. ¿Aún le queda más por innovar?

-Siempre hay, sobre todo en Latinoamérica. También ahora quiero aprender un poco de la música flamenca. Tengo un amigo, Chango Spasiuk, que hace sonar el piano como si fuera una guitarra flamenca. Quiero aprender de esa música que tiene un misterio tremendo, muy efectivo. Siempre busco aprender de algo y por suerte tengo un bajista que es como una especie de scout, un cazador de elementos musicales.

-¿Por qué esa atracción especial por la música brasileña?

-Es enfermizo lo mío. Me encantan hasta los frijoles, la arquitectura, los pintores, los escritores, todo. Y en lo musical los brasileños son -y esto no lo he dicho antes- como los franceses en su continente. Pienso que la música brasileña es la mejor y más dosificada combinación de ritmo, melodía, armonía y lírica que se puede lograr.

-¿Se trae en la naturaleza o es formación?

-Una combinación de las dos. Nunca niego lo académico, pienso que es muy importante. Nadie puede ser considerado mejor por saber menos. No entiendo a esa gente que dice: `Fulano no sabe leer música y es un genio`. ¿Porque ha sido un genio no puede estudiar? Claro, sin la cosa natural no se hace nada.

-¿Se divierte en el escenario? ¿No se estresa?

-No. La viajadera es estresante, pero cuando uno sube al escenario se acaba la pesadilla.

-Ha tocado con orquestas sinfónicas, en festivales, en clubes de jazz, en salas de concierto. ¿Dónde se siente más cómodo?

-En salas de conciertos no muy gigantescas, sino como para mil y pocas personas. También hay algunos lugares como el Lincoln Center de Nueva York que me gusta mucho. Y aquí, Punta del Este, es mi sitio favorito. Porque estoy con mi quijote del tambo (se refiere a Francisco Yobino, creador y productor del Festival de Jazz Internacional y propietario de la Finca El Sosiego). Es una persona que se ha convertido en un amigo entrañable. El otro día -a lo mejor me había tomado unos vinos- le dije que hacía 14 años que venía y me había olvidado de decirle que era uno de mis amigos favoritos. Él me respondió que era recíproco. Yo le dije: `No tienes que contestarme nada, a mí no me importa si tú no me quieres, yo sí te quiero`. (Se ríe a carcajadas).

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