El periodista de horario central que jugó al básquetbol, viajó como mochilero por la Amazonia y superó un cáncer

Emilio Izaguirre nunca se imaginó conduciendo "Telenoche" edición central y terminó haciéndolo junto a Jaime Clara y Vivi Ruggiero. A esto le sumó la conducción de "12 PM" con Paula Scorza por Azul FM.

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Emilio Izaguirre.
Foto: Ignacio Sánchez.

Cuando era adolescente, Emilio Izaguirre (41 años) estaba seguro de que se iba a dedicar a la medicina del deporte. “¿Te ves sentado dentro de un consultorio atendiendo a personas?”, le preguntó alguien de su entorno. “¡Ay, no!”, fue su respuesta. Se sabía muy inquieto, así que por ese lado no iba la cosa. Cuando supo que lo que quería era estudiar periodismo, estaba convencido de que era para ser periodista deportivo. Otra vez se equivocó. Lo que finalmente lo atrapó fue el periodismo general. “Se fue dando naturalmente”, relata a Domingo quien hoy es el co-conductor de 12 PM (Azul FM) y parte del trío que está al frente de la edición central de Telenoche (Canal 4).

Emilio siempre fue muy alto. Eso determinó que a los 5 años empezara a jugar al básquetbol. Primero en Barra del Chuy, donde nació. Con 14 años lo llamaron del CADER de Rocha y se animó a irse solo a esa ciudad. “Estaba en tercero de liceo y mis padres me dijeron ‘decidilo vos, nosotros te apoyamos’”, recuerda como uno de los tantos ejemplos de ese respaldo incondicional que siempre tuvo de su familia. “Me fui a vivir a una pensión”, apunta. Fueron seis meses tras los cuales retornó al Chuy.

Dice que era un jugador promedio, pero quizás más por vergüenza que por otra cosa porque de Cordón lo fueron a buscar y lo trajeron a Montevideo. Tenía 17 años y alguna vez había venido a la capital de visita con sus padres. Ahora era él solo, viviendo con unos amigos y su tía a media cuadra de la avenida 8 de Octubre. “Las primeras dos semanas, cada vez que en la esquina paraba cualquiera de los ómnibus, me despertaba. Me costó horrible la adaptación”, confiesa.

Seis meses después se mudó solo a la zona del Cordón. “Fueron como seis años, una linda experiencia”, reconoce. Paralelamente terminó el liceo y las formativas de Cordón, momento en que se dio cuenta de que del básquetbol no iba a poder vivir. “Jugaba en una posición en la que había mucha gente más alta que yo, así que terminé eligiendo la Facultad de Comunicación”, cuenta.

En esa decisión tuvo mucho que ver que en el Chuy su padre tenía un programa en FM Coronilla, una especie de magazine matutino por el que Emilio siempre pasaba a saludar de camino al liceo o cuando tenía una hora libre. “Intercambiábamos un mate y él me enseñaba cómo funcionaba la mesa de operaciones. Sin pensarlo me empecé a sentir muy cómodo con todo lo que era la comunicación”, comenta.

Comenzó a hacer cursos que tuvieran que ver con el tema: locución, periodismo, fotografía. “No lo hacía con la idea de dedicarme a esto, sino que cada cosa que aprendía la utilizaba para hacer algo con mi papá y juntar algo de dinero para solventarme en Montevideo. También juntaba plata trabajando en la temporada de verano en el free-shop”, detalla.

Fue así que terminó conduciendo su propio programa en FM Coronilla: Maldita espera. Se llamaba así porque empezaba a las 11 de la noche y remitía al rato que los jóvenes debían esperar entre que cenaban y salían a divertirse. “Me fue muy bien”, asegura.

Resolvió cursar la tecnicatura de periodismo convencido de que su campo de trabajo iba a estar en el deporte. Hasta que en segundo de Facultad comenzó a hacer pasantías en programas deportivos y cambió totalmente de idea. “Eran programas importantes, con conductores reconocidos, hablando de fútbol, de básquetbol... pero no me gustó”, admite.

Siempre fue muy curioso y la política y la economía lo atraían mucho, así que tomó por el camino del periodismo general. “Querer entender lo que pasaba, la situación de Uruguay en el mundo, me fue metiendo en ese lugar”, explica.

Pero antes de comenzar a trabajar, se sacó las ganas de cumplir un sueño: viajar como mochilero.

Por América

Emilio siempre había querido ir a Machu Picchu, así que planificó un viaje para cuando terminara la Facultad. Quiso el destino que se encontrara con un viejo amigo que estaba en la misma y en menos de media hora se pusieron a planear el viaje. Buenos Aires, Tucumán, el norte argentino, Bolivia… hasta llegar a la ciudadela inca en Perú. “¿Y ahora qué?”, se dijeron y no tuvieron mejor idea que encarar la loca aventura de cruzar la Amazonia de punta a punta.

Fue un viaje de casi dos meses tan maravilloso y encantador, como lleno de contratiempos dignos de un libro. Emilio recuerda especialmente la vez que queriendo cruzar la triple frontera de Colombia, Perú y Brasil, la policía brasileña lo robó. “En aquel momento era una frontera muy tensa porque había mucho narcotráfico y estaban las FARC, entonces había mucho control y me revisaron todo. Cuando me puse la mochila, sentí que estaba más liviana. Me fijé y me faltaba la cámara de fotos digital. Me costó mucho recuperarla, tuve que pagar un rescate”, rememora.

Pero la cosa no terminó ahí, se habían metido con gente pesada y eso los obligó a viajar escondidos en barcos durante cuatro días. Igual dice que lo que más lo incomodó fue dormir en hamacas paraguayas.

Volvió decidido a trabajar como periodista y el primer lugar en que lo hizo fue el Informativo Sarandí, en 2009. Dos años después se dio su ingreso a Canal 4, donde permanece hasta hoy. “Me gustó muchísimo, empecé a aprender el oficio desde un lugar distinto. Yo siempre había sido una persona de radio”, acota.

Y como quien no quiere la cosa, un día lo llamaron para comunicarle que iba a ser uno de los tres conductores de Telenoche edición central. “Fue una absoluta sorpresa”, reconoce. “Nunca me había propuesto en mi vida llegar a ser conductor de un noticiero tan importante”, agrega y recuerda que se juntó con Viviana Ruggiero y estuvieron unas tres horas charlando de lo que implicaba el desafío y qué les gustaría cambiar o imprimir como sello propio. “Cuando luego se sumó Jaime (Clara), se acopló perfecto a la idea que teníamos”, señala.

Los tres empezaron a juntarse a cenar una vez por mes para ponerse al día de en lo que anda cada uno y qué pueden hacer como equipo para mejorar la salida al aire.

“Yo tengo una teoría y es que el aire no miente. Si no hay química, no funciona y se nota”, opina sobre una dinámica que desde hace tres años viene desarrollándose muy bien.

Luego llegaría la conducción de 12 PM, para la cual lo convocaron directamente tras el alejamiento de Pablo Londinsky. Primero compartió la labor con Magui Correa y ahora lo hace con Paula Scorza. “Me volví a encontrar con la radio en el lugar en el cual la había dejado”, asegura Emilio sobre su ingreso a Azul FM.

Como parte de Canal 4 tuvo la oportunidad de viajar y hacer programas en Emiratos Árabes y La Antártida. “Fueron viajes soñados y periodísticamente me sirvieron para plasmarlo en lindos productos”, reflexiona y agradece que Canal 4 siempre lo haya apoyado en sus iniciativas.

Viviana Ruggiero, Jaime Clara y Emilio Izaguirre
Nota a Viviana Ruggiero, Jaime Clara y Emilio Izaguirre, nuevos conductores del informativo central de Canal 4, en sus estudios en Montevideo, ND 20230113, foto Darwin Borrelli - Archivo El Pais
Darwin Borrelli/Archivo El Pais

La enfermedad

Al poco tiempo de regresar de su viaje de mochilero, jugando al básquetbol en la ORT se sintió mal en un viaje a Argentina y debió retornar. El médico que lo atendió le diagnosticó cáncer de parte del testículo y de ingle.

“Creo que lo que más me afectó fue el tiempo que pasó hasta confirmar lo que tenía y también me afectó mucho la quimioterapia”, confiesa.

Fueron tres largos meses de tratamiento que, entre otras cosas, lo llevaron a ver la vida de otra manera y sacar un aprendizaje de lo que le estaba ocurriendo. “Me sacudió un poco el polvo de la negatividad y pasé a ver el mundo con otros ojos”, asegura.

Lo superó y con su esposa María Eugenia pudieron ser padres de Salvador (13 años), que nació por fecundación in vitro, y de Juliana (12). “Salva fue un regalo de la ciencia y Juli un regalo de la vida”, dice orgulloso de esos hijos con los que desayuna todas las mañanas, infaltablemente va a buscar al colegio y los lleva al fútbol o a patín, además de compartir fines de semana de películas. Ellos le devuelven tanta dedicación siendo sus hinchas los domingos de mañana, cuando juega al Papi Fútbol por EDU.

“Yo les digo que no vengan, pero quieren hacerlo… en todas las actividades deportivas nos acompañamos”, acota quien acompaña a Juli a ver los partidos de Nacional y a Salva los de Peñarol. El básquetbol quedó atrás, aunque sigue yendo a ver a Cordón. “No sé lo que pasó, pero no quise jugar más”, expresa.

Lo que sí no ha abandonado son sus viajes cada tanto a Barra del Chuy porque tanto su familia como la de su esposa continúan viviendo allá. “A mí me tira mucho el mar, entonces cada vez que puedo me escapo un ratito. Voy, veo a mis padres, aprovechamos para caminar un poco. Salgo de la locura de estar acá”, cuenta y tras pensarlo un poco agrega con una sonrisa: “Ha sido una vida cambiante”.

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Emilio Izaguirre y su pareja Eugenia (Izquierda). El periodista y sus compañeros (derecha).
Fotos: Instagram de Emilio Izaguirre.

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