C.T.
Por ahorrativos, por coquetería, por consumismo, por lo que sea, son pocos los que se resistieron a la tentación de comprar alguna vez en ferias, en las calles o en la playa los llamados "lentes truchos". Estéticamente son parecidos a los que se pueden obtener en las ópticas. Pero las apariencias engañan. Si uno se presta a ver el mundo a través de ellos, aunque a veces no se note, las cosas cambian, y se pierde de vista -valga la redundancia- la verdadera misión: que es proteger los ojos de los rayos ultravioletas (UV).
¿Es mejor utilizar "lentes de sol truchos" que no usar nada? Depende. Oftalmólogos y ópticos coinciden en que los anteojos que se venden en las calles no son todos iguales. Y que, algunos de ellos, tienen "algo" de protección. Pero, de todos modos, esta no es la única dificultad que pueden ocasionarle a la vista.
El presidente de la Sociedad Uruguaya de Oftalmología, Miguel Zylberglajt, sostiene que estos lentes "no son para nada recomendables". Entre otras cosas, porque el paciente se está evitando una consulta médica. "El hecho de comprar un lente en la calle significa que la persona no va a ir al médico para que le haga la receta y que no va a pasar por un examen oftalmológico".
Riesgos. "Para empezar, quienes los compran deben tener en cuenta que llegan, casi todos, por contrabando y que no están avalados por el Ministerio de Salud Pública (MSP)", señala por su parte el técnico óptico Juvenal Soria.
El empresario que decida importar lentes al país deberá hacerlos revisar por un técnico óptico que se hace responsable de que aquellos anteojos reúnan las características que les permitirán ser avalados por el MSP.
Primero que nada tiene que tener un filtro UV 100%. Y Soria afirma que, "aunque algunos de los lentes que venden en las ferias puedan tener algo de filtro, nunca alcanzan al 100%. Casi siempre se trata de un policromato que no llega ni por asombro a proteger la vista en ese porcentaje".
Por otra parte, Zylberglajt advierte que, aunque unas gafas sean de color negro, esto no quiere decir que protejan contra los rayos UV.
"Cuando uno mira a través de ese tipo de lentes el ojo, al toparse con esa oscuridad, dilata la pupila y está más expuesto a los rayos. El problema es que en ese momento se topa con un vidrio sin protección, lo cual hace muy mal a la vista. Es peor que no tener nada", asegura.
Sobre los rayos UV se sabe que pueden causar fuertes quemaduras y cáncer de piel, pero poco se conoce de los peligros que son capaces de ocasionarle en la vista. Lo cierto es que generan problemas oculares tanto de corto, como de largo plazo.
El oftalmólogo Martín Meerhoff señala que "se identificó a los rayos UV como causantes de varias enfermedades. Esto hace que los lentes de sol dejen de ser un objeto de moda y se conviertan en un elemento terapéutico".
Algunos ejemplos de esos males son las cataratas y la degeneración macular -enfermedad que afecta a personas mayores de 60 años.
En segundo lugar "también puede suceder que -`los lentes truchos`- tengan aberraciones, y son las que causan una visión borrosa". Éstas se dan cuando el tallado final del cristal no se hizo adecuadamente con un molde esférico, y éste, entonces, quedó defectuoso. "Lo que sucede es que algunas partes del lente quedan más gruesas y otras más finas. Cuando se mira a través de estas fallas se pueden sufrir fuertes dolores de cabeza y mareos", subraya Soria.
TIPS para comprar gafas
¿Cuánto cuesta un par de lentes?
Los anteojos de sol más baratos que se venden en la óptica Garese, donde trabaja Juvenal Soria, cuestan $ 290, mientras que en las ferias y calles montevideanas hay "truchos" desde $ 50.
¿Qué se tiene que tener en cuenta a la hora de comprar?
Que tapen completamente los ojos, incluso en sus costados. "Hace un tiempo estuvieron de moda los lentes chiquitos. Esos no son recomendables. Estos tienen que ser envolventes, para que puedan tapar la vista de todos los rayos ultravioletas", explica el oftalmólogo Martín Meerhoff. El experto sostiene que las gafas envolventes no permiten que el ojo quede expuesto, por ejemplo, al reflejo del Sol cuando éste pega contra la arena o el agua.
¿Dónde se deben comprar?
Los oftalmólogos señalan que hay que dejar de pensar en los lentes de sol como un elemento vinculado a la moda, y que hay que empezar a tenerlo en cuenta como un objeto necesario para cuidar la salud. "Es por eso que es completamente necesario que los mismos se obtengan en una óptica. De igual manera que no se deben comprar antibióticos en la feria, tampoco se tendrían que adquirir allí lentes. Las ópticas son como las farmacias, venden cosas para el cuidado de la salud", subraya Meerhoff.
¿De qué materiales deben ser?
Los lentes tienen que ser de vidrio u orgánicos. Hay que tener cuidado con estos últimos, porque pueden estar construidos con algún tipo de policarbonato que tenga aberraciones en los colores. Estos provocarán en quien los use dolores de cabeza, mareos y, sobre todo, una gran incomodidad.