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La Edad Media, una época del pasado que fascina al presente

La primera Feria Medieval que se llevará a cabo el mes que viene en el Castillo Pittamiglio, vuelve a poner de relieve el encanto que sigue ejerciendo el Medioevo. ¿Qué es lo que nos atrae tanto de ese período?

Feria Medieval
Las ferias medievales son comunes en Europa. 

Millones en todo el mundo —y miles en Uruguay— siguieron las andanzas de los personajes de la serie "Game of Thrones", un relato cargado de referencias históricas y estéticas medievales. Hace poco, en Netflix, se estrenó la segunda temporada de "El desencanto", una serie animada que se desarrolla justamente en la Edad Media, creada por Matt Groening, el mismo de "Los Simpson".

Cada año, además, cuando miles se congregan en convenciones como Montevideo Comics, buena parte de quienes concurren lo hacen atraídos por algo relacionado a esa época, sea en juegos de rol, videojuegos —Age of Empires, ambientado en esa época ya cumplió 20 años como franquicia— o para disfrazarse de algún personaje que viene de ese tiempo.

Uno de los directores de Montevideo Comics, Matías Castro, cuenta que en lo que hace a los juegos de rol, todo nace en la era medieval. “El juego más popular de todos es Dungeons & Dragons, que siempre está presente entre los aficionados y participantes de los juegos de rol, y que tiene una explícita inspiración medieval. George R.R. Martin, autor de los libros que dieron lugar a la serie 'Game of Thrones', fue jugador de rol”. Otra serie muy popular de los últimos años, "Stranger Things", tiene como protagonistas a un grupo de amigos que se juntan para jornadas de juegos de rol.

imagen juego Dungeons & Dragons
Una imagen del juego de rol Dungeons & Dragons. 

Entre otras cosas, todo eso ayuda a explicar que en noviembre, el 9 y 10, se realice la primera Feria Medieval en Uruguay, en el Castillo Pittamiglio. María de la Fuente es directora del Pittamiglio y dice a Revista Domingo que la iniciativa nació entre ella y algunos colaboradores, aunque la idea original era algo más modesta: hacer un festival de música celta. Pero ese concepto fue creciendo hasta convertirse en la primera edición de una feria medieval. “Acá es inusual, por la sencilla razón de que no tuvimos una Edad Media. En varios países europeos, que sí la tuvieron, es mucho más común”, comenta.

La idea es convertir al castillo en una máquina del tiempo, que transporte a quien concurra a esa época. Habrá música, artesanías y platos como casoulette, un guisado con porotos y carne cuyo origen muchos atribuyen al sur de la Francia de esa época. “La feria va a estar enfocada en la experiencia medieval, para que la gente vea cómo se hacían las cosas. Va a haber expositores también, que van a explicar distintas facetas de los oficios que eran comunes”, agrega la directora del castillo, a quien la época le fascina específicamente por todo lo relacionado a la alquimia, la quimera de convertir materiales innobles en oro.

“La Edad Media nos sigue fascinando, creo, por la reivindicación que hace de ella el Romanticismo, que tiene una influencia enorme sobre nuestra cultura actual”, dice el escritor y artista plástico Sergio Altesor. “A partir del Romanticismo, la literatura, el teatro y el cine abrevaron de todo eso. La Edad Media es una cantera inagotable para el cine, por ejemplo”.

Una era de mil años de historia

Pero hay tanto de idealización como de críticas hacia esa época. De la Fuente acota que la Edad Media tiene muchos detractores, que la equiparan a una época de barbarie y violencia, de guerras y una mentalidad cerrada que solo empezó a ser remediada con la llegada del Renacimiento.

Yelmo medieval
¿Época de guerras y barbarie o una era más positiva de lo que se piensa?

Pero también hay, como añade Altesor, una idealización. ¿En qué quedamos? “Es que son mil años de historia”, explica el escritor. “Va del siglo V al siglo XV. No se pueden reducir mil años de historia a una etiqueta. Hay más de una Edad Media y aunque entre los historiadores ya se sabe, eso aún no ha llegado al conocimiento popular”.

Esos mil años de historia hacen que la Edad Media sirva como pretexto para prácticamente todo: lo bueno, lo malo y lo que esté entre esos dos extremos.

Lo cierto es que el período fue un terreno fértil para toda una corriente de historiadores, en particular franceses, que le aportaron complejidad y matices a muchas de las nociones que se tenían sobre él. Georges Duby y Jacques Le Goff fueron dos de los puntales de la llamada Escuela de los Anales, que contribuyó a cambiar el foco de la mirada histórica: de los grandes y solemnes acontecimientos, a las más pequeñas y prosaicas historias cotidianas, de la gente “común”.

Otro historiador formado en esa corriente, Michel Pastoreau, es un ejemplo de ese enfoque, ya que parte de sus estudios sobre la Edad Media se centran en el significado y la importancia de los colores. Entrevistado hace unos años por El País de España, Pastoreau decía que muchas cosas cotidianas vienen de ese período: “Durante la Edad Media comienzan a funcionar una serie de figuras con las que convivimos todavía: la estructura de la jornada, el ritmo del tiempo o de las ciudades. Han cambiado cosas pero menos rápido de lo que pensamos (...) Conocí a un campesino normando que nunca fue a ver el mar, pese a que vivía a 80 kilómetros, pero en aquella época ya había gente que daba la vuelta al mundo (...) Hacia el año 1000 tenemos constancia de un conde de Anjou que fue a Jerusalén a pie cinco veces en su vida”.

Altesor, por su lado, reflexiona sobre otras cuestiones que tienen que ver con la influencia de esa época histórica en el presente. “Cuando España expulsa a los moros y a los judíos, está expulsando al comercio y a la industria. Eso hace que en España la Edad Media se prolongue más que en otros países de Europa”. En cierta medida, agrega, buena parte del continente latinoamericano tuvo una “colonización medieval”.

La Edad Media en la política actual

Los tentáculos históricos que se extienden desde el Medioevo hasta hoy se notan en cuestiones políticas de urgente actualidad. Por ejemplo: la iconografía medieval ha sido fuente de inspiración para movimientos políticos de la derecha más radical, que ve en la inmigración musulmana una reedición de los enfrentamientos entre cristianos e “infieles”. El terrorista que mató a 50 personas en una mezquita de Nueva Zelanda, tenía inscritos los nombres de varias figuras históricas medievales que batallaron contra musulmanes en su rifle automático.

rifle terrorista Nueva Zelanda
rifle terrorista Nueva Zelanda

En España, por ejemplo, el partido Vox también recurre a ese tiempo, y a las guerras religiosas, para construir argumentos en contra de la inmigración. “No solo en España, sino en toda Europa, la historia de la Edad Media está cada vez más en el centro de un intenso debate. La idea de recuperar una suerte de identidad inmutable, asociada a la noción de ‘pueblo’, ha regresado”, dijo hace poco en una entrevista con El País español Maribel Fierro, experta española en lo que fue la historia de Al-Andalus, el nombre que le dieron los moros a la España medieval.

Las cruzadas
Las cruzadas y las guerras religiosas son atractivas para algunos movimientos políticos.

En abril de este año, además, The Washingon Post publicaba un artículo sobre las “fantasías medievales” del exasesor de Donald Trump, Steve Bannon, y cómo esas nociones alimentan parte de su ideología.

Le Goff, por su lado, afirmó durante buena parte de su vida que ese período fue mucho más “positivo y progresista” que lo que se piensa comúnmente. Lo ya dicho: mil años de historia dan para lo bueno, lo malo y todo lo que hay en el medio. Lo cierto es que las historias y las imágenes que nos llegan desde esa época siguen atrapando y seduciendo.

las dos guerras

Una fantasía épica contada desde Uruguay

Si una feria medieval en Uruguay es inusual, ¿qué decir de una novela de fantasía épica escrita por un debutante uruguayo? Mathías Cunha tiene 25 años y el año pasado publicó Las dos guerras, una novela ambientada en el ficticio y fantástico reino de Ísrided. Ese dominio está amenazado por enemigos con acceso a poderes mágicos y malignos, pero también internamente hay problemas, ya que existen tensiones en torno a la sucesión en el trono. En ese convulsionado entorno, dos hermanos son los protagonistas que deben asegurar la paz y el bienestar en el reino.
“Me encanta el género de fantasía épica, y una de las reglas del mismo es ambientar la trama en una época histórica, que muchas veces es la Edad Media, un tiempo de muchos conflictos bélicos y luchas por el poder. Eso da pie para muchas historias”.
Como fanático del género, Cunha recomienda ingresar en él a través de Tolkien y su trilogía El señor de los anillos, la saga aún inconclusa de George R. R. Martin que dio pie a la serie Game of Thrones y también la serie de novelas históricas (“No es fantasía, pero son géneros hermanos”, dice Cunha) del inglés Bernard Cornwell, La rueda de la vida.
Otra norma del género de fantasía épica es la ambición narrativa: muchas veces, los escritores publican libracos de muchísimas páginas, que van contando relatos llenos de seres míticos, encantamientos, hechizos y abundantes enfrentamientos. ¿Hará Cunha lo mismo? “La idea es poder seguir contando sobre este mundo, sí”, responde.

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