DE PORTADA

El fin de la era de Poniente

Se avecina la última temporada de "Juego de Tronos", una serie que se transformó en un fenómeno global, y los fanáticos se preparan para la despedida. 

María Alejandra Sande, fanática de Juego de Tronos
María Alejandra Sande, fanática de Juego de Tronos como Khaleesi, la madre de dragones, quien en la serie es interpretada por Emilia Clarke. Foto: Leonardo Mainé

El 19 de junio de 2011, el patriarca de Casa Stark Ned, lo dijo por primera vez: “Winter is coming”. El invierno está llegando. Desde entonces, los fanáticos de Juego de Tronos (o GoT por su nombre en inglés, Game of Thrones), que conocieron la saga con la serie de HBO o los que ya habían leído alguna de las novelas de Canción de hielo y fuego  de George R.R Martin, supieron que en algún momento el invierno iba a llegar. Y con él, el fin de esta saga fantástica.

El 27 de agosto de 2017 —cuando se emitió el último capítulo de la temporada anterior— el invierno llegó a Poniente, el universo de siete reinos escritos por Martin y adaptados a la pantalla por David Benioff y D.B. Weiss. Desde entonces, los seguidores de una de las series más vistas de la historia están esperando saber quién se quedará con el Trono de Hierro. Dentro de exactamente dos meses y 14 días, HBO emitirá el primer episodio de la octava y última temporada de Juego de Tronos, una serie que trascendió todas las barreras y dejó de ser un mero entretenimiento para convertirse en un fenómeno global. Y después de seis domingos, cuando salga el último capítulo, algo se va a terminar para siempre.

Los fanáticos uruguayos ya se preparan para la despedida. Uno de ellos, Yair (20), vuelve a ver cada tanto algún viejo capítulo suelto, como para que la espera sea menor. “A veces, en una semana miro una temporada entera. Como para no perder el ritmo”, dice. Para Pablo Casal (29) quedará un vacío después de Juego de Tronos que se irá llenando de a poco. Él, que sigue la historia desde los inicios, cree que la producción de HBO marcó un nuevo esquema en la forma de concebir las series de televisión, en el que se pueden crear universos con un gran número de personajes y en el que se habilita a invertir una gran cantidad de dinero para generar grandes producciones. Y tener éxito.

Juego de Tronos es un fenómeno sin precedentes, se transformó en la serie más popular en la historia de HBO y en una de las más vistas del mundo. Solamente en Estados Unidos, más de 16 millones de personas vieron en simultáneo el último capítulo de la séptima temporada, y cada entrega es vista por más de 23 millones de personas, marcando un récord a nivel mundial. La serie emite en más de 180 países, es la más pirateada de la historia y también la más premiada por la industria televisiva de Estados Unidos, con 47 Emmys en su haber.

¿Qué pasará cuando después de mayo ya no haya más Juego de Tronos? ¿Y qué elementos hacen de la serie un acontecimiento universal?

El duelo

Pablo Casal sigue la saga desde 2010
Pablo Casal sigue la saga desde 2010. Foto: L. Mainé

A fines de 2019 comenzará el rodaje de la precuela de Juego de Tronos (ver recuadro), una historia que transcurrirá miles de años antes que la serie, fue esbozada por Martin y explicará el devenir de Poniente. Ocho temporadas y casi una década son suficientes para hacer de Juego de Tronos una de las series que más adhesiones despertó en todo el mundo. Episodio tras episodio, batalla tras batalla, fue envolviendo a los fanáticos cada vez más en una trama que no deja lugar a lo previsible, hasta transformarlos en expertos de los reinos de Poniente.

Pablo sabe cada detalle sobre el universo de Juego de Tronos. Recuerda fechas, frases, el nombre de cada personaje y hasta episodios completos. En su casa tiene los cinco libros de Martin (las últimas tres temporadas de la serie marcan un hecho inédito: por primera vez el final de una saga se verá primero en la pantalla que en la literatura), más tres libros que no corresponden a la historia principal pero que el propio Martin escribió para “explicar” cuestiones de su universo que no se pueden leer ni ver en ningún otro lugar. Además, Pablo tiene remeras, tazas y juegos de mesa.

Pablo conoció las novelas de Martin en 2010, un año antes de que HBO estrenara la serie, tras ver un cortometraje inicial que circulaba en un portal de noticias español basado en los libros. “Siempre me gustó la literatura fantástica. Entonces, me puse a averiguar de dónde venía ese corto y me encontré con que los libros estaban en PDF en Internet”. Así, en el momento en el que se estrenó la primera temporada, él ya había leído las tres primeras novelas. Y desde entonces, nunca más se fue de Poniente.

Él cree que los casi dos años que separaron la séptima de la octava temporada le sirvieron a los fanáticos para hacer el “duelo antes”, y saber qué van a hacer después de que se termine. “Actualmente HBO ya se está jugando a proyectos parecidos a Juego de Tronos. Westworld, por ejemplo, que empezó a salir hace 2 años y la están intercalando con Juego de Tronos. Tiene una narrativa muy parecida, tiene escenarios incluso parecidos. Creo que está muy pensada para que sea la continuadora de Juego de Tronos. Porque va a quedar un vacío enorme después de que termine, pero creo que se va a ir llenando con otras producciones. Lo que no sé es si realmente va a haber una serie que pueda nuclear a todo el público y a todo el imaginario cultural que creó Juego de Tronos”.

Superar el fin del universo de Martin no será sencillo para sus seguidores. “Es una serie que rompe todos los paradigmas desde el punto de vista de que cualquier personaje puede morir, contrario a lo que pasa en la mayoría de series y películas, en las que sabés que el protagonista no va a morir. Acá sabés que todo puede pasar y en cualquier momento. Por eso creo que se ha hecho tan masiva. Porque tiene ese ‘efecto sorpresa’ en cada capítulo”, cuenta Yair, que es el responsable de la página de Facebook Game of Thrones Uruguay. Allí, los seguidores uruguayos comparten noticias, tráilers, intercambian teorías y hacen que la espera por la nueva y última temporada no sea tan larga. “Cuando la empecé a ver Game of Thrones no era tan conocida, y tuve la necesidad de que tuviéramos una fan page propia ya que no había ninguna, contrario a otros países de habla hispana. Quise crear un espacio donde los fanáticos en el país pudiéramos compartir puntos de encuentro, opiniones, vender y comprar libros y hasta ‘uruguayizar’ situaciones de la serie y traducirlas en memes”, cuenta.

En Juego de Tronos no hay nada seguro, ni buenos absolutos ni malos tan malos. En la historia de Martin nadie está a salvo. “Creo que me hice fanático de la serie en el episodio en el que un hachazo termina con la vida del personaje que estaba destinado a ser el héroe de la historia. Es como entrar a ver Superman y que la kriptonita acabe con Kal-El. O como que a Marion Crane se la carguen en los primeros minutos de Psicosis”, dice Ignacio Alcuri, escritor y gran seguidor de la serie. Además de la sorpresa, hay algo en ese universo completamente ficticio que hace que —a pesar de la magia y los dragones—, tenga un gran efecto de realidad. “Creo que me gustó esa inyección de ‘realismo’ a las ambientaciones medievales. Más allá de la magia, que es un elemento que va creciendo con el transcurso de las temporadas, hay una suciedad y una desprolijidad que le dan cierta verosimilitud, y un cinismo que la hace muy contemporánea”, agrega Ignacio.

Es en ese sentido que se hace sencilla la identificación con los personajes. Ese es el caso de María Alejandra Sande (foto principal), conocida como Loli Pink en el universo del “Cosplay” uruguayo. Seguidora de la serie desde que empezó, también ella la está mirando de nuevo como para tener más presentes algunos aspectos antes de que llegue la última temporada. Dice que su personaje favorito es Daenerys Targaryen, porque es una mujer fuerte y luchadora: “Me identifico mucho con ella. Creo que el nacimiento de sus dragones, la muerte de uno de ellos, y el casamiento de ella, fueron los momentos de la serie que más me marcaron”.

En dos meses y cuatro días la rutina volverá a repetirse. El domingo 14 de abril Pablo irá a la casa de su mamá con todos sus amigos, cenarán juntos, justo a tiempo como para que cuando empiece el capítulo, nadie esté comiendo y todos se puedan concentrar en Poniente. Lo mismo hará María Alejandra con su grupo de amigos. Es que los domingos de Juego de Tronos, para ellos, son un ritual.

Fenómeno global 

Foto: HBO
Foto: HBO
Foto: HBO
Foto: HBO
Foto: HBO
Foto: HBO
Foto: HBO
Foto: HBO
Foto: HBO
Foto: HBO
Foto: HBO
Foto: HBO

"A Song of Ice and Fire, la novela que daría inicio a la saga, comenzó a gestarse en 1991, el mismo año de la caída de la Unión Soviética, y fue publicada cinco años después. Acaso sin proponérselo, la novela era una respuesta a Francis Fukuyama y demás ideólogos neoliberales, que proclamaban alegremente el triunfo de Occidente y el fin de la Historia por sobre el fallido régimen comunista. El poderoso universo narrativo de Martin demostró, por el contrario, que el conflicto y la inestabilidad son parte misma de la sociedad y las relaciones entre gobiernos”, escribió en un artículo en El Comercio José Ragas, historiador y profesor del Instituto de Historia de la Universidad Católica de Chile. Es decir que desde el vamos, la saga tiene un carácter global. Los lectores y espectadores saben, desde el comienzo, que se trata de la historia de un mundo entero, amplio.

Pero además, el profesor sostiene que hay dos factores claves que hacen que la serie de HBO se haya transformado en un fenómeno global: las locaciones y las redes sociales. “El rodaje ha incluido ciudades en países como Canadá, Marruecos, España, Malta, Escocia, Irlanda y Croacia. Ello ha traído un notable incremento en el turismo, como en Islandia, que ha duplicado el número de visitantes entre 2011 y 2015. No muchas series pasan por los mismos apuros”, escribió.

En diálogo con Domingo, Ragas dijo que “el acceso simultáneo a nivel global permite tener una experiencia colectiva de esta serie, reforzando una identidad con la misma, así como con los otros usuarios y espectadores. Pero también influyen las redes sociales, que permiten interactuar con personas de diferentes partes del mundo, algo que en la época pre-internet hubiese sido imposible por el desfase entre el estreno de un nuevo episodio, su doblaje y emisión en otras partes. Además, la emisión semanal ha significado una respuesta a la naturaleza misma de Netflix, que emite las temporadas completas y así evita la creación de tramas y comentarios de una semana a otra”.

Por otra parte, hay varias teorías sobre los paralelismos y las metáforas entre Poniente y el mundo real. Una de esas dice que el tema central de Juego de Tronos es el cambio climático. El mismo Martin lo confirmó en una entrevista con The New York Times: “Es un poco irónico, porque empecé a escribir Game of Thrones en 1991, mucho antes de que cualquiera hablara sobre el cambio climático (...) La gente en Westeros (Poniente) está librando su batalla por el poder, el estatus y la riqueza. Pero eso los distrae tanto que ignoran la amenaza de que se avecina el invierno y que tiene el potencial de destruirlos a todos. Sí, hay un paralelismo, creo, con lo que ocurre en este planeta ahora”.

Al respecto, Ragas sostiene que además se puede hacer una lectura política sobre la historia en dos niveles. “De un lado, el origen de la saga está inspirada en la Guerra de las Rosas, una guerra civil ocurrida en Inglaterra en el siglo XV. Lo fascinante de GoT es que la narrativa ha combinado elementos fantásticos pero enraizados en elementos humanos estructurales, como lo hizo El Padrino en su momento, aún cuando se trataba de una familia ítalo-americana en los años posteriores a la Segunda Guerra Mundial. Lo político es humano y en ese sentido transcurre la segunda lectura, donde los espectadores -sean líderes políticos mundiales o personas ordinarias- se ven identificadas con la serie. Los símiles entre secuencias determinadas de GoT, en referencia a consejeros, traiciones, estrategias de último minuto, luchas fratricidas, encuentran eco en coyunturas locales o nacionales”.

Por ejemplo, añade Ragas, durante una “cena de corresponsales de la Casa Blanca auspiciada por Obama en 2015, en su presentación se hizo una referencia a Hillary Clinton como una suerte de Khaleesi que está llegando a Poniente, como un guiño a su candidatura y eventual triunfo en las elecciones de ese año” y lo mismo hizo al año siguiente referido a la Boda Roja, una escena emblemática de la serie. “Este tipo de paralelos es lo que hace de una obra un clásico. Salvando las distancias, es como Shakespeare o Maquiavelo, donde cada generación relee el contenido desde su perspectiva. Es difícil señalar que esto pasará de la misma manera con GoT, pero cumple ese propósito”, afirma el profesor.

En la misma línea, un artículo de la revista Vanity Fair titulado Winter is coming: El lema de los Stark simboliza todos nuestros miedos, repasa algunas de las tantas veces que políticos, periodistas y medios de comunicación utilizaron la frase para referirse a asuntos públicos. El invierno en Poniente hace que todo escasee, despierta al ejército de Caminantes Blancos, desata guerras y acarrea desgracias. El invierno está llegando a Silicon Valley, se leyó en USA Today a propósito de la burbuja tecnológica. Y cuando se supo que el ciclo económico entraba de nuevo en declive, el lema de los Stark resonó en los periódicos de todo el mundo: Los grandes bancos de inversión alertan: Winter is coming (El Confidencial)", escribió en la revista el periodista Diego Parrado.

No hay dudas de que Juego de Tronos dejó y dejará siempre una huella en la forma de concebir las series de televisión, de tratar temas reales en el género fantástico, y en la cultura en general. ¿Qué pasará cuando ya no haya más Jon Snow, Daenerys, Cersei o Arya? “Es muy complicado predecir qué va a pasar, y todos estamos esperando con ansiedad y emoción (y tristeza) la temporada final”, sostiene el profesor Ragas. “Definitivamente, Game of Thrones ha marcado un antes y después, ha acompañado la Era de Oro de las series, la aparición de plataformas como Netflix y de las redes sociales, y uno de los cambios más dramáticos en este tiempo en cuanto a política con el retorno de la derecha extrema y el cambio climático”, concluye. Y, aunque parezca poco, en casi una década el mundo cambió demasiado rápido y, acompañándolo, siempre ha estado Poniente.

got the 8 bit game

Un videojuego que nació en Uruguay 

Abel Alvez dibujante y guionista. Nació en España pero vivió un tiempo en Uruguay. Fue en el país, justamente, donde se dedicó a desarrollar videojuegos, entre los que nació GoT the 8 bit game (que puede bajarse gratuitamente de acá)

“Por aquel entonces estaba trabajando en la refinería de Ancap, en una empresa que estaba a punto de irse a la quiebra. Como no había mucho que hacer, empecé a darle vueltas a lo del juego, y finalmente pude sacarlo. No me esperaba que tuviera el éxito que tuvo finalmente”, contó Abel. “Me pareció que podía tener mucho alcance al tener que ver con algo tan mainstream como Game of Thrones, pero el éxito me superó”.

De vuelta en España, Abel dice que está emocionado y “algo ansioso” por el inicio de la última temporada. “Eso sí, lo que no tengo es ninguna sensación de tristeza ni de nostalgia. Toda gran saga tiene que tener un final, y me alegro de que llegue ahora que la serie está en tan buen momento”. Abel cree que llegarán otras series que estén al nivel de Game of Thrones. Eso sí: dice que esta ha conseguido que la gente espere cada nuevo capítulo “con una ansiedad que no se ve en la mayoría de otras series”.

Reportar error
Enviado
Error
Reportar error
Temas relacionados
Te recomendamos
Max caracteres: 600 (pendientes: 600)