"En la fotografía los dos estamos viendo lo mismo… pero no vemos lo mismo. Es muy interesante escuchar qué cosas ven otras personas. Mirar miramos todos, pero ¿qué vemos?”, dice Julio Testoni sobre ese arte que lo apasiona y que lleva en los genes. La fotografía artística es lo suyo, esa en la que siente que tiene que tener en una misma línea ojos, cerebro y corazón. “Debo alinearlos y ahí me siento feliz”, confiesa a Domingo.
Hijo del gran Alfredo Testoni, Julio tiene camino propio y bien ganado. Se lo ha podido conocer en las múltiples exposiciones que ha hecho en Uruguay y en el mundo, pero también en los libros que lleva publicados. Tiene dos y el próximo miércoles presenta el tercero —Más allá del ojo— en el Museo Nacional de Artes Visuales, además de inaugurar la exposición Piel de tambor, que se podrá visitar hasta los primeros días de noviembre.
Más allá del ojo, con prólogo del ex presidente Julio María Sanguinetti y textos del artista Clever Lara, se compone de ocho capítulos, cada uno dedicado a un tema en particular, que van desde la naturaleza hasta los sentimientos que despiertan en él cosas tan emotivas como las lonjas del Cuareim o la demolición del Hotel San Rafael (ver recuadro).
* Cortezas: “Son paisajes aproximados de las cortezas de los árboles donde el fragmento tiene una fascinación propia y empieza a crear su propio paisaje”, describe Testoni sobre el primer capítulo del libro dedicado a fotos de pinos muy antiguos del barrio Carrasco.
* Pausa: La segunda es una serie ecológica que surgió producto de la pandemia. “En esos meses el mundo se guardó y la naturaleza empezó a crecer. Al mes de que empezara el encierro, venía de Carrasco al Centro por la rambla y empecé a ver que el agua estaba quieta, calma y crecida, y vi toda la naturaleza como nunca antes la había visto”, recuerda Testoni sobre lo que lo motivó al registro fotográfico de inmediato. “Intenté buscar esa expansión ecológica que tuvo la naturaleza en plena pandemia”, agrega.
* Piel de tambor: Esta serie gira en torno a la comparsa Cuareim 1080, con cuyo creador Testoni tenía un vínculo muy particular. “Yo me crié con Cachila Silva desde los 4 años. Mi abuela vivía a una cuadra de su casa. Al lado de lo de mi abuela había un tambo y mi madre me decía: ‘Vas a jugar con Cachila si antes tomás un vaso de leche’. Entonces ordeñaba la única vaca que había y tragaba. Lo cuento y hasta el día de hoy se me corta la garganta”, dice quien también iba al Conventillo Mediomundo a jugar con su amigo o le prestaba su bicicleta a cambio de revistas del quiosco que el padre de Cachila tenía a la entrada del Hospital de Clínicas.
La serie fotográfica retrata las lonjas del Cuareim, en las que se pueden ver hasta las manchas de sangre de las manos que las tocaron con pasión.
* Los pliegues de lo visible: En este caso Testoni rescata los durmientes de las vías férreas del Uruguay. “Por acá pasó toda la industria, pasó todo el Uruguay. Yo los retrato con la intención de la fascinación del detalle”, explica.
* Desde el interior: Las fotos son del antiguo vivero Las Palmas, en Melilla, que ya no existe más y del que el fotógrafo registra el diálogo que se entabla entre la naturaleza interior y la exterior. “En los vidrios rotos la naturaleza empieza a formar su propio vitreau, una cosa increíble. Todo es como un micropaisaje fantástico, con formas raras; paisajes que hace la naturaleza, no los hace el hombre”, acota.
* Del uso a la contemplación: Aquí Testoni toma latas desechadas en distintos eventos –casamientos, cumpleaños-, las compacta, las pinta, les deja marcas, les da una nueva vida en conjunto y las fotografía. “Todas juntas aparecen como renaciendo de ese desecho”, describe.
* La visibilidad escondida: En la serie que cierra el libro Testoni elige introducirse en los componentes de la fotografía digital, “donde no quedan rastros del punto de partida”, detalla Clever Lara.
“Es un trabajo que yo desarrollo técnicamente. Me introduzco dentro de la fotografía y empiezo a rescatar su contenido. Esos colores primarios, los píxeles, los metamorfoseo. No es solo la introducción, es un trabajo de investigación, de acercamiento… empiezo a componer una imagen atractiva. Es todo muy adrenalínico porque es infinito”, intenta poner en palabras sobre el resultado.
Más allá del ojo engloba un trabajo desarrollado en los últimos cuatro años y al que ahora solo le falta la mirada del observador, esa que será distinta en cada caso. De eso se trata para Testoni.
Réquiem para San Rafael: Una serie emotiva
El séptimo capítulo de Más allá del ojo es una serie cargada de muchos sentimientos para su autor: Réquiem para el San Rafael.
Julio Testoni vivió momentos muy especiales junto a su padre Alfredo en este hotel. “Cuando me enteré que lo iban a tirar abajo dije ‘esto lo tengo que documentar’. Me vino a la memoria cuando, con 14 años, estaba con mi padre en la conferencia del Consejo Interamericano Económico y Social en la que estuvo de visita el Che Guevara, en 1961”, cuenta a Domingo.
Eso hizo que, al enterarse de su demolición, decidiera trasladarse hasta Punta del Este para rescatar ese momento y comenzar a desarrollar esta serie fotográfica que eligió fuera en blanco y negro, pero que de tanto en tanto incorpora toques de rojo. “Le aplico el rojo como un llamado de atención”, explica.
Según relata Clever Lara en los textos que acompañan a las fotos, Testoni “se ubica a veces en las máquinas y en otras en alguna ventana sobreviviente. Son los últimos vestigios de la vida que allí circulaba”.
El fotógrafo comenta que entró al lugar sin problema, “nadie me dijo nada y si me hubiesen dicho, les hubiera explicado”. Lo que sintió fue la presencia de ese recuerdo imborrable junto a Alfredo. “Yo retomo la memoria no solo del San Rafael, sino de haber estado ahí con mi padre; dos cosas muy fuertes”, remarca.
Eran sus comienzos en una profesión en la que, al igual que a su hermano, lo inició su progenitor. “Por eso no quería perder la vivencia que tuve dentro del San Rafael. Yo sigo acá dentro con mi padre”, dice mientras muestra las fotos que traducen momentos imposibles de poner en palabras.
Dedicado a la fotografía en todas sus expresiones
Julio Testoni nació en Montevideo en 1948.
Comenzó su actividad profesional en 1960, en los diarios La Mañana y El Diario.
Becado por la RAI y el gobierno de Italia, desarrolló estudios en Fotografía y Cinematografía, que le permitieron realizar una vasta trayectoria en documentales y spots publicitarios en el Uruguay y el extranjero.
Ha sido distinguido en varias oportunidades con premios en concursos nacionales e internacionales por su aporte a la cinematografía y la fotografía artística.
Su larga trayectoria como artista plástico lo llevó a que sus obras fotográficas fueran expuestas en cuatro continentes y formen parte del acervo de museos en EE.UU., Italia y Uruguay; como así también en colecciones privadas en Argentina, EE.UU., Italia, Japón, Paraguay, Francia, Israel, Líbano y Uruguay.
Como integrante de Testoni Studios ha editado 51 libros sobre el Uruguay; su acervo histórico, cultural, ecológico y paisajístico. A partir de 2015 incursionó en la Escultopintura en un desarrollo de “Materia y Forma” con metales y otros materiales. Las superficies de los mismos están familiarizadas con algunos temas de sus fotografías anteriores que son receptoras de colores aplicados con diferentes procedimientos, que van del pincel al dripping pasando por otras técnicas.
Publicó los libros Fotografía y Arte e Iglesias del Uruguay (este último con textos de Miguel Álvarez Montero). El libro de las iglesias, que también fueron fascículos distribuidos con el diario El País, será reeditado en dos tomos, a los que se sumarán nuevas iglesias.
En cuanto a Más allá del ojo, será presentado el próximo miércoles, a las 18:30, en el Museo Nacional de Artes Visuales, que apoya la iniciativa junto a Antel, LATU, Gales Servicios Financieros, Empresa Martinelli, Familia Decas. Universidad ORT y el BROU. Ese día también se inaugurará la exposición Piel de tambor.