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Los daños ambientales que causa la cosmética y sus alternativas sustentables

La estética conlleva el uso de productos que a la larga son dañinos tanto para el cuerpo como para el medio ambiente. Hay alternativas sustentables.

Mujer usando mascarilla
La belleza con productos sustentables

Nadie sabía que Sofía (24) tiene rulos. Hasta hace un tiempo se planchaba. Pero investigó y descubrió que para unos rulos sanos, lo mejor que podía hacer era usar productos sin sulfatos, sin siliconas, sin alcoholes. Buscó alternativas y optó por productos naturales. Ahora, su cuidado estético tiene también que ver con la conciencia de que el planeta que habita merece tanto amor como ella. Se siente más responsable porque aprendió que la cosmética es un contaminante ambiental. Usa shampoo, acondicionador y crema para peinar elaboradas en Uruguay.

“Conocí a unas chicas de Neptunia que venden muchos productos de cosmética y cuidado personal que incorporaron a su proyecto el cuidado del medio ambiente, y me gustó la idea. Por ejemplo, una vez que se te termina el shampoo podés ir a rellenar el frasco, sin comprar uno nuevo”. Ahora está por incorporar también el desodorante en barra natural, bálsamos y encargó un cepillo de dientes de bambú.

Antes de ese cambio, Sofía no pensaba demasiado en el medio ambiente. Ahora, reutilizando, disminuyó en su vida los plásticos de un solo uso, por ejemplo. Después de todo, ese es uno de los problemas más notorios del medio ambiente: Naciones Unidas divulgó un estudio alertando que para 2050 el océano tendrá más plásticos que peces.

Por otra parte, al usar productos elaborados con ingredientes naturales, también brinda su granito de arena contra los componentes químicos que, presentes en muchas fórmulas cosméticas, son criticados por dañar ecosistemas. Un caso son las siliconas que se utilizan para disminuir la sensación pegajosa en desodorantes y para brillo sostenido en productos para el cabello o en los maquillajes. Las problemáticas son las variedades D4 y D5 (ciclotetrasiloxano y ciclopentasiloxano, respectivamente) que serían tóxicos para ecosistemas marinos, y en algunos países se ha restringido su uso a una cantidad que no suponga riesgo.

Mujer pelirroja con rulos
En Uruguay hay quienes trabajan con tintas para el cabello a base de productos naturales.

Estefany (28) cambió a productos naturales hace unos tres meses. En su caso fue por su interés en artículos sustentables. Utiliza shampoo, acondicionador y desodorante sólidos y tiene pensado pasar a la pasta dental natural. Con los demás productos, siempre lee las etiquetas y opta por los más ecoamigables, y que además sean libres de crueldad animal.

Las etiquetas en los productos cosméticos llevan una letra minúscula. Aunque en los últimos años se ha despertado una tendencia hacia lo ecológico, saber qué se está consumiendo al maquillarse, afeitarse, lavarse el cabello o los dientes, o perfumarse no es lo común.

A nivel mediático, los componentes más cuestionados son los parabenos, el triclosán, la oxibenoza, octinoxate, los opacificantes, los sulfatos, las siliconas. Las críticas hacia estos son, sobre todo, porque afectan la vida marina, contaminan el agua dulce y la tierra, tras la evaporación y condensación de esa agua que termina en lluvias. Sin embargo, la química farmacéutica Eliana Ramírez sostiene: “Se dice mucha cosa sobre los efectos de contaminación en aguas, pero no hay ningún estudio serio que se conozca. Los ingredientes mencionados sufren una degradación así sea bacteriana, por oxidación frente al oxígeno o la luz ultravioleta. No es cierto que como tal lleguen al mar, queden en el agua y sean ingeridos por peces, por ejemplo”.

La regulación depende de cada país o región. Uruguay se rige por una lista estipulada por el Mercosur y es el Ministerio de Salud Pública (MSP) el órgano controlador. Sergio Caplán, presidente de la Cámara Uruguaya de Perfumería, Cosmética y Artículos de Tocador explicó a Revista Domingo que al elaborar productos de belleza en el país, cada artículo debe ser registrado y tanto los ingredientes como la forma de elaboración deben ser informados al MSP.

Hombre afeitándose
La barba también se puede cuidar con una cosmética más ecoamigable

Aunque las restricciones tienen que ver sobre todo con el efecto en la salud, hay componentes que sí se controlan por medidas ambientales, como los conservadores, afirma Caplán. “Hay un protocolo nuevo. Son sustancias que se utilizan para que no crezcan bacterias y hongos dentro de un producto, y por un tema de preservación medioambiental hay algunos que se están prohibiendo porque no se degradan”, señala dirigente empresarial.

Un instagram y un podcast para aprender

Lucía Vázquez es periodista y difunde e informa sobre cosmética vinculada al cuidado de la piel en la cuenta de Instagram Belleza Química y su podcast, con el mismo nombre. “Mi necesidad de hablar sobre cosmética viene más que nada de ver un auge del consumo y también mayor cantidad de información y desinformación al respecto”, cuenta. Dentro de la belleza, el tercer episodio del podcast fue, precisamente, sobre la contaminación de la industria. Aunque en su comunidad virtual la preocupación por el medio ambiente no es la norma, Lucía se centra mucho en que los productos que recomienda no sean dañinos para la salud, advierte si los tienen, y también comenta si son ecológicos, veganos, cruelty free. “Tengo que ser lo más amplia posible, pero siempre intento demostrar la importancia de elegir cosméticos libres de crueldad y ecológicos”.

Las críticas que sí se pueden sostener son las que refieren al uso excesivo de agua en la fabricación, el testeo en animales, el uso de micropartículas de plásticos —muy comunes en los exfoliantes—, las toallitas desmaquillantes o mascarillas descartables, los envases de un solo uso, o el aceite de palma, que en muchos casos proviene de una cadena de producción basada en la destrucción de bosques. En 2013, Greenpeace denunciaba que el cultivo de este aceite era causante de la deforestación en Indonesia.

Cosmética natural y ecoamigable en Uruguay

En el mercado nacional hay emprendimientos que proponen alternativas a los productos industriales.

María Eugenia de Armas es una de esas emprendedoras. Empezó por interés personal a fabricarse su propia pasta de dientes, desodorante y jabones. Hoy tiene productos que comercializa en distintos puntos de Montevideo y el interior y con los que procura ser ecoamigable. “En Verde Agua (su empresa) la fabricación es totalmente a mano. No vas a encontrar colores raros, ni aromas agregados, es todo pensado para personas sensibles, alérgicas, bebes. No me interesa que sea el jabón más lindo, sino el mejor en sus características. Si el color no lo consigo con algo que encuentre en la naturaleza no lo uso. Lo que busco es simplificar, que el jabón te deje tan hidratado que no tengas que poner crema después de la ducha”, explica.

Las barbas también se cuidan

En el cuidado de la barba o el acto de afeitar también aparecen componentes dañinos, impacto al ser fabricados o los envases de un solo uso. En el mercado local hay alternativas para que el cuidado sea más ecológico. En Ecoalmacén, por ejemplo, se importan productos de estética masculina con “énfasis en que los procesos de creación se basen en mano de obra justa, impacto social y ambiental, el no testeo en animales”. Shampoo seco o elaborados especialmente para cada tipo de persona con ingredientes naturales son otra opción.

Como ella, hay dos hermanas, Nicole y Daiana, que después de ser mamás buscaron alternativas naturales para sus bebés y, al no encontrarlas, investigaron y crearon sus propios productos. Hoy Mom Lab, su empresa, lleva dos años en el mercado. Trabajan con productos para bebés y para las mamás: talcos, shampoos, cremas curativas, antiestrías, hidratantes. En su caso, y ante la falta de transparencia que suelen percibir en las etiquetas, su propósito es tener sinceridad en sus formulaciones y explican a cada consumidor los ingredientes.

Desde emprendedores artesanales que eligen ingredientes naturales, hasta un packaging que va desde lo reutilizable a lo biodegradable o compostable. Para Sofía, la chica de los rulos que empezó de a poco su conscientización hacia una cosmética más sustentable, dice: “Una vez que tomas consciencia de todo el que implica el uso de productos de cuidados personal, más te amigás con la idea de obtener los mismos resultados con métodos no tan dañinos, reciclables. Es una transición necesaria, en la que terminas sintiéndote en equilibrio con lo que te rodea”.

Tintas menos dañinas para el pelo

Otro emprendimiento es el de dos francesas radicadas en Uruguay que ofrecen tintas para el cabello. Severine Honoré, estilista, estaba preocupada por los efectos nocivos que le podían provocar los productos de belleza con los que trabajaba. Así, junto a Adeline Allègre, ingeniera agrónoma, crearon una línea y hoy trabaja solo con ingredientes naturales. “Son polvos de plantas tintoriales que se mezclan con agua caliente y/o infusión diversas. Que además de cuidar más el cabello protegen el medio ambiente”, explica Severine.

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