EL PERSONAJE

Damián Herrera: "Mi lugar es la opinión del juego"

Es periodista y comentarista de fútbol. Trabaja en Telemundo hace más de diez años, tiene más de 121.000 seguidores en Twitter, empezó de abajo y ama lo que hace.

Damián Herrera, periodista y comentarista
Damián Herrera, periodista y comentarista. Foto: Francisco Flores

Hace diez años que Damián Herrera (38) se levanta a las 5 de la mañana para llegar al canal a las 6. Hace tres que sale de la radio a las 9, llega a su casa en la misma cooperativa de viviendas en la que nació y vivió toda la vida, come algo y se acuesta temprano. Así es, al menos, de lunes a jueves. A veces la madrugada lo cansa, la acumulación de días largos y los horarios también. Al momento de esta charla, por ejemplo, que es un lunes de mañana en la cantina de Teledoce, dice que pasó prácticamente todo el fin de semana en el canal, que no vio la luz del día. Pero Damián no se queja. Se siente afortunado y privilegiado por poder trabajar y vivir de lo que le gusta.

Es periodista de Telemundo y comentarista en Fox Sports Radio. Ahora además comenta los partidos de la Selección Uruguaya de Fútbol para AUF TV junto a Rodrigo Romano.

Por eso a Damián le gusta hablar de oportunidades, de las que le han surgido, de no decir que no, de haberse hecho un lugar en un medio que es chico y que tiene espacio para pocos. De poder vivir mirando y hablando de fútbol que es lo que más le gusta, lo que siempre le ha gustado. “Yo tengo la suerte y es una bendición, de tener trabajo de lo que me gusta. Tengo amigos que no tienen laburo, otros que laburan en la construcción, otro que labura vendiendo autos. No hacen lo que les gusta. Yo me levanto a las cinco de la mañana pero hago lo que elegí, tengo la chance de tener un auto y si hace frío ir adentro del auto a trabajar. Siempre está bueno mirar al costado y, como dice Bielsa, darse una vuelta por el pasado”.

Con la pelota como sea 

Damián Herrera está en Telemundo desde hace diez años
Damián Herrera está en Telemundo desde hace diez años. Foto: F. Flores

A Damián su abuelo José le decía que hiciera deporte, que saliera a jugar a la vereda, que no estuviera encerrado en la casa. Nació en una cooperativa de viviendas entre el Prado, Sayago y Belvedere de la que sus abuelos maternos José y Ramona son socios fundadores y en la que él sigue viviendo hasta ahora. Pasó su infancia jugando al fútbol en la canchita con sus amigos de la cooperativa, los mismos que mantiene hoy en día.

“Es un lugar divino. A mí me da mucho placer ver que haya cooperativas brotando por todos lados, gente que se junta, que cuida su terreno, que hace su casa con sus propias manos. Además el sistema cooperativo para criarse a mí me ayudó un montón: había una canchita de fútbol para hacer deportes, un salón comunal. Yo nací y me crié ahí y la verdad es que aprendí mucho”.

A Ramona y a José, Damián les agradece siempre. “Mis abuelos me criaron prácticamente. Mi padre murió cuando yo tenía 3 años y mi madre fue una madre joven y no fue fácil para ella, después se tuvo que ir un tiempo a trabajar en otro lado y yo estuve siempre con mis abuelos. Ellos son mi vida, realmente me han dado muchísimo”.

Fue su abuelo quien lo llevó a jugar a Huracán de Belvedere, un cuadro de baby fútbol cerca de su casa. “Después siguieron Estocolmo, en el Prado y un club que se llamaba Asociación Deportiva Juvenil Pesca Belvedere. Siendo más chico todavía había jugado en Bella Vista y de séptima en delante jugué en Liverpool y en Fénix”.

No sabe, Damián, si quería ser jugador de fútbol pero sí está seguro de que le encantaba, que se pasaba el día jugando, mirando, leyendo sobre fútbol, que desde niño empezó a acumular información que le fue quedando guardada.

“Jugué hasta la cuarta división en Fénix y ahí no jugué más. Vino un entrenador una vez, que lo recuerdo hasta el día de hoy porque me marcó. Me dijo que no me iba a tener más en cuenta. A mí y a varios más. Era mi primer año de cuarta división y ni siquiera nos había probado. A pesar de todo para mí fue un alivio. Yo tenía 17 o 18 años y empecé a ir a los cumpleaños de 15, a las fiestas, a salir un poco más, a tener una vida un poco más normal. Porque es sacrificada la vida del que quiere llegar a algo en el fútbol, tiene que dejar de lado muchas cosas”.

Unos años después, cuando Damián había decidido estudiar en el IPEP (Instituto Profesional de Enseñanza Periodística), un técnico de Boston River que lo conocía desde que él era niño lo invitó a jugar en la C de la Primera División. Aceptó. Jugó dos años en Boston y abandonó. “Yo ahí ya estudiaba y tenía que trabajar también. Además tampoco tenía tanto talento como para tener posibilidades de subir a la A. Todos los que juegan en esa categoría esperan un golpe de suerte que casi nunca llega. Es muy difícil que un jugador con 20 o 21 años pegue un gran salto. Es jugar por sacarse el gusto de jugar”.

Aunque al periodismo llegó porque uno de sus amigos estudiaba lo mismo, cree que fue algo que siempre había querido hacer. “Siempre tuve el interés por leer, por hablar, por escuchar. Todo empieza por el fútbol. Y toda esa información que tenía acumulada por haber jugado y por haber mirado o leído tanto no sabía cómo desarrollarla. Siempre tuve ganas de hacer algo vinculado con esto, jugar, hablar o lo que fuera, pero era muy tímido, me daba mucha vergüenza”.

Mientras estudiaba trabajó ayudando a su abuelo en la construcción, como delivery de pizzas, de una farmacia y repartiendo revelados de fotos. Un fin de semana faltaba alguien que hiciera móviles en el Estadio Centenario para Radio Universal con Alberto Kesman y lo llamaron a Damián. “Tenía un miedo bárbaro. Lo que tenía que hacer era decir los precios de las entradas y contar quién entraba al Centenario por el palco oficial. Me fui con un handy, una mochilita y decía quién iba entrando”.

A partir de entonces Damián iba a la radio todos los fines de semana. Pero con eso no alcanzaba. Repartió su CV por todos lados hasta que una vez, en diciembre de 2005, mientras ayudaba a su abuelo en la construcción, sonó el teléfono. Era Kesman, que sin explicarle demasiado le preguntó si al otro día podía ir a Teledoce, que necesitaban a alguien para hacer una suplencia durante el verano en la parte de deportes de Telemundo.

Llegó al canal sin saber muy bien qué tenía que hacer, de jean, remera, championes y caravanas. Kesman le explicó que querían que hiciera la suplencia de las licencias de los tres meses del verano.

“Al otro día de empezar vino José Carlos (Álvarez de Ron) con una percha colgada al hombro a decirme qué era lo que tenía que hacer. Deja la percha, se va, viene de nuevo y me dice: ‘Ah, eso es para vos’. Eran sacos, camisas y corbatas. Me los regaló. Él vio cómo yo estaba vestido y sin decirme que capaz tenía que venir de otra manera, fue y me dejó eso ahí. José Carlos me ha enseñado mucho así, sin hablarme, solo con actitudes”.

Trabajó en el mundial de Alemania 2006 y volvió al siguiente verano a hacer suplencias. Desde entonces nunca más se fue de Teledoce. Pasaron los años, los partidos, los mundiales, los jugadores, los técnicos, los trabajos (estuvo un tiempo comentando para Tenfield), los maestros. Y aunque ahora mira hacia atrás y le parece que diez años es mucho tiempo, sigue sin mirarse ni escucharse a sí mismo. Sabe que debería hacerlo para mejorar pero dice que le sigue dando vergüenza.

Con los años aprendió, eso sí, que comentar fútbol siempre lo iba a colocar en el centro de las críticas. En Twitter Damián tiene más de 121.000 seguidores que leen sus comentarios de los partidos. “Yo creo que mi lugar es la opinión del juego y es lo que me gusta hacer, el análisis, tratar de dar otros aspectos, es lo que más me gusta. Pero sé que opinar implica que la gente a veces esté de acuerdo y a veces no. Hace poco Juan Pedro Damiani lo dijo: ‘Twitter es la puerta de un baño. Alguien va escribe algo, se va y nadie sabe quién fue, tiene mucha impunidad’”.

Pero Damián también cree que “las redes sociales han ampliado el medio”, que le dan lugar a personas con talento que no tienen otro espacio para mostrar lo que hacen. Él, dice, lee y sigue a algunas personas que publican sus análisis de los partidos en Twitter. Y entonces también agradece, por el tiempo que lleva haciendo lo que le gusta, por tener un espacio en los medios. Porque, dice, de eso se trata, de agradecer siempre las oportunidades.

sus cosas 
Crossfit
Una distracción
Todos los días va de cuatro a cinco de la tarde al club. Dice que necesita hacer deporte para sentirse bien. Ahora está probando con el crossfit y va bien. Además está enfocado en cuidarse más, en llevar un plan nutricional, en comer mejor para sentirse mejor. “Me da mucho placer hacerlo, antes no me pasaba”.
Playa
La playa
La playa es su lugar. No una playa específica sino cualquier lugar que tenga una. “Siempre que me voy de vacaciones voy a un lugar que tenga playa”. Además, dice, cuando tiene tiempo libre disfruta mucho de estar en su casa, de hacer un asado con sus amigos, de tomar unos mates con ellos.
Foto: Reuters
Un referente
Marcelo Bielsa es uno de sus referentes. “De tanto leerlo y escucharlo me ha hecho ver la vida y el fútbol de una manera diferente, me hizo ver que lo más importante es la nobleza de los recursos utilizados, que en la vida siempre perdemos y alguna vez ganamos, que lo importante es hacer la actividad que sea con dignidad, con nobleza”.
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