Cómo seguir el pulso púrpura de Minneapolis, la ciudad de Prince

Este año se cumplen 10 años de su muerte. La ciudad que lo vio crecer propone un viaje a su corazón creativo, a los lugares donde su música tomó forma y su mito empezó a construirse.

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First Avenue en Minneapolis

En 1977, un músico afroamericano de 19 años llegó a Sound 80, el primer estudio de grabación digital del mundo, en el barrio Seward de Minneapolis. Después de que los técnicos prepararan el equipo, el músico supuestamente dijo: “Bueno, ahora dejen el estudio”, para desconcierto de los ingenieros, según Steven Orfield, propietario de Orfield Laboratories, el edificio que alberga Sound 80.

Unas horas más tarde, el músico -una banda de un solo hombre llamado Prince Rogers Nelson- salió con varias canciones grabadas en las que tocaba todos los instrumentos, cantaba las voces principales y los coros, y además mezclaba y editaba las grabaciones. Esas canciones formarían la base de su primer álbum, For You. Esta historia, contada muchas veces, puede o no estar exagerada, pero contribuye a alimentar el aura del genio musical.

Lo que ayudó a convertir a Prince en una fuerza única de la cultura pop -ganó un Premio de la Academia y siete Grammy, y tuvo numerosos éxitos- es la ciudad donde nació y creció. “Si Prince se hubiera mudado a Chicago, Nueva York o Los Ángeles, su música seguiría siendo fenomenal, pero sonaría muy diferente”, dijo Rashad Shabazz, autor de Prince’s Minneapolis: A Biography of Sound & Place.

Al conmemorarse el décimo aniversario de su muerte el 21 de abril de 2016, este es “el rastro púrpura” en Minneapolis y sus alrededores.

Paisley Park.

En los últimos años de su vida, Prince comenzó a convertir Paisley Park -su complejo de 6.000 metros cuadrados en Chanhassen, a unos 32 kilómetros al suroeste del centro de Minneapolis- en un museo, decorando los pasillos con discos de oro y platino enmarcados, premios y portadas de álbumes de otros artistas que grabaron allí (entre ellos Madonna, R.E.M. y Stevie Wonder).

Construido en 1987, Paisley Park cuenta con cuatro estudios de grabación, un escenario, una cocina profesional, un atelier para diseñadores de moda y una residencia donde vivió sus últimos años. Los visitantes pueden elegir entre tres tipos de recorridos; dos de ellos permiten incluso jugar en la mesa de ping-pong de Prince.

First Avenue & 7th St Entry.

En 2004, David Carr escribió en The New York Times que “hay pocos clubes de rock en el país con el peso cultural y la historia de First Avenue”. Ubicado en una antigua terminal de ómnibus en el centro de Minneapolis, este espacio de 56 años y 2.000 metros cuadrados atrae a artistas reconocidos a nivel nacional, pero es especialmente famoso por la película de 1984 Purple Rain, que catapultó a Prince al estrellato.

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La Minneapolis de Prince

Murales del centro.

El mural de Prince de 30 metros de altura, pintado en 2022 por el artista Hiero Veiga, se encuentra en la intersección de North Ninth Street y North First Avenue. La obra lo muestra en distintas etapas de su carrera, con sus variados estilos.

A 10 minutos a pie, en South 10th Street y South Marquette Avenue, está el mural de Schmitt Music, una representación de tres pisos de la partitura de “Gaspard de la Nuit” de Maurice Ravel. En 1977, el primer mánager de Prince, Owen Husney, contrató al fotógrafo Robert Whitman para tomar allí imágenes del joven músico para su dossier de prensa.

Sound 80.

Orfield Laboratories puede no parecer particularmente atractivo desde afuera, pero atrae visitantes por varias razones. Una de ellas es su cámara anecoica, certificada por el Guinness como el lugar más silencioso del mundo. Los fans de Prince también llegan allí porque el laboratorio alberga Sound 80. Según Steven Orfield, Prince quiso comprar el estudio a sus dueños originales en los años 80, pero al no llegar a un acuerdo decidió construir Paisley Park.

Electric Fetus.

La tienda de discos favorita de Prince vende música desde 1968. Este negocio familiar ofrece merchandising del artista y casi toda su discografía. Prince solía aparecer sin previo aviso. Su copropietario, Aaron Meyerring, contó que el 16 de abril de 2016, cinco días antes de su muerte, compró discos de Stevie Wonder, Joni Mitchell, Santana y Missing Persons. “Me dijo que le encantaba Electric Fetus porque ‘es la tienda de discos más funky del mundo’”, recordó.

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Prince

Darling.

Prince apreciaba la cocina de Ray y Juell Roberts, sus chefs privados entre 2012 y 2016. Contaron que recibían llamadas a las 3 de la mañana para cocinar para él y sus amigos.

En Darling, su restaurante en Seward, se pueden probar algunos de esos platos, como salmón con cítricos o curry amarillo con verduras. Prince no era vegano, sino pescetariano.

Cheesecake Funk.

Entre 2013 y 2016, Vanessa Drews vendía merchandising en Paisley Park. Un día preparó cheesecake, y Prince -que lo adoró- lo bautizó “Cheesecake Funk”. En setiembre de 2025, Drews abrió una tienda con ese nombre en Excelsior, decorada con fotos del artista. Ofrece distintas variedades de cheesecake, pero el de “turtle” (con chocolate, caramelo y nueces) era el favorito de Prince.

Dakota.

En enero de 2013, Prince presentó su última banda, 3rdEyeGirl, en un show sorpresa en Dakota, un club de jazz. Solía ir una vez al mes y se sentaba en su mesa reservada, la número 299. Dos días antes de su muerte asistió a un concierto de Lizz Wright.

The New York Times

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