Carrasco, de la playa al barrio

| Surgió como un proyecto de balneario en 1912, pero el hotel, el tiempo y el deseo de mar lo transformaron en zona residencial; un libro reeditado recrea la historia.

En la zona agreste de dunas y bañados crecía a piacere la maleza y la fauna autóctona, apenas llegaba un solo mal camino y nadie permanecía en invierno. Así era Carrasco, noventa años atrás, un tiempo que le sobró para consolidarse hoy como el barrio residencial más exclusivo de Montevideo.

Todo el proceso, con sus impulsores, su arquitectura, el arte, las anécdotas y testimonios, está recogido en un libro que acaba de reeditarse: Carrasco, el misterioso encanto de un barrio, editado por una de las co-autoras, Denise Caubarrère, y el fotógrafo Flavio Monzón.

La primera edición del libro data de 1998 y ahora se ha agregado un prólogo del presidente de la Comisión de Patrimonio Cultural, William Rey, una investigación del arquitecto Juan Ignacio Strauch sobre arquitectura en la década del 40 y la inclusión de nuevas "casas testimoniales", con lo que suman 24 las construcciones históricas del barrio reseñadas en el libro. La más antigua de 1917 y la más reciente se construyó en 1930.

Acompañado de fotos actuales e históricas, el texto inicia su viaje en 1912, cuando el visionario Alfredo Arocena imaginó un balneario en la zona y creó una sociedad para hacerlo realidad. Los planes incluían el hotel casino que empezó a construirse un año después y sigue siendo la postal del barrio, pese a que se mantiene parcialmente inactivo.

Según Caubarrère, autora de varias capítulos del libro, el objetivo del texto es "conservar la identidad del barrio", erosionada por la velocidad de los tiempos que corren. "Hoy, la persona urbana, por razones laborales, culturales o educaciones, suele nacer en un barrio, educarse en otro, trabajar en un tercero y vivir en otro diferente", señala.

Contra la tendencia, el texto ofrece un mirada hacia adentro de un barrio que muchos consideran "elitista", pero que contiene una riquísima historia, según escribió William Rey en el prólogo.

El diseño y la arquitectura originales tienen una fuerte influencia francesa, pero también británica. El estilo Art Decó dejó a su vez una profunda marca en los orígenes del lugar. Las calles y parques arbolados, así como la silueta del Hotel son hoy la imagen distintiva.

Carrasco es el último bastión montevideano de un cambio cultural que empezó a gestarse en los primeros años del siglo XX. Antes, las casas de descanso de los sectores altos de la sociedad estaban en El Prado, Paso Molino o Colón. Pero fue despertando la pasión montevideana por el mar y así surgieron Pocitos, Ramírez, Capurro, Malvín... Carrasco.

El barrio debe el nombre a Salvador Sebastián Carrasco, un canario que vino con la fundación de Montevideo y que fue el primer dueño de las tierras en el siglo XVIII. Un siglo y medio después, Andrés Mendizábal poseyó gran parte de esa zona que usó como viñedo. Cuando Arocena le contó del proyecto, él cedió tierras para asegurar la entrada al "balneario" a través de los clásicos Portones. El nombre del bar de Avenida Italia y Bolivia todavía lo recuerda.

De historias como ésta, el libro está lleno. Por ejemplo, se recrea la experiencia de múltiples artistas que vivieron y trabajaron en Carrasco, como Joaquín Torres García.

El problema de las alturas en el tapete

La ciudad crece hacia todos sus puntos cardinales, pero el sureste montevideano tienta a muchos. El principal temor de los vecinos de Punta Gorda y Carrasco es que arriben grandes construcciones de edificios, lo que complotaría contra la esencia de la zona de barrio jardín.

El arquitecto Ricardo Béheran, presidente de la Comisión especial permanente de Carrasco y Punta Gorda, dijo que está a estudio un nuevo plan de normativas que hará más estrictos los requisitos para construir en la zona. "Carrasco corre el riesgo de perder sus valores", dijo.

La historia paso a paso

1911. Surge la Sociedad Anónima Balneario Carrasco, encabezada por el doctor Alfredo Arocena. El presidente José Batlle y Ordóñez aprueba el proyecto, que incluye el hotel. Arocena poseía el triángulo de tierra entre las actuales San Nicolás y Bolivia.

1912. Se pone en marcha el proyecto. Vendidos los primeros solares, se construyen los Portones de Carrasco. El acceso era por camino Carrasco y había que doblar por el camino de La Cruz (hoy Bolivia). Av. Italia (ex camino a la Aldea) llegaba hasta Malvín.

1913. Comienza la construcción del Hotel y Casino con capitales ingleses. El arquitecto paisajista francés Jules Charles Thays fue convocado a diseñar el incipiente balneario. Él hace el trazado de las calles y parques, así como el arbolado de la zona.

1915. Los capitales ingleses que estaban construyendo el hotel, deciden abandonar los trabajos por problemas económicos. La Intendencia de Montevideo resuelve comprar las obras, que estaban casi finalizadas. Comienzan a construirse las primeras casas.

1917. Se levantan las primeras casas emblemáticas del balneario y también la Capilla Stella Maris, otro símbolo del hoy barrio. La casa Heber (Costa Rica y Otero), la casa Acosta y Lara (Costa Rica entre Sáez y Otero) son ambas de ese año y se mantienen.

1921. Después de varios años de parálisis en las obras, el Municipio inaugura el Hotel y Casino Carrasco. Ya son más de 20 las casas construidas y el trazado de las calles va avanzado. Comienza entonces la consolidación de Carrasco como barrio.

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