GABRIELA VAZ
Cientos de lujosos yates amarran en sus aguas cada año. Devotos de deportes caros, como golf o polo, juegan allí en algunas de las mejores canchas de la región. Más de 200 avionetas privadas pasan por su aeropuerto cada mes. Políticos poderosos, empresarios exitosos y celebridades de todo el mundo lo eligen para vacacionar. Mientras varios visitantes son propietarios en su barrio privado, muchos otros son huéspedes en el único cinco estrellas local, representante en el país de una de las cadenas hoteleras más importantes del globo.
El lugar mencionado está en Uruguay, pero si piensa en Punta del Este, se equivoca de cabo a rabo. La ciudad de Carmelo, en el departamento de Colonia, tiene poco más de 17.000 habitantes y se parece mucho a cualquier pueblo del interior. Sin embargo, desde hace algunos años, sus alrededores se han convertido en un destino turístico tan particular como desapercibido. Su desarrollo es lento, pero tampoco tiene apuro. No hay fiestas, grandes shoppings o casinos llenos, y no quiere haberlos. Por el contrario, alejado de la masividad, el ruido y la dinámica de urbe, Carmelo se distingue por ofrecer paz y naturaleza. Nada más. Ni nada menos.
El empresario argentino Eduardo "Pacha" Cantón figura como el primer inversionista que se animó a apostar en Carmelo. Vive en la ciudad desde 1991, y hace siete años creó el club de campo El Faro, un barrio privado a poco más de 6 kilómetros del pueblo, y que en sus 120 hectáreas cuenta hoy con 55 chalets construidos.
Por ese entonces, la zona no parecía muy prometedora. En 1999 comenzó a construirse el Madison Resort, primer hotel cinco estrellas de la ciudad, propiedad del grupo asiático Pharaon. La poca afluencia de público, así como la lentitud de desarrollo de El Faro, alentaron las denuncias de lavado de dinero que el Parlamento argentino, y en particular la entonces diputada Elisa Carrió, realizaron sobre Cantón y los sauditas. Pero las acusaciones no se probaron y los proyectos siguieron adelante.
Hoy, el argentino describe el funcionamiento del lugar con entusiasmo pero sin euforias. Es que todo transcurre al ritmo del interior, en apacible serenidad. "Cuando nosotros llegamos, pensar en construir algo acá era haber aterrizado en la luna, una locura". Ahora llega mucha gente interesada en ver El Faro, pero de cada 100 visitas, hay uno que se anima a comprar un terreno, explica Cantón. Actualmente, la parcela puede costar entre 50.000 y 70.000 dólares. De todas formas, 55 casas se construyeron hasta el momento en el agreste country carmelitano. Los propietarios son todos argentinos y, por ende, gente "de fin de semana". "Lo bueno es que se estandarizó, son grupos familiares. Le han tomado la mano a venirse en lancha, en ferry o Cacciola, que ahora ha mejorado muchísimo. De Montevideo queda más lejos, es un mercado más difícil".
La cercanía de Buenos Aires es uno de los puntos más fuertes del lugar. Son apenas 15 minutos de avión y poco más de una hora en lancha. "La mayoría de quienes tienen casa aquí son argentinos que antes iban a Punta del Este, pero los empezó a superar pues los costos de llegada hacia allá son cada vez más altos. Ven que hay una opción diferente muy cerca de su hogar". Y ahí está el primer secreto: a minutos de una metrópolis de 13 millones de personas, hay un oasis de 17.000 habitantes.
Esa diferencia también se ha convertido en estímulo para una práctica inusual; este año tres parejas extranjeras eligieron la capilla de San Roque, en Carmelo, como escenario para celebrar su matrimonio.
ESTRELLAS. Además de El Faro, la otra referencia ineludible de los carmelitanos a la hora de hablar de turismo, es el establecimiento representante de una de las cadenas hoteleras más prestigiosas del mundo, el Four Seasons. Desde que la marca internacional administra la construcción del saudita Gaith Pharaon, su nivel de ocupación subió hasta mantenerse entre un 60% y 70%, con fines de semana largos en 100%. Incluso hoy, las 44 habitaciones de que dispone el centro —cuyo precio, que varía según la época del año y los paquetes elegidos, ronda los 300 dólares diarios— están todas reservadas desde el 20 de diciembre y hasta el 6 de enero.
El diseño del Four Seasons dista mucho del de cualquier hotel convencional. Sus habitaciones están en bungalows (de una planta) y dúplex (de dos plantas) distribuidos a lo largo de un inmenso predio, cual casitas independientes. Desde el lobby central se puede acceder al spa, la piscina y el restaurante. La puerta de entrada fue traída directamente desde Bali —todo el edificio tiene un estilo oriental, incluido el aroma de los espacios— y su tallado, con detalles en oro, plata, marfil y azabache, llevó seis meses.
Además de ser centro frecuente para convenciones o comidas empresariales, el hotel marcó una tendencia turística europea que no estaba al alcance años atrás. "La mayor parte de la clientela está conformada por argentinos, aunque los conflictos bélicos cerca de Europa y Asia han elevado a Sudamérica como destino turístico", comenta Ana Laura, del resort. Por otro lado, al ser parte de una cadena internacional, a través de sus hoteles alrededor del mundo el Four Seasons promociona su casa en Carmelo, atrayendo así a visitantes lejanos.
VIP. Mientras todo el que va a Punta del Este —punto de referencia turística obligatoria, y de comparación constante entre los operadores— sabe con qué encontrarse, el que llega a Carmelo tiene, en cierta forma, un destino incierto. Lejos de estructuras orientadas al consumo, las actividades se apoyan más en lo deportivo y lo natural.
El Four Seasons cuenta con un campo de golf y una cancha de polo para ofrecer tanto a sus huéspedes como a todos aquellos interesados en practicar estos deportes. Según explica un funcionario del Club House de golf, la cancha carmelitana es la única profesional del país, con 7.160 yardas. Además, está considerada como una de las más difíciles de Latinoamérica, debido a su diseño, y disposición de agua y arena. Aunque el 80% de sus usuarios son clientes del hotel, hay muchos locales y residentes de El Faro.
El uso del campo de polo aún no es tan asiduo, si bien se han organizado diversos torneos. No obstante, el hotel estaría en tratativas con Huberto Roviralta para coordinar clases de este deporte a partir del año próximo.
Pero las actividades de los turistas no terminan allí. Los visitantes también pueden andar en canoa, pasear en bicicleta, cabalgar, ir de pesca u optar por sesiones de gimnasia acuática, yoga, meditación o relajación en el spa del hotel, que tiene un total de 1.200 m2..
COMERCIO. Es claro que el grueso del movimiento turístico se da en las cercanías de la ciudad de Carmelo, pero no en el pueblo mismo, que mientras mantiene sus características uruguayas más típicas de todas formas recibe conforme los ecos de esta realidad. Gabriel Conde, dueño de la inmobiliaria más expandida de la zona, explica que la demanda no se da en el cono urbano, sino por el contrario en la parte rural aledaña. "Mucha de la gente que llega viene en barco y allí se queda. No invierten en propiedades. Ha crecido hacia el lado de El Faro, pero aparte hay interés en la zona agropecuaria, desde hace como dos años, algo que ocurre en todo el país. Comprar chacras y campo para producción".
Un campo agrícola ganadero en cualquier punto de Colonia puede costar entre 2.500 y 3.500 dólares la hectárea, dependiendo de la calidad de la tierra. Los terrenos sobre el Río de la Plata valen entre 5.000 y 8.000 dólares. "Donde subieron los valores por inversión y turismo es por los alrededores del Four Seasons y El Faro. En la ciudad se nota un aumento en el movimiento del comercio —almacenes, verdulerías, farmacias— porque la gente de los yates, por ejemplo, se abastece en Carmelo".
Lo mismo explica Pablo Parodi, subdirector turístico de la zona oeste de Colonia. "Se han incrementado las construcciones básicamente para el lado de El Faro y Nueva Palmira. El hotel ha prestigiado mucho la zona, por los campeonatos de polo y de golf".
PROYECTOS. En tanto, y muy lentamente, aparecen nuevos emprendimientos en el horizonte carmelitano. Actualmente, se habla de un posible centro gastronómico cerca del Four Seasons y dos nuevos proyectos hoteleros. También está en estudio la posibilidad de reflotar el astillero Mihanovich, así como construir la rambla sobre el Río de la Plata que uniría Carmelo con el balneario Zagarzazú, iniciativa que está siendo analizada por la Oficina de Planeamiento y Presupuesto, según afirma el funcionario municipal. A su vez, se maneja la idea de crear una ruta del vino con las cinco bodegas de la ciudad.
Es que al parecer, el caldo de cultivo está. "Se está viendo gente de mucho poder adquisitivo, básicamente de la zona norte de Buenos Aires. Buscan tranquilidad, hay gran fluidez de embarcaciones deportivas por la seguridad. En Semana Santa o fines de semana largos es más frecuente ver yates lujosos, políticos, empresarios y famosos argentinos que pasan totalmente desapercibidos", asegura Parodi. De todos modos, opina, aún falta infraestructura y cambiar la mentalidad. "Tenemos el sentimiento de ser destino turístico, pero todavía no estamos mentalizados de mejorar realmente".
Para el argentino Cantón, en tanto, la clave del lugar es que "con poco podés hacer mucho. No tenés una infraestructura de gastos, no hay shoppings, no hay juegos, ni cines. Tenés que venir con una idea creativa: deportes de agua, caballos, asados, fogones. Hoy Punta del Este es una vorágine, y acá es solo naturaleza. El cambio es cultural, como lo que está pasando ahora en Europa: viejas construcciones, lugares simples, comer cosas naturales".
Además, el empresario entiende que el pueblo tiene su atractivo para quien viene de una gran urbe. "La calma, la hora de siesta, charlar con los comerciantes, eso bien característico del interior. Pasar un verano en Carmelo es una aventura. Nunca vas a encontrar algo muy masivo. Su futuro está en la sencillez y la simpleza. Incluso se puso un casino y no funcionó, porque no es un lugar para eso. Hoy mismo, en El Faro, hay terreno para hacer solo unas 20 o 30 casas más. En los alrededores ya veremos. Pero no es un lugar para una expansión que asuste. Lo podés recorrer en bicicleta. Y la seguridad es un tema para rescatar y preservar. Creo que el futuro es promisorio. Cada persona que viene a construir acá seguirá hablando bien del lugar, que es increíble".
CELEBRIDADES: PARA FIN DE AÑO LO VISITARÁ ROBERT DUVALL
Sin llegar a ser un imán continuo de celebridades como lo es el Este del país, Carmelo suele ser anfitrión silencioso de diversas personalidades que eligen el bajo perfil. Sobre todo en Semana Santa o durante los fines de semana largos es frecuente ver políticos, empresarios y famosos argentinos que pasan totalmente desapercibidos, según cuenta Pablo Parodi, subsecretario de Turismo para la zona Oeste de Colonia.
Entre los residentes más conocidos, están la hija de Susana Giménez, Mercedes, que tiene un chalet en El Faro y el ex de la diva argentina, Huberto Roviralta. Otro asiduo visitante del lugar es el ex técnico de la selección uruguaya de fútbol Daniel Pasarella, quien suele pasar algunos días por el atracadero de yates. "Vienen muchos famosos, pero no son para nombrar. Les gusta la privacidad, por eso vienen y eso hay que darles", sostiene el empresario Eduardo Cantón.
Privacidad no es lo que falta. La cantante colombiana Shakira quiso pasar unos días en el Four Seasons la última vez que vino a Uruguay para dar un concierto en Punta del Este. Estuvo cuatro días, visitó el pueblo y nadie se enteró. A su vez, se espera que el actor estadounidense Robert Duvall llegue a Carmelo antes de fin de año.
AEROPUERTO PUEBLERINO RECIBE 240 VUELOS POR MES
Durante 2004 más de 90.000 personas pasaron por el puerto comercial de Carmelo. Este número, que ha aumentado significativamente, se debe en parte a las mejoras en sus embarcaciones que ha implementado la empresa Cacciola. Según indica Heber Giribone, de la sucursal coloniense, la compañía cuenta con un movimiento mensual de 9.000 personas, cifra que en verano asciende hasta los 17.000 embarcados. Asimismo, asegura que el movimiento crece los fines de semana y muchos de los huéspedes del Four Seasons arriban a Carmelo por esta vía.
A esos datos se deben agregar los yates, que promedian los 2.000 por año. El atracadero de Hidrografía del MTOP recibe entre 15 y 20 embarcaciones promedialmente durante todos los fines de semana del año. En temporada, el número se establece entre 50 y 70 por día, y en Semana de Turismo llega a más de 120 barcos, totalizando cerca de 300 en los tres espacios destinados para amarras.
La otra gran vía de entrada a Carmelo es el aeropuerto, que constituye el de mayor movimiento de avionetas privadas del país. Tiene un tráfico promedio de 240 vuelos por mes, lo que se traduce en 3.000 pasajeros anuales que pasan por allí. La mayor parte son vuelos directos desde Buenos Aires, aunque no falta el taxi aéreo desde Carrasco, sobre todo en temporada de caza, que atrae a europeos y estadounidenses.