Virginia Martínez, salteña, nunca había entrado a una cárcel; ni siquiera había pasado por afuera de una. Pero le propusieron enseñar a mujeres privadas de libertad y lo vio como una oportunidad para aportar desde su oficio. Hoy agradece esa decisión. “Me encontré con algo mejor de lo esperado: un salón preparado para aprender y un grupo de mujeres con una ansiedad hermosa por comenzar. Fue realmente estimulante”, recordó sobre sus inicios en Belleza por un Futuro, un programa con el que colabora desde hace dos años y que le ha dado, entre otras cosas, una compañera de trabajo.
Belleza por un Futuro es impulsado por L’Oréal Groupe y ofrece formación técnica en peluquería a mujeres privadas de libertad, con el objetivo de brindarles herramientas para insertarse laboralmente. Comenzó en 2021 junto con Sembrando en la Unidad N° 12 de Rivera y se extendió a cinco centros del país. Para fines de 2025, unas 160 mujeres se habrán graduado del programa, que durante nueve meses incluye seis horas semanales de clases en salones especialmente acondicionados dentro de las unidades penitenciarias.
“A mí me gusta moverme, ayudar, trascender con lo que hago”, cuenta Virginia a Domingo. “Cuando me propusieron enseñar en la cárcel, lo sentí como una oportunidad para aportar desde mi oficio. El programa Belleza por un Futuro me permitió ver la peluquería como una herramienta de transformación social”, explica.
Virginia tiene vasta experiencia como docente, pero nunca se había planteado ejercer en un contexto de privación de libertad. Cuando la contactaron para los talleres, se sintió honrada de que confiaran en ella. Y ella, clase tras clase, fue transmitiendo esa confianza a sus alumnas.
De alumna a compañera
Paula aprendió a “trabajar” a los 16 años. Mientras cumplía su condena, imaginaba que el futuro sería igual al pasado: vendiendo drogas. Pero las clases de peluquería la entusiasmaron, y un día se animó a preguntarle a la docente: “¿Usted me daría una oportunidad?”
Sigue Virginia: “Yo le dije: ‘Si te la merecés, claro’. Ella estaba en pleno proceso de aprendizaje, y creo que esto fue una motivación para salir en libertad”. Ambas cumplieron con su parte, y hoy se encuentran en el mismo salón.
El cambio no fue solo profesional, sino también personal. Paula reflexiona sobre lo que significó esta oportunidad: “Nunca me imaginé trabajando. Porque a veces la gente critica, no te da una oportunidad. Y fue diferente con esta posibilidad. Esas herramientas me dieron la chance de trabajar. No me veía trabajando porque pensé que iba a seguir en la misma, que iba a seguir vendiendo drogas. Pero no fue así, me puse a trabajar, puse todo de mi parte -lo sigo poniendo- y no quiero volver atrás. Ni siquiera quiero pensar en eso. Solo miro hacia adelante: mis hijas están bien y voy a ser mamá nuevamente. En el proceso me di cuenta de que perdí mucho, y no quiero que pase de vuelta o que ellas pasen por lo que yo pasé”, reflexiona, agradecida por “estar en movimiento en la pelu”, entre planchado, secado, rulos y peinados.
No es que todo el mundo conozca el pasado de Paula, pero en las peluquerías se habla, y mucho. Con naturalidad, Virginia cuenta a sus clientas sobre su trabajo en la cárcel, y algunas terminan enterándose de que la otra peluquera estuvo allí. Ningún problema con eso, aseguran ambas. De hecho, la antigua alumna dice estar “muy contenta”, que se siente “súper cómoda” con las clientas y con Virginia, y que no se siente discriminada.
La docente es más incisiva y pone en palabras lo que predica con el ejemplo: “Todos somos personas y merecemos oportunidades. Los que están ‘allá adentro’ fallaron, y nosotros afuera a veces también fallamos. Muchas personas fallan por la ‘escuela’ que traen, por problemas con la familia, por el contexto en el que viven, por lo que conocieron (…). No se trata de dar una ‘segunda oportunidad’. Son oportunidades y eso es lo que necesitan. A veces les faltaron estas oportunidades y es por eso que están ‘allá adentro’”. Para ella, hoy es “muy lindo” compartir con quien fue su alumna, verla crecer en lo profesional y en lo personal.
Y esto no es casualidad, porque las profesoras también forman parte del éxito del programa. Así lo explica Cecilia Camarano, coordinadora de Educación para la División de Productos Profesionales de L’Oréal Groupe, al señalar los tres pilares de la propuesta. Primero, que la empresa provee los productos y herramientas necesarios para que las participantes puedan poner en práctica todo lo aprendido, ya que “tener los mejores productos durante el proceso de aprendizaje es primordial”.
Luego, asegura que “las profesoras tienen un rol fundamental y terminan convirtiéndose en grandes referentes y mentoras; ese acompañamiento -que no es solo desde el lado académico, sino también desde el lado humano- resulta esencial”. En tercer lugar, destaca como “vital” el trabajo en sinergia entre Claeh, el Instituto Nacional de Rehabilitación y L’Oréal.
Lo que comenzó como un taller en una cárcel se convirtió en un espacio de crecimiento, aprendizaje y reconexión. Para Paula, Virginia y todas las participantes, el programa no solo abre puertas al trabajo: abre la posibilidad de mirar hacia adelante, construir confianza y recuperar el tiempo perdido.
Belleza que abre caminos y transforma
Nadie obliga a una empresa a destinar recursos para capacitar a personas privadas de libertad. ¿Por qué, entonces, L’Oréal Groupe se involucró en esta iniciativa? “Porque creemos fervientemente que esos programas son transformadores (…) Creamos la belleza que mueve al mundo, y vaya que estos programas lo hacen”, respondió Cecilia Camarano, de L’Oréal Groupe.
Este año se espera que 160 mujeres se gradúen del programa, y desde la empresa lo evalúan de forma muy positiva.
“Más que un cambio, es una verdadera transformación para quienes hacen el curso. Este programa las empodera, las hace sentir fuertes y les permite ver a través del tiempo su gran potencial. Logran entender y valorar el poder que tienen en sus manos”, asegura Camarano.
La propuesta fue una de las ganadoras del premio internacional Beauty Inclusion Award en 2024, en el que participaron más de 400 proyectos de la empresa.