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Pequeños genios: de cada 100 niños uruguayos, 3 son superdotados intelectualmente

La superdotación no implica solo un alto coeficiente intelectual. También inciden el entorno y la formación del niño. No obstante, es una condición que trasciende las clases sociales

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Niños superdotados
Niños superdotados.

Por: Carolina Bellocq /
especial para Domingo

Rodrigo desde chiquito fue precoz. El gateo, la caminata, el juego. A los dos años hablaba muy bien, y un día con cuatro años sorprendió a sus padres cuando agarró cuadrados con letras y empezó a formar palabras. Hoy tiene ocho años y una identificación de superdotación, algo que comparte con el 3% de los niños de Uruguay y del mundo. Quienes tienen esta condición suelen pasar por un proceso largo de diagnóstico, enfrentarse a la incomprensión o desinformación y, si no tienen recursos, corren el riesgo de que su potencial se pierda por falta de desarrollo. Uruguay da pasos tímidos en la identificación y propiciación de estos talentos.

Poco se sabía del tema en el país hasta hace unos años. En 2017 los doctores Horacio Paiva y Óscar Quiñones comenzaron, a pedido del Ministerio de Educación y Cultura, el “Estudio sobre la prevalencia de escolares con altas habilidades intelectuales y superdotación intelectual, su perfil de aprendizajes y salud mental”. Luego de tres años de investigación, en 2020 publicaron las conclusiones, que siguen la tendencia mundial: de cada 100 niños uruguayos, hay 2,8 con superdotación intelectual y 8,6 con altas habilidades. “Es una condición que trasciende las clases sociales, pues aparece en distintos niveles socioeconómicos, y que se da en igual proporción en niñas y en niños”, ratificó Paiva en entrevista con Domingo.

La superdotación no implica solo un alto coeficiente intelectual, sino que se trata de un concepto más rico, que implica tres factores: una alta capacidad intelectual, un alto nivel de motivación y compromiso con la tarea, y una elevada creatividad o capacidad de encontrar soluciones y resolver problemas. Este es el modelo adoptado por la mayoría de los entendidos, propuesto inicialmente por Joseph Renzulli. Este psicólogo estadounidense también sugirió que hay dos grandes tipos de personas talentosas, donde unas tienen un perfil más académico (se despliegan en entornos escolares o universitarios, y por lo tanto se detectan más) y otras más creativas y productivas, que no consumen tanto conocimiento sino que lo generan ellas mismas.

A nivel biológico, esto se explica por una mayor interconexión y eficiencia en la conectividad neuronal, cuyas causas no están del todo claras. Entre un 40% y un 60% se podría explicar por la base genética, mientras que el entorno y la estimulación incidirían en el margen restante.

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Horacio Paiva.

Algunas señales

Así como Rodrigo, la mayoría de los niños superdotados o con altas habilidades son precoces en comparación con sus pares. Caminan o hablan antes de tener un año, tienen intereses que no son los típicos, razonan más rápido que los demás de su edad. Algunos se expresan de manera más precisa y son más creativos y prácticos. Otros, cuando dibujan, lo hacen con un nivel de perfección sorprendente, y aplican esa misma prolijidad a las cosas que les interesan. Así lo recordó Gonzalo, padre de Rodrigo: “Cuando jugaba con legos, armaba cosas espectaculares. Veíamos que, si los intereses lo acompañaban, él se enfocaba en las cosas y las hacía muy bien. Pero si una pieza chiquita no encajaba, se enojaba, tiraba todo, los legos no servían para nada… hasta que se calmaba y volvía normalmente. Tenía como un claroscuro que nos llamó la atención, desde chiquito”.

En el caso de Gonzalo y Valeria, tienen dos hijos y ambos son superdotados. Además de Rodrigo está Delfina, de 11, que siempre tuvo una vida muy social, fluida, pacífica, y evidenciaba una madurez particular. Por ejemplo, entendió que la muerte era el final de la vida y asimiló muy bien el fallecimiento de sus abuelas. O atinó a regalar todos sus juguetes cuando, a los dos años y medio, supo que muchos niños no tenían ninguno.

Al igual que los padres, los maestros pueden notar estos y otros comportamientos, y es lógico que haya un diálogo entre la institución y la familia para ver cómo ayudar al niño en su desarrollo. Pero el camino no suele ser sencillo. El mismo Paiva, psicólogo especialista en neuropsicología y docente en la Universidad de Montevideo, se involucró con la superdotación después de años recibiendo pacientes señalados equivocadamente con déficit atencional, cuando en realidad tenían altas habilidades y por eso se comportaban de manera diferente. Incluso Rodrigo llegó a la psicomotricista porque progresaba lento con la escritura en 1° de Primaria. Pero ahí le hicieron una evaluación más amplia y resultó que en algunos indicadores tenía valores muy por encima de su edad. Buscaron, dieron con el doctor Paiva e hicieron un estudio completo que confirmó lo que en algún momento sospechaban: su hijo tenía un alto grado de superdotación.

Otros padres intentan dar con una luz a través de la mutualista, pero el camino es más sinuoso: el pediatra debe pedir que hagan un informe, y no será sencillo dar con un experto en altas habilidades, porque son pocos en el país.

Una tercera vía para dar con la identificación es la del Grupo de Investigación en Altas Habilidades/Superdotación (GIAHSD), que funciona desde julio de 2018 en la órbita de la Facultad de Ciencias de la Educación de la Universidad de la Empresa y que, coordinado por Susana Pérez Barrera, ofrece becas para que los chicos puedan recibir su informe profesional.

Cuando está claro

“El día que nos comunicaron que Rodri tenía una superdotación no entendíamos qué estaba pasando, pero estuvo bueno entender que algo había, que había una base de la que nos podíamos agarrar ante algunas cosas que no podíamos explicar”, contó Gonzalo.

Al confirmarse la noticia, es aconsejable que comience cierto proceso para acompañar el desarrollo del niño que tenga altas habilidades, y esto debería realizarse en varios frentes. Por una parte está el desarrollo académico, ese que buscará que el chico aprenda más y pueda desplegar su potencial. En base al informe recibido, la institución educativa debería poder plantear un plan adecuado a ese estudiante.

Romina Rossello es maestra bilingüe y magíster en Lengua Inglesa y Educación Intercultural Bilingüe por la Universidad de Montevideo, y especialista en Educación Inclusiva, Altas Habilidades/Superdotación por la Universidad de la Empresa. Hoy se desempeña como maestra y asesora en altas habilidades, y entre otras cosas organiza talleres de formación en esta área.

En diálogo con Domingo, detalló cuáles son los principales métodos de enriquecimiento curricular o, lo que es lo mismo, las maneras en las que la educación formal puede atender a estos casos. “Lo ideal es que la solución esté dentro de la misma clase, a través de un aula de recursos multifuncionales”, comenzó. “Una opción sería dividir la clase en tres y adecuar la propuesta a niveles de dificultad, lo que implica una mayor planificación para la maestra. Otra alternativa son los programas de enriquecimiento en la misma escuela, donde el niño sale de clase por algún tiempo y tiene una sesión especial, solo o con otros chicos, para potenciar sus intereses y habilidades. Menos aplicados son los planteos extra horario”, comentó.

La otra alternativa es la de la aceleración, o “saltar de año”, muy recomendada por algunos expertos y menos aconsejada por otros. En todo caso, requiere tomar más elementos en cuenta (pues en el desarrollo del chico no pesa solo lo académico sino también lo social y emocional) e implica más gestiones ante las autoridades educativas.

“Además es bueno que se fomente la ida a talleres según sus intereses: artísticos, de ajedrez, de idiomas…”, agregó Rossello, en referencia a que muchas veces la institución educativa no tiene la capacidad de satisfacer ciertas necesidades.

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Romina Rossello.

En el caso de Rodrigo, empezó 2° de primaria ya con la superdotación identificada, y en su colegio hay una comisión de especialistas en altas habilidades que comienza a trabajar con él y con otros chicos, buscando maneras de atenderlos mejor. Una vez a la semana el niño participa en un grupo con compañeros más grandes donde tratan otros temas, y él disfruta aprendiendo sobre las proyecciones de la luz o las moléculas, y así incentiva su pensamiento lateral. Gonzalo y Valeria tienen un diálogo fluido con las maestras y ven que su hijo está más feliz. “Está mucho más enganchado, las maestras están al tanto, estamos teniendo muy buenas devoluciones de cómo está insertado, cómo le va”.

Además de la escuela

A su hermana Delfina también le aconsejaron participar en estas actividades diferentes, pero tanto las maestras como los padres vieron que por el momento no es necesario porque ella está contenta con su clase. Así lo explicó su papá: “Nuestro fin es que ellos sean felices, tengan muchos amigos y disfruten la vida. No nos interesa tanto si son excelentes académicamente, si leen mil palabras por minuto, si sacan todo bien en matemática. Queremos que tengan una base sólida para la vida en lo social y lo emocional, y entendemos que lo demás va a venir solo. Si las maestras nos dicen que están en ese marco -con amigos, que disfrutan del día a día, que los amigos los ven con buenos ojos y no los discriminan-, vamos bien”.

Es que, como dijo el doctor Paiva, “no hay que pedirle todo a la escuela”. Como psicólogo especializado en el Trastorno por Déficit Atencional e Hiperactividad, sus condiciones asociadas y en las Altas Capacidades Intelectuales, Paiva señaló el rol del acompañamiento psicológico para que un niño con estas características pueda procesar adecuadamente lo que le sucede: “Es un asunto muy importante como para que quede solo en manos de educadores: también deben incidir los profesionales de la salud y de la salud mental, para acompañar el desarrollo de ese niño”.

Apuntó que los chicos con superdotación o altas habilidades suelen tener sobreexcitabilidades emocionales (cuando algo sale mal es espantoso, cuando sale medianamente bien es magnífico), y que “viven en una montaña rusa de emociones y la tienen que manejar de manera correcta para no generar consecuencias negativas”. Lo explica con el proverbio africano, ese que dice que “para educar a un niño hace falta toda la tribu”. El asunto es qué recursos tiene la tribu para educar a estos niños.

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Niños superdotados.

Una flor en el barro, película que trata el tema

La película Una flor en el barro, protagonizada por Nicolás Francella, pone en el centro a un maestro de una escuela de contexto crítico que advierte que Sofía, una alumna, tiene altas habilidades. La historia muestra cómo el docente busca potenciar esta capacidad pero no sabe cómo hacerlo ni encuentra quien lo pueda ayudar: la directora de la escuela dice que ya tiene suficiente con los demás niños, el secretario de Educación le responde que priorizan a los que tienen dificultades de aprendizaje, el director de un colegio especial indica que allí la chica se sentiría incómoda.

Recientemente el Centro de Psicología de la Universidad de Montevideo organizó un coloquio con el director de esta película, Nicolás Tuozzo, los doctores Paiva y Quiñones. Y allí Tuozzo explicó qué lo movió a hacer su obra: la preocupación por el talento no atendido, que fácilmente se convierte en talento perdido. “Si en la primera infancia no se hace nada, es muy difícil que ese talento prospere”, dijo en esa ocasión a Domingo. Paiva fue más incisivo y cuestionó que, como uruguayos, “no nos podemos dar el lujo de desperdiciar talento como si fuera algo que sobrara en abundancia y que no necesitáramos para nada”. Rossello estuvo presente también en la sesión, y luego coincidiría en que “el contexto puede ayudar a promover este potencial y a hacer la diferencia. Pero si no se atienden los intereses de los chicos, es difícil que eso se aproveche”.

En los papeles, la superdotación debería ser contemplada y atendida. La Ley General de Educación (N° 18437, de 2008) refiere que esta “debe contemplar los diferentes contextos, necesidades e intereses”, y “fomentar diferentes formas de expresión, promoviendo la diversidad”. Incluso, explicita que “el Estado brindará los apoyos específicos necesarios a aquellas personas y sectores en especial situación de vulnerabilidad, y actuará de forma de incluir a las personas y sectores discriminados”.

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Nicolás Tuozzo,

Su presencia en la agenda educativa

El tema de altas habilidades y superdotación se encuentra en la agenda educativa uruguaya, concretamente en el Plan de Política Educativa Nacional 2020-2025. Existe, en el Ministerio de Educación y Cultura, un programa de educación inclusiva que tiene aquí una de sus líneas de acción, con investigaciones, actividades formativas y encuentros. Además atiende consultas de familias y docentes, procura visibilizar la temática y elabora materiales.

Consultada por Domingo sobre qué oportunidades concretas se ofrece a los niños con esta condición, la coordinadora del Eje de Inclusión y Derechos Humanos de la Dirección Nacional de Educación del MEC, Carolina Sanguinetti, indicó que la perspectiva de Educación Inclusiva “procura que los centros educativos tengan mayores herramientas para atender las diversas formas de aprender, ser y estar en ámbitos educativos de todas las personas, considerando a las Altas Habilidades-Superdotación entre otras diversidades”. Pero también reconoció que “aún quedan desafíos en nuestro país para brindar una atención sistémica a las personas con Altas Habilidades-Superdotación desde una perspectiva de Educación Inclusiva”, e indicó que “la ANEP cuenta con normativa que habilita distintos abordajes para atender las formas de aprender de estas”.

En ANEP hay una Inspección Nacional de Educación Especial, que en su definición menciona -entre otras cosas- a las altas capacidades.

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