Beirut: La puerta secreta a Oriente, destino fascinante y desconocido

De todas las capitales del mundo árabe, la libanesa es la más europea. De todas las capitales mediterráneas es la más árabe.

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Beirut.
Foto: Igor Galo.

Por Igor Galo (Especial para Domingo)

Atrapados entre el mar y la montaña, desde la época fenicia los muelles de Beirut recibieron y vieron partir mercancías, personas, soldados e imperios, por lo que no es de extrañar que, aún hoy en día, en los alrededores de la plaza de los Mártires, el centro neurálgico de la ciudad, acueductos y templos romanos se hagan un hueco entre mezquitas e iglesias.

Una buena opción para que el viajero se encuentre con la diversidad y complejidad de Beirut es el ómnibus turístico, cuyo recorrido arranca precisamente junto a la estatua de los mártires que honra a los nacionalistas libaneses que fueron colgados durante la Primera Guerra Mundial por los otomanos. El servicio recorre las calles del barrio cristiano Gemmayzeh, para luego hacer una parada en el Museo Nacional del Líbano antes de acercarse a la zona comercial de Verdún, atravesar la larga calle Hamra, una de las más importantes, y alcanzar la Universidad Americana antes de parar en las rocas de Rauche, la postal de la ciudad por excelencia. Otra buena alternativa para el recién llegado a Beirut son los tours a pie, aunque en este caso se limitan a la zona central, y para recorridos en español la oferta no es muy amplia.

Mezquitas, iglesias y el zoco

Quienes prefieran descubrir la zona por su cuenta no deben dejar de visitar la catedral ortodoxa griega de San Jorge (la más antigua) y la mezquita de Mohammad Al-Amin, que con su domo de color azul es la más grande de la ciudad. Entre ambas se encuentran vestigios romanos (baños por ejemplo) de la época en que la ciudad gozó de gran relevancia, llegando a ser una de las tres capitales legales del imperio.

El centro de Beirut, destruido por la guerra civil que tuvo lugar en el país entre 1975 y 1990, fue reconstruido para convertirse en una zona de compras donde se encuentran firmas de lujo. Las calles El Nutran, Waygand y el Beirut Zouks cuentan con presencia de las más prestigiosas firmas de moda del mundo y también algunos modistos libaneses de talla internacional como Elie Saab o Zuhair Murad.

En el Zoco de Beirut, que en realidad es un centro comercial de lujo, se organiza cada sábado un mercadillo de artesanos locales, donde también es posible probar diferentes platillos de comida callejera. Durante el resto de la semana la zona ofrece muchos restaurantes excelentes tanto de precios medios como más caros.

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Beirut.
Foto: Igor Galo.

Gastronomía y museos

La gastronomía libanesa es, sin duda, uno de los atractivos para viajar a Beirut. Es reconocida como una de las mejores del mundo y también de las más saludables. No hay que dejar de probar el Kibbeth, una especie de croqueta rellena, los Baba Ganoush de berenjena, o el Saj, una especie de pizza árabe con diferentes ingredientes. Desde los puestos de shawarmas hasta los exquisitos dulces, cualquier cosa es deliciosa. No hay que buscar mucho, solo dejarse guiar por los aromas que se perciben en las calles.

También se pueden encontrar buenos sitios para comer alrededor del Museo Nacional del Líbano, una de las visitas obligadas de la ciudad con una colección que incluye piezas desde la antigua Mesopotamia hasta la Edad Media.

La otra galería imprescindible de Beirut es el Museo Arqueológico de la Universidad Americana, una de las escuelas más prestigiosas y caras de Oriente Medio. La entrada es gratuita y cuenta con servicio de audioguía. Además, su ubicación es perfecta. Se encuentra en el barrio de Hamra, uno de los más animados de la ciudad y ubicado al lado de “La Corniche”, el paseo marítimo de Beirut. Es también una zona con gran cantidad y variedad de hoteles con precios que van desde los US$ 40 (tres estrellas) a los US$ 200 la noche.

Playas, paseos y vida nocturna

La vida nocturna se extiende también por el barrio de Gemmayzeh, más bohemio y chic. El Skybar, uno de los referentes de la música electrónica, fue dañado en la explosión del puerto de 2020, pero se espera que vuelva a abrir a finales de este año.

A la altura del hotel Ramada, en el barrio de Rauche, es donde se pueden encontrar los restaurantes y bares con música en vivo. Es un barrio muy animado durante el día donde se puede tomar un barco para pasear por el mar o bañarse en la playa de Ramlet Al Baida, la única pública de la ciudad. No obstante, las mejores playas se encuentran dentro de los hoteles, que permiten el ingreso pagando una entrada.

Otra opción es desplazarse hasta el pueblo pesquero de Byblos a 15 kilómetros al norte de Beirut. Además de contar con playas públicas y privadas más tranquilas, es un lugar ideal para comer pescado y conocer un Líbano algo menos urbano. Fue una importante ciudad fenicia y posteriormente pasaron persas y griegos, que la conquistaron de la mano de Alejandro Magno.

Los viajeros deben aprovechar la diversidad de este pequeño país de tan solo 10.000 kilómetros cuadrados (la mitad que El Salvador) y visitar el valle de la Bekaa, la zona de vinos, o el monte de los Cedros en los pueblos de Bcharre y Arz, donde se puede disfrutar de la nieve en invierno y de caminar entre los míticos árboles.

Trípoli, la segunda ciudad del país, también es una visita por el día recomendada para conocer la otra realidad del Líbano, aunque en este caso es mejor hacerlo en grupo organizado. Trípoli es la segunda ciudad más grande del país. Se encuentra a dos horas en coche de Beirut hacia el norte. Allí no se pueden perder de vista la ciudadela de Raimundo de Saint-Gilles, sus zocos, sus mezquitas, el casco antiguo y probar el tradicional Akra (desayuno).

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Beirut.
Foto: Igor Galo.

Para tener en cuenta

La moneda local es la lira libanesa, que no se consigue fuera del país. La mejor opción para el viajero es llevar dólares para cambiar. Los euros son mucho menos aceptados.

El Banco Central del Líbano tiene un tipo de cambio fijo de 15.000 libras libanesas por dólar. Es la tarifa que te aplicarán si utilizás tu tarjeta de crédito. En las casas de cambio te ofrecerán el tipo de cambio “extraoficial” que está en 105.000 libras por dólar (se puede consultar en tiempo real en lira-rate.com).

En materia de transporte, las apps como Uber son la mejor forma de desplazarse a bajo costo por la ciudad y alrededores. Es importante cerciorarse que se selecciona pagar en efectivo (Uber Cash) ya que la opción de tarjeta aplica el tipo de cambio oficial que es más caro.

El taxi en Uber del aeropuerto al centro de la ciudad cuesta menos de 500.000 libras (US$ 4 si se paga en efectivo)

A tener en cuenta

Convivencia entre lo antiguo y lo moderno

Viajar a Líbano es llegar a un país ubicado en la costa oriental del mar Mediterráneo.

Consiste en una estrecha franja de territorio que limita al norte y al este con Siria, al sur con Israel y al oeste con el mar Mediterráneo.

Ha sido el lugar de algunos de los asentamientos humanos más antiguos del mundo como los puertos fenicios de Tiro, Sidón y Byblos, que fueron centros dominantes de comercio y cultura en la antigüedad.

La cara moderna de Beirut tiene su mayor exponente en los Beirut Souks en el centro, una de las zonas más devastadas durante la guerra civil y que fue reconstruida por completo. Antes era un mercado donde vendían oro y productos locales, y con su lavado de cara, se ha convertido en un centro comercial con tiendas y boutiques de marcas como Burberry, Armani o Gucci.

Una particularidad de Beirut es que los minaretes y las cruces cristianas perfilan el cielo reflejando la diversidad del país, que cuenta con un 40% de cristianos y un 54% de musulmanes, según las últimas estimaciones.

Además, algo que caracteriza a esta ciudad y que no ha desaparecido ni en sus tiempos más convulsos es su oferta nocturna, que encontrarás cualquier día de la semana y cuya zona de moda está siempre en constante cambio.

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