Arte digital: la vieja muralla y los fuertes del Montevideo colonial levantados píxel a píxel

Reconstrucciones hiperrealistas realizadas en base a planos y testimonios recuerdan una ciudad de la que quedan pocos vestigios. Pablo Duarte, el autor, centra su trabajo en sitios de los que no hay una memoria fotográfica.

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Portón de San Pedro. También conocido como Portón Viejo, en 25 de Mayo y Bartolomé Mitre.

La Ciudad Vieja es un barrio atravesado por turistas, oficinas y boliches, pero durante más de un siglo fue una urbe cerrada sobre sí misma, protegida por murallas, fuertes y poderosos cañones. Algunas postales de ese Montevideo colonial, que quedó prácticamente borrado del paisaje tras la demolición de sus fortificaciones en el siglo XIX, pueden verse hoy gracias a reconstrucciones hiperrealistas realizadas por un joven montevideano llamado Pablo Duarte.

Las imágenes recrean con gran nivel de detalle estructuras del pasado: el Portón de San Pedro -principal acceso a la ciudad amurallada-, la brecha abierta por los ingleses durante las invasiones de 1807, el Parque de Artillería ubicado en la zona del actual Templo Inglés y la terminal de ómnibus, y los muros de la Ciudadela, su fuerte principal, que más tarde funcionó como mercado público.

Allí, donde hoy no queda rastro visible, Duarte vuelve a levantar piedra sobre piedra, aunque sea en píxeles. “Me daba curiosidad cómo se veía, cómo era. Porque no hay fotos. Se derribó mucho antes de que llegara la fotografía”, explica a Domingo. Ese vacío visual fue el disparador de un proyecto que no nació desde la academia, sino desde la inquietud personal. “Yo no soy historiador, ni arqueólogo, ni experto. Me interesó y empecé a investigar por mi cuenta, a mirar videos, a leer artículos viejos. Así fui aprendiendo de a poco”, cuenta.

Durante el período colonial, Montevideo se desarrolló dentro de un trazado damero diseñado por el ingeniero español Domingo Petrarca. La Ciudadela ocupaba gran parte del espacio donde hoy se abre la Plaza Independencia, con murallas de nueve metros de altura, un foso seco y una presencia grandilocuente. Desde allí partían los lienzos de muralla que cerraban la península y culminaban en los cubos defensivos sobre la costa.

Todo ese sistema comenzó a desaparecer tras la independencia, cuando las murallas pasaron de ser defensa a obstáculo para el crecimiento urbano. Hasta que, en 1829, se resolvió su demolición definitiva.

Duarte se aproxima a ese pasado a partir de planos, textos y descripciones de época. “Son estimaciones, porque no hay un ejemplo gráfico. Hay algún que otro mapa, pero no es muy claro tampoco. Hay planos y textos que te dicen medidas, tantas varas de alto”, señala. El proceso combina herramientas digitales con un trabajo manual minucioso: capturas de Google Earth, delineado a mano e indicaciones precisas de volúmenes. “Esto lo hago 100% manual. Digital, pero a mano”, subraya.

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Parque de Artillería, en la zona próxima al Templo Inglés y la terminal de ómnibus.

Dedicarse al pasado

Su experiencia previa restaurando viejas fotos fue clave. Durante la pandemia comenzó a colorear imágenes en blanco y negro como hobby, una práctica que luego se transformó en emprendimiento bajo el nombre @unreal.colorizations en Instagram. Allí realiza restauraciones cromáticas e hiperrealistas de fotografías históricas y familiares. “Al principio se veía falso. Mi objetivo ahora es que se vea lo más realista posible”, dice. Para lograrlo investiga vestimentas, objetos y contextos de cada época, aun sabiendo que siempre hay un margen de interpretación.

Ese mismo criterio lo aplica a las fortificaciones. “Elegí espacios que no tienen referencias visuales. El Cubo del Sur existe y lo podemos visitar ahora, la puerta de la Ciudadela está, pero los muros se tiraron abajo”, explica. La intención no es imponer una verdad definitiva, sino abrir una ventana al pasado.

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Pablo Duarte.

La respuesta del público en Facebook e Instagram confirma el interés por ese Montevideo perdido. En una ciudad donde la “piqueta fatal del progreso” arrasó sin demasiada conciencia patrimonial, estas imágenes funcionan como ejercicio de memoria urbana. Recuperan, aunque sea de forma virtual, una ciudad que durante décadas vivió encerrada entre murallas, con portones que se cerraban al caer la noche y cañonazos que marcaban el inicio del día.

A sus 24 años, el foco principal de Pablo Duarte sigue siendo la restauración fotográfica: tecnología e historia son, para él, un mismo territorio.

Pero también lo movilizan temas actuales y está escribiendo un guion sobre un tema muy duro de nuestro tiempo: el suicidio. “Me gustaría que se transformara en una película, es un tema que me preocupa”, confiesa.

Mientras las piedras originales de aquellas murallas yacen dispersas en rellenos, cimientos y construcciones posteriores, el trabajo de Pablo Duarte permite que Montevideo vuelva a mirarse en un espejo casi olvidado. Sus reconstrucciones digitales no buscan clausurar el pasado con certezas absolutas, sino sugerirlo, hacerlo imaginable y devolverle volumen a una historia que -al menos en sus cimientos- permanece oculta bajo el asfalto.

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Brecha abierta por los ingleses en la muralla durante la invasión de 1807.

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