TOMER URWICZ
No tiene límites, como la ciencia. Vivió en cuatro continentes y, por más que nació en Argentina, es un ciudadano de la humanidad. Jorge Mikenberg, o Giora (como lo conocen), deambuló por el globo en busca de nuevos conocimientos que sirvan, como él mismo cuenta, "para saber de dónde venimos, a dónde vamos y quiénes somos".
Mikenberg integra el equipo de físicos que trabaja en la investigación sobre la partícula de Dios, en el gran colisionador de hadrones en las afueras de Ginebra, en Suiza. Los últimos treinta años de su vida se la pasó entre fórmulas matemáticas y análisis de laboratorio para acercarse a la gran incógnita: ¿qué elemento da origen a las partículas ya conocidas?
Por momentos pensó que jamás conocería la respuesta. Pero no. La ciencia está muy cerca de develar el misterio. "Por ahora, paciencia", dice.
El experimento en busca de la partícula de Dios se adelantó. En lugar de demorar 20 años, como estaba previsto, en noviembre de 2012 se podrá saber si existe, o no, este elemento mínimo que forma la masa del resto de las partículas conocidas por la ciencia y, por tanto, habrá que modificar "muchos de los conceptos sobre cómo están conformadas las cosas", explica el físico argentino.
"Sabemos por el movimiento de estrellas en las galaxias que la materia conocida (como la del humano) compuesta por neutrones, protones y átomos representa sólo el 4% de materia en el universo. Necesitamos saber la composición de la materia oscura, esa que no se sabe lo que es y que carece de carga eléctrica", asevera el científico.
Para el ensayo se construyó un acelerador de partículas del tamaño de uno de los bloques que compone el Montevideo Shopping. "Es un colisionador gigantesco, el más grande del mundo, cuya función es similar a un microscopio: permite ver a distancias más pequeñas que lo actual", cuenta Mikenberg emocionado por lo que la Física está logrando.
"Las coaliciones a muy altas energías (99.9 veces más veloces que el movimiento de la luz) permiten visualizar condiciones de choque entre las partículas en la época del Big Bang, es decir, reproducir el tipo de explosiones que ocurrieron en aquel entonces, pero en pequeña escala. Esto permitirá estudiar por qué toda la antimateria desapareció y averiguar sobre la partícula elemental que da lugar a las otras", agrega.
-¿Cuántas personas lo acompañan en el proyecto?
-Sólo en uno de los programas somos más de 3.500 personas. Si agregamos el resto, hay más de 10.000 físicos, muchos de los cuales participan desde sus países. Trabajamos en comunidad. ¡Lástima que no hay uruguayos! Si se compara con los costos de otras experiencias científicas, estas investigaciones son más baratas porque todo está centrado en un mismo lugar. Se necesita esa cantidad de colaboradores porque la información que obtenemos por segundo es entre 100 y 1.000 veces mayor a la que circula en todas las conversaciones telefónicas en el mundo.
-¿En qué etapa del proceso de investigación se encuentran?
-Tenemos un modelo estándar que explica muy bien las medidas que hemos obtenido hasta ahora. Si se le suma la cantidad de interacciones que conseguiremos hasta noviembre del próximo año, podremos comprobar si existe o no esa base de la partícula de Dios.
-¿El experimento pone a prueba la existencia de un Dios creador del mundo?
-No. Ese es el problema que tenemos los humanos respecto a los infinitos. Nos estamos acercando al tiempo cero, pero nunca podremos llegar al cero. Siempre habrá maneras de fraccionar un elemento y obtener elementos más básicos, que se acerquen al cero pero que nunca llegarán al cero absoluto.
-¿El colisionador representa algún riesgo para la humanidad?
-No es un reactor nuclear. No puede explotar ni nada por el estilo. Hay gente que piensa que vamos a reproducir agujeros negros que van a poner fin a la Tierra; y se equivocan. Es verdad que estamos reproduciendo el mayor choque de energía de toda la historia, pero no se compara con las explosiones que ocurren en el exterior de la Tierra.
-¿Qué le aporta al hombre?
-Para la humanidad traemos conocimiento. Vivimos gracias al aumento de nuestro entendimiento, y este proyecto sirve para entender dónde estamos. La cantidad de conocimiento que adquirimos en los últimos 30 años es incomparable respecto a todo lo que se ha logrado en la historia de la humanidad, y esto responde a que cada vez estamos teniendo en cuenta aspectos más básicos y pequeños. Estamos lidiando con lo más elemental de la naturaleza del universo.
-¿Qué hay de ciencia ficción en este proyecto?
-Hasta que podamos comprobar las hipótesis, todo este experimento es ciencia ficción. De todos modos hemos tenido avances. Se han eliminado varios obstáculos para intentar encontrar la materia oscura. Se ha llevado el modelo estándar de la partícula de Dios a un nivel impresionante y hemos concluido que hay tipos de masa que no cuentan con esta partícula. Puede que los humanos estemos rodeados de materia oscura; pero por ahora es ficción.
-Actualmente, ¿cómo están posicionados los investigadores latinos en la ciencia?
-Muy bien. He traído grupos de trabajo de Chile, Argentina y Colombia y han estado a la altura de las circunstancias. En otros experimentos hay científicos de México y hasta de Cuba. Vienen estudiantes de doctorado y otros físicos más veteranos. El promedio de edad es de 26 años. Ellos encuentran trabajo en varios campos fuera de la Física; la mayoría termina creando modelos económicos para los bancos (risas).
-¿Cuál cree que es el límite para la ciencia?
-Únicamente el conocimiento. Después, no hay ninguna limitación. Nada nos impide saber si la Tierra es producto de una inundación, de truenos o cualquier otro fenómeno.
-¿Considera que este proyecto merece un Premio Nobel?
-Estoy seguro de que esta máquina dará resultados que ameritarían un Premio Nobel, pero ¿a quién se lo van a dar? Si se descubre el Higgs habrá que darle el Nobel a miles de personas. Esa es la ventaja de la ciencia: todos trabajan para un objetivo común. Cuando dirigí el Instituto Europeo de Física, pasamos a entregar un premio a los proyectos y no a las personas. Es lo más justo, porque se trata de comunidades y no de individuos.