László Erdélyi
Las guías de viaje más buscadas son las Lonely Planet. Durante muchos años, el viajero uruguayo sólo las podía conseguir en inglés, y por Internet. El esfuerzo pagaba: con la Lonely Planet bajo el brazo, el turista podía jugar como locatario casi en cualquier lugar del mundo sin quedar como un bobo.
La oferta de guías es amplia. Están las muy confiables Michelin, o las visuales de Océano, por mencionar sólo algunas que pueblan las librerías uruguayas. Con una Michelin, por ejemplo, nadie se pierde, y están casi todos los datos que el turista o viajero frecuente necesita, ya sea para optimizar su tiempo ("conocer" París en dos días y medio y dejarlo convencido de que nada quedaba por ver...), o para entrar y salir rapidito del British Museum londinense y solo ver "la piedra esa y los mármoles que le afanaron a los griegos" (léase "la piedra Rosetta" egipcia y "los mármoles de Elgin" pertenecientes al friso del Partenón). El turista apurado y algo rústico encontrará, en una guía Michelin, un camino corto para pulirse y no hacer papelones con los cuentos para amigos y compañeros de trabajo.
Pero las guías Lonely Planet suben un escalón más. Por ejemplo, están los medios de transporte, horarios, costos, etc. para hacer el trayecto del aeropuerto de Orly al centro de París, destacando la mejor relación calidad-precio. Lo mismo con hoteles, restaurantes, entradas para espectáculos, valores de taxis de un punto a otro. El libro resulta un buen compañero de viaje, por un rasgo que muchas guías descuidan: posee información actualizada. Cuando no lo está, es la excepción que confirma la regla (en la Lonely Planet Paris, 7ma. edición en inglés, el viaje más barato al Parc Astérix no es en el tren suburbano RER). En estos casos el lector, un cómplice más, enviará un e-mail de queja a la editorial para subsanar algo que una Lonely Planet no merece tener: un error. Y tolerará que las nuevas ediciones sigan saliendo casi en su totalidad impresas en blanco y negro, en papel barato, frente al color, lujo visual y papel caro de la competencia. Lo que importa, en realidad, es la información, y no un plano en 3D con edificios que parecen saltar de la página, de dudosa escala, pues no permite definir si una cuadra tiene 100 metros o 400. Y esas distancias, para un turista de a pie, importan mucho (sobre todo saber si la guía Lonely Planet que se está adquiriendo es la última edición disponible en el mercado).
En materia de planos la cosa cambia. Por ejemplo, la Lonely Planet Nueva York de cerca (1ra. edición, enero 2008) trae un pequeño plano desplegable, igual que la de París en inglés. Son planos con lo mínimo, correctos, pero que cubren poca área (faltan casi todo el Brooklyn neoyorquino o todo el Bois de Boulogne parisino). Las gigantescas ediciones para Barcelona (febrero 2005, 440 págs.) o Grecia (julio 2008, 804 págs.) en español, abrumadoras en cuanto a datos, no traen plano desplegable, sólo planos internos repartidos por capítulos, y que no dan buena visión global del cono urbano, adyacencias, barrios complicados (Montmartre o La Villete de París, por ej.). Aquí el consejo es buscar un buen plano Michelin (escala 1 cm: 100 mts.) que con suerte se consigue en Montevideo, Buenos Aires o por Internet. No compre cualquier plano.
Tanto Grecia como Barcelona pertenecen a la colección clásica de Lonely Planet, con más de treinta títulos disponibles en librerías locales. La de Nueva York, sin embargo, forma parte de una colección más pequeña en todo sentido: menos páginas, menos información, y formato pequeño (tipo libro de bolsillo). Esto último es importante: no es lo mismo acarrear las 800 páginas de Grecia durante 8 o 10 horas de caminata turística que Nueva York de cerca que, con sus 280 páginas, entra en el bolsillo del saco. Aunque Grecia, con ese tamaño, siempre puede funcionar como arma.
GUíAS DE VIAJE LONELY PLANET, de varios autores. Edición española de geoPlaneta. Barcelona, varias fechas y cantidad de páginas. Distribuye Pablo Ameneiros.
Otras guías para excéntricos
LONDONS WAR, de Sayre Van Young (Ulises Press, 2004). Londres recibió bombas explosivas e incendiarias, bombas voladoras V 1 y misiles V 2 de los nazis entre 1939 y 1945, casi todos los días. Todavía hay señales de los estallidos. Van Young logró una guía equilibrada, que aporta desde datos técnicos curiosos hasta la mejor poesía londinense del período. Sugiere 20 recorridos a pie.
PARIS, de Colin Jones (Penguin, 2004). Siguiendo a Georges Perec en el Tentative d`épuisement d`un lieu parisien (1975), donde registra con tono forense lo ocurrido durante casi un día entero en la plaza Saint Sulpice, el inglés lleva la idea a todo París, con un enfoque entre biográfico y arqueológico, logrando un paseo fresco y vital.
ENGLAND, Oxford Archeological Guides, de T. Darvill, P. Stamper y J. Timby (Oxford, 2002). Perteneciente a la serie de guías arqueológicas Oxford. Cubre construcciones de épocas prehistóricas, Imperio Romano y medioevo. Otras guías británicas a tener en cuenta son Allen Brown`s English Castles (Boydell) y el monumental Britain`s Best Museums and Galleries (Penguin) bien ilustrado, aunque es grande y pesado para viaje (900 págs).
BAECHTOLD`S BEST AFGHANISTAN, de Claude Baechtold (Harry N. Abrams, 2006). Una guía de viaje revolucionaria. El autor logra captar el interés sólo con la foto adecuada y la dirección para llegar a lugares insólitos de Afganistán. Es un pequeño libro donde lo conceptual está llevado al extremo.
THE LE CORBUSIER GUIDE, de Deborah Gans (PAP, 2006). Un modelo de guía de arquitectura sobre el gran Le Corbusier. Con mapas, planos, fechas, direcciones, fichas breves muy bien concebidas, bien impresas, en formato liviano, para viaje.
A TRAVELER GUIDE TO MARS, de William K. Hartman (Workman, 2003). Una verdadera rareza editorial. Reúne datos científicos y fotos coloridas y en alta definición para "abrir" los paisajes del planeta Marte al viajero común, cuando en realidad es un viaje casi imposible. Los lujos visuales de los mapas, fotos, y una inteligente selección de datos curiosos aportado por la gran masa de información científica disponible, llevan a que el viajero virtual se anime a trasladarse en forma imaginaria a la planicie de Hesperia, la región de Aram Chaos o a Tharsis, la tierra de los espectaculares volcanes, y disfrutar de buena gana los consejos sobre la mejor manera de sobrevivir a una caminata marciana.