Una casa sola, de Selva Almada
.
Porque, una vez más, la narrativa sólida y elocuente de la escritora entrerriana (nacida en 1973) deslumbra con un texto potente. Una casa sola es una historia de desapariciones y fantasmas, pero no en plan gótico o fantástico sui generis. La elección de un punto de vista singular domina el mayor porcentaje de esta novela, ambientada en el interior profundo, con personajes humanos y animales que desde un protagonismo secundario bordan un relato de opresión y violencia que atraviesa fronteras geográficas y temporales. La novela es finalista del Premio Booker Internacional. La autora, tras su debut en 2012 con El viento que arrasa, sigue pisando seguro. (Random House)