Un monumento archimoderno

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Eduardo Stilman

EN 1918, CUANDO murió, Guillaume Apollinaire sólo contaba treinta y ocho años, y no había visto casi nada de su siglo (al que Max Jacob propondría llamar "siglo de Apollinaire"). Poeta, cuentista, crítico de arte, periodista, instigador y portavoz del cubismo, maquinador de la gloria de Picasso y de Fantomas, inventor de las palabras "surrealismo" y "orfismo", de la poesía sin puntuación, el "caligrama", y el "poema-conversación", de slogans temerarios ("Marqués de Sade, el espíritu más libre que haya existido"), pionero del teatro del absurdo, y pornógrafo. Hizo suya a más no poder la consigna de Rimbaud ("Hace falta ser absolutamente moderno"), alentando todas las búsquedas, y nadando entre las aguas de todos los "ismos" que pulularon en su época. Ramón Gómez de la Serna (también llamado "el Apollinaire español"), dedicó el primer capítulo de su Ismos al "Apollinerismo". Durante casi tres lustros, los pintores más famosos lo retrataron incansablemente. Él se mostró tan a sus anchas posando o grabando su voz para la posteridad, como en las trincheras de la Primera Guerra Mundial, donde escribió poemas de amor y de fascinación por el espectáculo de la guerra. Hasta el día en que, mientras leía el Mercure de France, un obús alemán lo hirió en la cabeza, quizá para convencerlo de que no se estaba celebrando, como él creía, el advenimiento de la modernidad, sino el comienzo del fin del mundo.

Trepanación mediante, los médicos salvaron a Apollinaire, que desde entonces se exhibió a sus admiradores con característico vendaje en la cabeza y expresión majestuosa. También se salvaron el casco perforado y el Mercure de France ensangrentado, que exornan todas sus iconografías. El jovial y carismático Apollinaire instauró un culto a su alrededor mucho antes de publicar sus libros significativos, que son Alcoholes (1898-1913) y Caligramas (1913-1916). Para André Malraux, que amaba la pintura, Apollinaire fue precursor, héroe y mártir del modernismo. Para Borges no fue un hombre moderno, sino alguien que en ciertas páginas "nos conmueve como la cercanía del mar", y que entregó su destino al "desdichado capricho de ser moderno con admirable y clara conciencia de los tristes peligros de la aventura."

VIDA POETICA. Nació en Roma el 26 de agosto de 1880, hijo ilegítimo de una aristócrata polaca, que lo inscribió como Wilhelm Albert Wladimir Alexandre Apollinaire de Kostrowitzky. Su padre fue Francesco Flugi d’Aspermont, camarero de la corte papal (aunque a Apollinaire no le disgustaba el rumor de que era hijo de un obispo, o del Papa). La madre, jugadora empedernida, comenzó en 1885 una vida trashumante, cuya parada favorita era el casino de Montecarlo. Entre 1887 y 1898 Guillaume recibió educación francesa y católica en colegios de Mónaco y de Niza. No alcanzó el bachillerato, pero escribió sus primeros versos, que firmó como Guillaume Macabre.

En abril de 1899, su madre (acompañada por un nuevo amigo, Jules Weil) se instaló en París, y en julio fue a tentar fortuna en el casino de Spa, mientras "tío Jules" depositaba a los hermanos Guillaume y Albert (supuestos nobles rusos de holganza) en la Pensión Constant, en la villa belga de Stavelot, donde Guillaume vivió los meses más hermosos de su vida y se enamoró por primera vez. Pero en octubre mamá Kostrowitzky, completamente arruinada, le hizo saber que debía fugarse de la pensión sin pagar, y reunirse con ella. Hoy la Pensión Constant se llama "Hotel del Mal Amado", y una placa en su fachada conmemora la picardía. A pasos, los orgullosos ciudadanos de Stavelot erigieron un monumento al fugitivo.

En París, Apollinaire trabajó en una oficina financiera y frecuentó la Biblioteca Mazarino: sus lecturas preferidas eran leyendas medievales, tratados de magia, cábala y demonología, y lo que eufemísticamente se llama "literatura erótica". Publicó sus primeros poemas y cuentos en La Revue blanche, Le Grande France y Mercure de France. Desde agosto de 1901, y por un año, recorrió Alemania, Austria y Hungría, como profesor de francés de la hija de la vizcondesa de Milhau, y se enamoró perdidamente de la gobernanta inglesa de la niña, Annie Playden, sin ser correspondido. En agosto de 1902, terminado su contrato, volvió a París, trabajó como periodista en L’Européen y obtuvo empleo en un banco.

ENCANTADOR APOLLINAIRE. En 1903 comenzó a participar de las veladas literarias organizadas por La Plume, y a introducirse en los reductos vanguardistas de París. "Su acento particular, una sonrisa de indefinible gracia, un espíritu ágil y variado, y sus dotes de funámbulo intelectual", seducían a sus cofrades, entre ellos Alfred Jarry, André Salmon, Eugene Montfort. Enarbolando la bandera de la modernidad, fundó en 1903, su primera revista, El festín de Esopo, a la que seguirían la Revue immoraliste y Les Lettres modernes (1905). "Estamos ansiosos, insatisfechos, hastiados de todo lo que se nos muestra, porque todo lleva el sello de un pasado que ya no amamos", declaró. Paralelamente, y para regocijo de Jarry, se ganaba la vida redactando la Guía del rentista.

En octubre de 1904 conoció a Picasso, para quien sería, según John Richardson, "un solaz constante, un acicate incansable, que abrió su imaginación a un vastísimo rango nuevo de estímulos intelectuales, a nuevos conceptos del humor negro, el pasado pagano y las más salvajes fronteras del sexo". Apollinaire fue, en mayo de 1905, el primero en escribir sobre Picasso, quien, a su vez, lo introdujo aún más en el mundo de la pintura, y jamás se cansó de retratarlo, con afecto y admiración.

En abril de 1907, instalado en su primer domicilio personal, Apollinaire, escaso de dinero, intensificó su trabajo periodístico y escribió dos novelas pornográficas, Proezas de un joven don Juan y Las once mil vergas. Amor y amistades surgían, cada vez más, del campo de la pintura. En 1908 conoció a la pintora Marie Laurencin, con quien viviría el más prolongado de sus idilios. En artículos, introducciones de catálogos y charlas, exaltaba a los "nuevos" pintores. Presentó la primera exposición de Braque. En junio, en el prefacio del Catálogo de la exposición de Arte Moderno en Le Havre, precisó la esencia del cubismo: "las tres virtudes plásticas, la pureza, la unidad y la verdad mantienen a sus pies a la naturaleza aniquilada". En diciembre, Henri Rousseau lo retrató de cuerpo entero en un cuadro titulado "La Musa inspirando al poeta" . El marchand Kahnweiler publicó una edición de lujo, ilustrada por Derain, de El encantador putrefacto, libro juvenil que glosa la historia del mago Merlín y el hada Viviana. En la prosa de Onirocrítica es visible una renovación expresiva en su escritura. Hacia fin de año compuso el núcleo de lo que será el Bestiario.

EL MAL AMADO. En 1909, bajo el seudónimo Louise Lalanne, publicó versos y crónicas satíricas sobre literatura femenina, mientras con su nombre firmaba notas sobre Contemporáneos pintorescos. El 20 de febrero apareció en Le Figaro de París el "Manifiesto Futurista" de Marinetti. La relación de Apollinaire con el futurismo no será fluida, quizá porque el futurismo ya tenía cabecillas literatos. No obstante, su poesía sucumbió al encanto de tranvías, aeroplanos y otros mecanismos ruidosos, y eventualmente, al de la guerra y los artificios tipográficos. El 1º de mayo Mercure de France publicó "La canción del mal amado", que llora su fracaso amoroso con la institutriz inglesa, y es para muchos su mejor poema. También apareció La obra del Marqués de Sade, primero de los casi treinta compendios de literatura erótica que editó para la Biblioteca de los Curiosos.

A principios de 1910 se hizo cargo de la crítica de arte de L’Intransigéant, importante vespertino derechista, desde el cual intensificó su "campaña de propaganda lírica y convincente" en favor del cubismo y se convirtió en árbitro y promotor de reputaciones. Escribía al mismo tiempo para Paris-Journal. Publicó una antología del teatro italiano, y El heresiarca y Cía, libro de cuentos que incluye clásicos como "La desaparición de Honoré de Subrac" y "El marinero de Amsterdam". Personalmente redactó este texto publicitario: "Este es un libro para aquellos que aman la literatura poderosa y perturbadora, extraña y lógica. El autor, en medio de tantas invenciones fantásticas, trágicas y a veces sublimes, se intoxica a sí mismo con una erudición encantadora que también intoxica a sus lectores". Uno de los personajes, el Barón d’Ormesan, está inspirado en su factótum y secretario de la realidad, el mitómano, políglota y ladrón belga Géry Piéret, quien le regaló una antigua estatuilla que robó del Museo del Louvre por "espíritu deportivo" (pero que había vendido otras dos a Picasso). A fin de año, El heresiarca y Cía casi obtuvo el Premio Goncourt.

El año 1911 empezó bien. En marzo apareció El Bestiario o Cortejo de Orfeo, ilustrado por Dufy. En abril, Mercure de France creó especialmente para Apollinaire la sección Vida anecdótica. Pero el 22 de agosto, cuando la noticia de que La Gioconda había desaparecido de El Louvre conmovió al mundo, Apollinaire y Picasso temblaron, imaginando una nueva hazaña de Piéret. Lo primero que se les ocurrió fue arrojar las estatuitas al Sena, pero sintieron que todo París los vigilaba. Decidieron entonces devolverlas al Museo "anónimamente", por medio de Paris Journal. El 7 de septiembre Apollinaire fue detenido y conducido a La Santé. Picasso eludió los cargos negando conocer a Apollinaire o a Piéret. Apollinaire, protector de Piéret, extranjero, bastardo, pornógrafo, simpatizante de los futuristas que preconizaban la destrucción de los museos, era un sospechoso ideal. Presa del miedo a la deportación, Apollinaire pasó cinco penosos días en la cárcel. Su inocencia fue reconocida el 19 de enero de 1912. Hasta dos años después no se recuperó La Gioconda ni se detuvo a su ladrón, el italiano Feruggia.

Apenas salido de prisión, fundó con Billy, Dalize, Salmon y Tudesq, Les Soirées de Paris. En abril, Marie Laurencin rompió con el poeta, que escribió otro de sus espléndidos lamentos de amores perdidos: "El puente Mirabeau". También acuñó el término "orfismo" para caracterizar las búsquedas y realizaciones de aquel momento de los Delaunay, Fernand Leger, Franz Kupka, Marcel Duchamp.

En enero de 1913 Apollinaire se instaló en el 202 del Boulevard Saint Germain, que sería su último domicilio. Su fetichismo archimodernista lo insertaba en todas las búsquedas. Nada de lo nuevo le era ajeno: el mundo mágico de Chagall, la escultura de Archipenko, el "ritmo coloreado" de Survage, el "rayonismo" de Larionov y Gontcharova, los "paisajes metafísicos" de Giorgio de Chirico, el "dramatismo" de Barzun, la poesía del "paroxismo" de Beauduin. Cuando Robert Delaunay expuso en Berlín, lo acompañó y escribió para el catálogo el poema "Las ventanas". El poema era "simultaneísta" para unos; "poema conversación", para otros; "un burlarse del mundo", para los más escépticos: "Del rojo al verde todo el amarillo se muere / cuando cantan los guacamayos en los bosques natales / Acervo de pihis / Puede hacerse un poema sobre el pájaro que sólo tiene un ala / Lo enviaremos como mensaje telefónico...

LOS PUNTOS SOBRE LAS ÍES. La reputación de Apollinaire parecía excesiva a muchos, que la consideraban resultado de su fuerte presencia periodística, y de un carisma personal que no excluía el oportunismo. Y su obra era insignificante. "Apollinaire no podría distinguir un Rubens de un Rafael" , dijo Gronhald. Al fin, Apollinaire publicó: en este 1913 apareció Los pintores cubistas. Meditaciones estéticas, libro que explora la teoría del cubismo y analiza a los principales cubistas y sus obras, y Alcoholes, primero de sus dos poemarios fundamentales, que ofrecía su obra de quince años en perfecto desorden cronológico: el poema liminar es "Zona", el más reciente. Al corregir las pruebas de imprenta, Apollinaire borró de un plumazo los signos de puntuación ("las pausas absurdas de los puntos y las comas"), de acuerdo con lo preconizado por el Manual Técnico del Futurismo. Un fantástico retrato suyo de Picasso, en el frontispicio, sorprendió a algunos más que la falta de puntuación, recurso ya experimentado por Mallarmé. "Es el libro de versos más importante desde Rimbaud", elogió Roch Grey. El inicio de Zona" glosa las declaraciones de El festín de Esopo, de diez años atrás: "Al fin estás cansado de este mundo antiguo / Pastora oh torre Eiffel el rebaño de puentes bala esta mañana / Estás harto de vivir en la antiguedad griega y romana..." . "Zona" representó el intento de emular a los pintores cubistas haciendo poesía "cubista". Pero es tan absurdo hablar de "poesía cubista" como de "poesía dodecafónica", se observó. De cualquier modo, "Zona", que culmina despidiéndose del sol naciente con un "Adiós adiós / sol decapitado" , es uno de los grandes poemas del siglo pasado, con o sin puntos y comas.

Para hacerse perdonar esta hazaña, el 29 de junio Apollinaire publicó La Antitradición futurista, manifiesto pueril que declara "Mierda" a Esquilo, Dante, Shakespeare, Poe, Montaigne, Baudelaire, Walt Whitman, y "Rosas" a Marinetti, Picasso, el propio Apollinaire, y sus amigos. Ahora sí era el pope del modernismo. Sus retratos —una verdadera pinacoteca— casi no cabían en su casa. No abandonó sus recorridas de Montmartre, pero comenzó a frecuentar cada vez más Montparnasse, que se estaba convirtiéndo en la Meca de la pintura. Y en otra gran jugada, proporcionó una flamante idolatría al exotismo cultural, fundando con Max Jacob la Sociedad de Amigos de Fantomas, que publicó las revistas El Inatrapable y Nueva Revista de Estudios Fantomasianos; "Desde el punto de vista de la imaginación, Fantomas es una de las obras más subyugantes que existen", informó Apollinaire en 1914 desde Mercure de France, al tiempo que, en Les Soirées, proclamó a la obra de Souvestre y Allain saturada de genio" . La presencia de Fantomas se multiplicará en las telas de los pintores cubistas y surrealistas, y su culto congregará a Cendrars, Cocteau, Desnos, Queneau, Juan Gris, Tanguy, Magritte, Malraux, Joyce, Neruda, Cortázar.

NO TODO ERAN ROSAS. En enero de 1914, Apollinaire consagró un número de Les Soirées de Paris al "Aduanero" Rousseau; algunos vieron en el inesperado homenaje una operación coordinada con marchands. También publicó sus primeros "ideogramas líricos", luego bautizados "caligramas". Son poemas cuyas palabras están dispuestas formando imágenes: un poema sobre un caballo dibuja un caballo, versos sobre la lluvia una garúa de letras y palabras. No es un invento de Apollinaire, sino un recurso antiquísimo: Rabelais compuso un poema a la botella con forma de botella, Lewis Carroll uno sobre una cola de ratón con forma de cola de ratón, los futuristas italianos hacían uso y abuso de la posibilidad tipográfica. Pero Apollinaire dio bello nombre a estos poemas, y compuso muchos hermosísimos, que integraron su segundo y último poemario fundamental, Caligramas. El primero, Alcoholes, no era un éxito clamoroso, pero le había ganado prestigio. El 27 de mayo, en la Sorbona, los Archivos de la Palabra registraron en disco tres poemas recitados por él. "Apollinaire se hizo un aseo fotográfico para ir a hablar", cuenta Gómez de la Serna, "y se nota en el disco ese cuello de pajarita que puso a su palabra aquel día".

RECAMBIO DE VENUS. En julio de 1914 Apollinaire y André Rouveyre estaban en Deauville, como enviados especiales de Commedie, pero el anuncio de la movilización general los obligó a regresar precipitadamente a París. Como extranjero, Apollinaire no era movilizable, pero presentó una solicitud de naturalización y de alistamiento como voluntario. El 3 de septiembre, escaso de fondos y ante el avance alemán sobre París, aceptó la invitación de un amigo y viajó a Niza, donde alguien le presentó a Louise de Coligny-Chatillon, viuda joven y desprejuiciada que lo enamoró, lo inició en el opio, le concedió restringido lugar en su vida (próximo al de su amante estable, Toutou) y se convirtió en la Lou de sus poemas. A fin de noviembre de 1914, Apollinaire concretó su incorporación al ejército y comenzó su instrucción de artillero en Nimes. Le proporcionaba inenarrable placer verse de uniforme. Así se hizo fotografiar y sobre varias copias de este retrato estampó de puño y letra la frase "Tengo el aire de Marte cuando espera a Venus".

Su romance con Lou fue su antepenúltimo encuentro con Venus, el penúltimo casi no pasó de epistolar. El 2 de enero de 1915, en un tren que lo traía de Niza, conoció a Madeleine Pagès, joven radicada en Argelia, con quien cambió direcciones antes de separarse. "Despedido" por Lou el 28 de marzo, el compungido poeta se ofreció como voluntario para el frente. El 6 de abril se incorporó a la 45º batería de su regimiento. Como "agente de enlace" gozó de gran libertad de movimientos y escribía sin cesar. Pronto inició copiosa correspondencia con Madeleine, que rápidamente se convirtió en idilio. Por correo se enamoraron, por correo le envió muchos poemas, por correo solicitó Guillaume su mano a la madre, por correo le fue concedida, por correo se prometieron tener muchos hijos, por correo le legó todos sus bienes, y por correo la disuadió, una vez herido, de visitarlo en París. Enseguida dejó de escribirle. La guerra también dio oportunidad a Apollinaire para cartearse con una joven poeta de Montpellier, Yves Blanc, su madrina de guerra.

VIVA LA GUERRA. "Nosotros queremos glorificar la guerra , única higiene del mundo...", rezaba el Manifiesto futurista de 1909. La actitud de Apollinaire ante la contienda que asesinó a casi nueve millones de hombres, muchos de ellos sus amigos, fue resueltamente futurista. Vio la guerra como una espléndida manifestación de la belleza de la modernidad. "Esta vida es fantástica y todo esto es mucho más extraordinario de lo que yo hubiera creído. ¡Esto vale la pena vivirse! (...) ¡La guerra es decididamente muy hermosa, y a pesar de todos los riesgos que corro, en modo alguno estoy descontento de haber venido!" En diciembre de 1915 escribió: "El cielo está estrellado por los obuses de los boches / El maravilloso bosque donde vivo ofrece un baile / La ametralladora toca una melodía de fusas..."). Apollinaire hacía caso omiso de que cohetes, granadas, obuses, cañones, ametralladoras, milagros de la modernidad, tenían como único fin la producción de cadáveres. Fue presa de un "embobamiento activo ante la guerra", según Breton, que lo recordaría "en su lecho de muerte la víspera del armisticio, contemplando con arrobo su kepis donde acaban de coser un segundo galón".

La participación de Apollinaire en la contienda abarca el período entre noviembre de 1914, cuando inició su entrenamiento como artillero, y el 17 de marzo de 1916, cuando fue herido. Mientras revistó en la artillería, su vida fue tranquila: gozó de franquicias y permisos, y encontró tiempo para escribir. Pero el 20 de noviembre de 1915, a sabiendas de que como artillero no llegaría a oficial, solicitó su pase a la infantería, en la que ingresó con rango de subteniente. Fue afectado al 96º regimiento de línea, emplazado al oeste de Reims, sector muy agitado. Pero pudo recibir al año 1916 en Argelia, y visitar París un par de veces. El 14 de marzo, ya naturalizado francés, tomó posición con sus camaradas en el bosque de Buttes. El 17 a la tarde, mientras leía en una trinchera el último Mercure de France, un fragmento de obús alemán perforó su casco y lo hirió en la cabeza. Evacuado rápidamente, fue operado el 18: se le extrajeron varias esquirlas de la región temporal, y el 28 fue trasladado a París. Pero sufrió desvanecimientos y una parálisis parcial del lado izquierdo, y el 9 de mayo fue trepanado. Durante su convalescencia en el hospital corrigió las pruebas de El poeta asesinado, collage armado con escritos anteriores y añadidos que lo convierten en biografía mítica de su alter ego, el poeta Croniamantal. Personajes del libro son, también, Tristouse Ballerinette (Marie Laurencin) y el Pájaro de Benin (Picasso). Ilustraría la portada del libro un jinete con su cabeza sangrante.

EL RETORNO DEL SOLDADO. En el hospital, recibía habitualmente a amigos y admiradores, y concedía reportajes. En agosto, retornó a la vida literaria parisina con un halo de gloria, la cabeza vendada y rango de chef de file. Volvió a vérsele en los cafés de Montparnasse, y en el Café de Flore, cercano a su casa. Volvió a frecuentar reuniones literarias y artísticas. Prologó el catálogo de la exposición de Derain, exaltando los valores complementarios del Orden y la Aventura ("Y sin que esta guerra me inquiete hoy / Entre nosotros y para nosotros amigos míos / Yo juzgo esta antigua querella entre tradición e invención / Entre el Orden y la Aventura..."). El 31 de diciembre, un banquete en su honor en el Palais d’Orleans, terminó en una batalla campal: los "jóvenes" bombardearon con miga de pan a los "veteranos", entre ellos Rachilde, Henri de Régnier, André Gide, Paul Fort y Paul Napoléon Roinard, que no pudieron hablar.

En 1917 Apollinaire fue designado en la Dirección General de Relaciones del Comando con la Prensa (la censura). Trató, sin éxito, de relanzar Les Soirées. Colaboró con Sic, de Birot, con 391, de Picabia, con la flamante Nord-Sud, que Pierre Reverdy puso bajo su patrocinio. Desde Zurich, Tristan Tzara solicitó su colaboración con Dada. Muchos jóvenes se agrupaban en torno de él. A otros, como Louis Aragon, no los convencía su gusto por el uniforme, y el conformismo intelectual del que lo veían prisionero. El 18 de mayo, en su presentación de Parade, ballet con música de Satie, argumento de Cocteau, coreografía de Massine, vestidos y decorados de Picasso, utilizó el término "surrealismo". El mes siguiente se estrenó su "drama surrealista" Los pechos de Tiresias, referido a la preocupación del momento por la "repoblación" de Francia: cuenta la historia de Teresa, joven feminista que se niega a tener hijos, se libra de sus pechos y abandona su hogar, adoptando el nombre de Tiresias, mientras su marido se encarga de dar a luz más de 40.000 bebés para repoblar Zanzíbar. En la presentación, dijo Apollinaire: "Cuando el hombre quiso imitar el andar, creó la rueda, que no se parece a una pierna. Hizo así surrealismo sin saberlo". Y añadió: "No sé si este drama es serio". (Para George Poulenc no lo era: en 1947 lo convirtió en ópera bufa.) Tras unas vacaciones en Bretaña, Apollinaire publicó Vitam impenderi amori, ilustrado por Rouveyre, y disertó sobre el "Espíritu nuevo y los poetas", declarando su fe en la imaginación creadora y la perpetuidad de la poesía, que "conocería una era nueva con el cine y la fonografía". Su interés por el cine era muy grande: anticipó que se convertiría en el entretenimiento del futuro y escribió con André Billy el guión de La Brehatina.

En enero de 1918 debió ser hospitalizado nuevamente debido a una congestión pulmonar. Pudo presentar, no obstante, la exposición Matisse-Picasso: "Si tuviera quecomparar la obra de Matisse con algo, la compararía con una naranja", dijo entonces. En abril apareció Caligramas (1913-1916), que a pesar de contener poemas notables, fue recibido con reticencias por algunos críticos, a causa de su celebración de la guerra. El 2 de mayo Apollinaire se casó con Jacqueline Kolb, "La bonita pelirroja" del último poema del libro, que "Llega y me atrae como atrae el hierro al imán / Tiene el aspecto encantador / De una adorable pelirroja. / Se diría que sus cabellos son de oro / Un bello relámpago incesante / O esas llamas que se pavonean / En las rosas de té que se marchitan". La había conocido en 1914, y la reencontró casualmente en abril de 1917. Testigos de la boda fueron Pablo Picasso y Ambroise Vollard.

Debilitado por la enfermedad, multiplicó su actividad periodística, colaborando con La Baïonnette, Nouvelle, Paris-Midi, L’Information, Excelsior, L’Europe Nouvelle, al mismo tiempo que encaraba proyectos con Diaghilev, Satie y Picasso. Pero a la vuelta de otras breves vacaciones, fue atrapado por la epidemia de gripe que amenazaba cobrarse más víctimas que la guerra. Murió la tarde del 9 de noviembre de 1918. El sepelio se realizó el lunes 13, un par de días después del Armisticio.

UN SEPELIO MODERNISTA. "El féretro", cuenta Cendrars, "dejó la iglesia de Santo Tomás de Aquino, envuelto en una bandera, y sobre ella el casco de teniente de Guillaume, entre flores y coronas. Una guardia de honor militar, portando armas, encabezaba el lento cortejo, detrás venían su madre y su esposa con velos de luto. Luego los amigos, Picasso y los otros, el París literario, el París de las artes, de la prensa. Pero al alcanzar la esquina de Saint German, el cortejo fue sitiado por una multitud delirante que celebraba el Armisticio, gritando contra el kaiser Guillermo: "¡Muera Guillaume!" ¡Muera Guillaume!" "¡A la mierda con Guillaume!".

En El poeta asesinado, tras la muerte del gran poeta, el Pájaro de Benin dice a Tristusa:

—"Tengo que hacerle una estatua, porque además de pintor soy escultor.

—Es verdad, hay que levantarle una estatua. ¿Y de qué va a ser? ¿De mármol? ¿De bronce?

—No; eso está ya muy anticuado. Voy a hacerle una sólida estatua de nada, como la poesía y como la gloria".

En 1928, Picasso presentó a la Comisión correspondiente la maqueta del monumento: una compleja estructura metálica de más de tres metros de altura, que se parecía a nada. El proyecto fue rechazado. Era demasiado moderno. l

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