Publicidad

Literatura uruguaya

Un Cerro violento y criminal, en medio de huelgas anarquistas: novela inédita de Armonía Somers

Obra que ayuda a comprender mejor la creación de la autora uruguaya nacida en Pando

Compartir esta noticia
Somers escalada.jpg
Armonía Somers, por Ombú

por Juan de Marsilio
.
La educadora Armonía Liropeya Etchepare Locino (Pando, 1914– Montevideo, 1994) era hija de madre católica y padre anarquista, quien tomó el nombre de su hija de Sembrando flores, la novela de Federico Urales (seudónimo del anarquista catalán Joan Montseny, 1864-1942). La impronta paterna la marcó tanto que conservó el nombre en el seudónimo literario que eligió: Armonía Somers. La publicación de un inédito suyo permite considerar el alcance actual de su obra.

No publicar. La novela inédita Tu casa en una altura le llegó a María Cristina Dalmagro, responsable científica del Fondo Armonía Somers —alojado en CRLA-Archivos de la Universidad de Poitiers, Francia, y autora de la primera introducción de este libro— por vía del escritor e investigador Miguel Ángel Campodónico (Montevideo, 1937- 2022), quien conservaba en una caja varias versiones, manuscritas y mecanografiadas, fechadas en 1962 y firmadas con el seudónimo JUAN DEL MUNDO.

El texto se presentó a un concurso del semanario Marcha que se declaró desierto. Dos de los originales presentan en sus portadas un cartel de “No publicar”, pero un tercero, con pocas tachaduras, no tiene tal leyenda. Se funda en eso —y en los puntos de contacto entre Tu casa en una altura y Sólo los elefantes encuentran mandrágora, novela por la que Somers obtuvo el Premio de la Intendencia de Montevideo en 1986— la decisión de publicarla. En el segundo trabajo introductorio a la novela, Carolina Repetto estudia la génesis del texto comparando los distintos borradores dejados por la autora.

En este libro hasta ahora inédito hay una referencia concreta a Sembrando flores: el protagonista da el libro a leer a su amada, quien concibe la ilusión de que tengan dos hijos llamados Floreal y Armonía (será lo único que conciba: la insistencia de ella en casarse para no estar en pecado y la de él, ácrata coherente, en no manchar su amor con un contrato en el que no cree, separarán a la pareja y volcarán al muchacho por completo a la lucha sindical). Se ve clara la marca del padre anarquista de la autora. La niña que ha soñado la muchacha anticipa a la niña que aparece en Sólo los elefantes encuentran mandrágora.

Precede a la novela el siguiente acápite: “Y el padre que levante la casa de sus hijos la ponga en una altura. EVANGELIOS”. El Cerro tiene en su altura una fortaleza, que nunca fue muy exitosa como instalación defensiva, y que —por supuesto— nunca tuvo entre sus objetivos defender a los obreros de la explotación y el destrato. Sin embargo, brilla en la fortaleza la luz de una farola, y en la falda del Cerro hay un poblado de gente trabajadora, que a la luz de las ideas de los primeros anarcosindicalistas, dará su lucha. Ese es el asunto de la novela. Somers, al señalar el fuerte en las alturas, señala a Dios, que desde su punto de vista, no se comporta para con los humildes como padre benévolo y justo y al que, si existiese, la lucha de los hombres debería ganarle la pulseada, o por lo menos intentarlo. Detalle no menor: lo que la autora cita en el acápite no se halla en ninguno de los cuatro Evangelios canónicos. Quede para los especialistas dilucidar si Somers cita de memoria y se equivoca, toma algún pasaje de los Evangelios apócrifos o se inventa un acápite a la medida del texto. Una pista: en Lucas 6, 48 dice que quien se acerca a Jesús y escucha sus palabras se parece “…al hombre que al edificar una casa, cavó y ahondó y puso el fundamento sobre la roca; y cuando vino una inundación, el río dio con ímpetu contra aquella casa, pero no la pudo mover, porque estaba fundada sobre la roca”.

Asesinato y venganza. El estilo, que tiene mucho de las novelas de tesis de fines del siglo XIX y principios del XX, como la ya mencionada Sembrando flores, hibrida lo político, lo didáctico y lo épico, aunque anuncia a Sólo los elefantes… en la sintaxis compleja y difícil. Juan Gabriel, el protagonista, es un joven que empieza a trabajar en el saladero y luego pasa al frigorífico. Autodidacta, abraza el anarquismo y la lucha sindical. En una huelga —a la postre perdida— lo asesinan por la espalda. Lo vengará su amigo Servando, un trabajador de rasgos aindiados. Quien recuerda la historia, mucho después, es el abogado defensor de Servando.

El mejor tramo de la novela lo constituyen los capítulos XXIII y XXIV, en los que Juan Gabriel dialoga con el Dr. Zubizarreta, médico vasco generoso y batllista, que lo conoce desde niño. Es un lúcido contrapunto entre el progresismo reformista y la rebeldía utópica. Pero en el Cerro se cruzan otras vertientes: está la Iglesia, en la que Somers ve sólo su aspecto conservador y represivo. Es su catolicismo lo que impide a Lucila entregarse a Juan Gabriel. En el capítulo XIII, el Padre Francisco, Cura del Cerro, ve su comprensión para con los reclamos sociales de los obreros como una desviación de la ortodoxia, de la que debe corregirse. Somers, igual que muchos intelectuales uruguayos, no puede notar la corriente de cristianismo social —tanto católico como protestante— que recorre la historia del país y que, en la década de los 60 se radicalizará. La frutilla del postre: a Juan Gabriel lo mata un blanco fanfarrón, más violento que valiente, funcional a los gringos que administran los frigoríficos.

La novela tiene una eficaz pincelada de humor: la lucha obsesiva de Mr. Bull, el gerente norteamericano del frigorífico, contra las moscas. Mientras mira un partido de fútbol dominical que termina en gresca generalizada, Bull se traga una mosca, que es presentada como una heroína que se inmola por la causa. No obstante este episodio, el yanki tiene sus complejidades. Oriundo de Chicago, ciudad con fuerte industria cárnica, luego de recibir a los obreros que declaran la huelga recuerda un poema del Carl Sandburg sobre su ciudad, tan bella como cruel. También los espíritus finos se prestan a veces a tareas brutales.

Si bien este libro no es la mejor puerta de entrada a la obra de Somers, da algunas claves. En cuanto a la novela en sí, vale la pena, aunque no se ubique entre sus mejores obras. El texto presenta muy pocas erratas, ninguna seria.

TU CASA EN UNA ALTURA, de Armonía Somers. Linardi y Risso, 2023. Montevideo, 160 págs.

¿Encontraste un error?

Reportar

Temas relacionados

premium

Te puede interesar

Publicidad

Publicidad