por Mercedes Estramil
.
Algunos artistas que quizá intuyen su pronto declive vital producen a un ritmo demencial o al menos prolífico (Poe, Maupassant, Arlt, Chéjov, Stephen Crane, entre muchos). Oda Sakunosuke (1913-1947) integra con honor esa lista. Entre 1940 y 1946, en el amargo período de la guerra y sus consecuencias para Japón, escribió más de cincuenta obras. El signo de los tiempos recoge seis relatos de calidad pareja que muestran su faceta decadentista, su amor por su ciudad natal y el calibre de su búsqueda estética, que en muchos sentidos fue a contrapelo de su época. Oda, igual que Dazai Osamu y Sakaguchi Ango, perteneció a la corriente buraiha, exponente de una cosmovisión nihilista y desilusionada del mundo. Sus personajes son perdedores calificados, estafados emocional y económicamente por la sociedad y por sí mismos, perseguidores de una vida fácil que se revela como la más difícil de las vidas. Jóvenes pobres metidas a geishas, familias endeudadas, jugadores, vagabundos, enfermos, drogadictos, alcohólicos: piezas del puzle de un Japón donde ya no brilla el imperio ni los samuráis.
En 1940, Oda publica en la revista Kaifu un relato que le da fama: “Viva el matrimonio”. El título original alude a un restaurante donde los matrimonios hallan un momento de relax y calma, pero aquí rubrica con sorna la historia triste de Choko, una joven geisha unida por amor y necesidad a un hombre casado, desheredado, mezquino y mujeriego. Menos “La ciudad de los árboles”, un homenaje a Osaka, de 1944, el resto son relatos de 1946. “Seis Venus blancas” narra la vida triste y porfiada de dos hermanos que nacen en una familia disfuncional; “Ad balloon” la de un vagabundo que persigue a una geisha hasta desencantarse de ella; “Carrera de caballos” la de un viudo desconsolado y con celos póstumos. El relato que da título al libro funciona como un arte narrativa en primera persona. El autor se plantea y cuestiona sobre qué quiere escribir (una prostituta barata, un amigo vagabundo, o sobre Abe Sada, la asesina inspiradora de El Imperio de los sentidos, de Nagisa Oshima), y en ese retazo de incertidumbre muestra lo implacable del oficio.
.
Prosa anecdótica, explicativa y telenovelesca, pero que mantiene el interés del lector y tiene encanto.
.
EL SIGNO DE LOS TIEMPOS, de Oda Sakunosuke. Satori, 2023. Salamanca, 251 págs. Trad. de Yoki Ogihara y Fernando Cordobés.