Libro de Nelson Díaz

Sobre el Uruguay como maldición

Nuevo policial en la colección Cosecha Roja de Estuario

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Nelson Díaz

por José Arenas
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El escritor uruguayo Nelson Díaz ha incursionado ya en textos de aura policial. Su mentada trilogía Terminal Moebius, que componen las novelas Corporación Medusa (2007), Resaca (2015) y Metástasis (2017), va mutando desde una especie de desconcertante relato de conspiraciones hasta una especie de policial filosófico donde no faltan ingredientes que se vuelven características en su obra narrativa: el Uruguay como maldición, Montevideo en desgracia, los personajes incomprendidos, el establishment dañino por todos lados, y una masa silenciosa y cabizbaja.

El universo literario de Díaz está construido bajo el ala del “maldito” dentro del panorama de la escritura del Uruguay. Encontrarse con una nueva creación ficcional —también es periodista y escribe en el registro de su oficio— es un acontecimiento.

Esta vez es Karaoke Ñery, un policial detectivesco en el que Jeremías Lacroze, un personaje salido de una película Clase B de detectives yankis y aterrizado en el derrotero montevideano, es contactado para encontrar una obra desconocida de Joaquín Torres García, presuntamente robada por el hijo de una mujer patricia del que se desconoce su paradero. Mientras Lacroze va tras el rastro de “Copa Constructiva” —como se llama la obra del pintor uruguayo— y camina las calles del Centro y la Ciudad Vieja entrando en bares sórdidos y apacibles, encontrando seres rocambolescos y describiendo, como al descuido, lo odiosa que puede ser la ciudad en decadencia, es cooptado por un grupo que también busca la obra y que le informa de un suceso inédito en el que el autor despliega toda su incorrección: la Primera Convención Vapaí, el encuentro nacional de “ñerys” que intentan destruir el idioma español.

La prosa de Nelson Díaz tiene un componente hipnótico, por extraña, por vertiginosa, por ir hacia adelante sin detenerse en tediosas formas del relleno para engrosar páginas que pudieran haberse evitado. En una época de escrituras ripiosas, narrativas como esta se vuelven un laberinto por el que el lector desea perderse con gusto.

“Esteta decadente”, decía de Eduardo Darnauchans un graffiti en un muro. Nelson Díaz se sacaría con gusto una foto junto a él, pero como dice un personaje en Corporación Medusa, escritores como él son estetas, sí, en un mundo decadente.

KARAOKE ÑERY, de Nelson Díaz. Estuario, 2023. Montevideo, 131 págs.

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