Policial, Narrativa y Ciencia

Policial

SERIAL, de Carlos Dámaso Martínez, Ediciones del Copista, Córdoba, 2006, 73 págs.

EL AUTOR de esta novela policial brevísima, de lenguaje acotado y estricto, es investigador en el Instituto de Literatura Hispanoamericana de la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad de Buenos Aires, donde también es profesor. Entre sus varios libros figuran ejemplares de ensayo, y como detalle relevante en su currículum, ganó con una novela llamada El informante el codiciado premio Fondo Nacional de las Artes, por ejemplo.

Sin embargo, salvo una referencia explícita a Borges y a su emblemático personaje Dahlmann -protagonista del cuento "El Sur"-, así como también una cita del filósofo Spinoza referida al suicidio, el autor que se intuye detrás de esa narración tan despojada intenta eludir las referencias culturales. El relato hace el seguimiento de un asesino, que no es un mero psicópata de película norteamericana, sino un mafioso argentino, un hombre armado vinculado a la policía, a los juzgados, a la municipalidad, a la cocaína y a los prostíbulos.

Por el título Serial, la novela hace pensar en sus inicios en un criminal que premedita sus crímenes siguiendo la misma pauta. Pero la responsabilidad de la serie no es la de un cerebro enfermo, sino la de una sociedad enferma, profundamente corrupta.

Siguiendo las pistas y corriendo riesgos no está esta vez un detective sino un periodista que tiene un micro en un informativo de televisión. Y quien lo secunda no es un asistente sino un funcionario de un juzgado. La narración avanza a través de las suposiciones de estos personajes, alternada con la descripción límpida de los asesinatos.

Se percibe que el envilecimiento de ciertos sectores de la sociedad argentina resulta un terreno fértil para aquel escritor que desea desarrollar la novela policial. En ese sentido, Serial es una buena muestra del género, con manejo del lenguaje y suspense sostenido. Es una pena que sea tan, pero tan breve.

A. B.

Narrativa

EL VENDEDOR DE SARIS, de Rupa Bajwa, Barcelona, Salamandra, 2005. Distribuye Océano. 285 págs.

A ESTA ALTURA de los hechos, y a pesar de las transgresiones que todos los géneros literarios admiten, una novela debería evitar ser algunas cosas. No debería ser, por ejemplo, un espejo a lo largo del camino de la vida; o, por lo menos, no solamente eso. Si acepta esa fórmula superficialmente, terminará siendo, con toda seguridad, el comentario simplificado, pintoresco y previsible de los conflictos de una sociedad. La novela realista creó un modelo ideal en el siglo XIX y lo desbordó todas las veces que necesitó hacerlo. Los grandes escritores de la escuela realista fueron mucho más que secretarios de su sociedad, como había declarado Balzac que aspiraba a ser.

Aún hoy la coincidencia de ciertos detalles puede desembocar en ese equívoco. Rupa Bajwa publicó su primera novela a los 28 años. De acuerdo a lo que figura como "título original" la escribió en inglés. Bajwa nació y vive en Amritsar, una ciudad de la autonomista región del Punjab, al Norte de la India, cerca de la frontera con Pakistán. El Punjab es asiento de los sikhs, una minoría religiosa muy beligerante responsable del asesinato de Indira Gandhi en 1984. Esta escritora bisoña se cree en la obligación de repasar las líneas del dibujo que los lectores occidentales tienen de la India: un país con grandes desigualdades, en el que la modernización colonial fue abollada por tradiciones "exóticas" que perpetuaron una organización estamental, jerárquica y con un régimen de sumisión extraño para las formas de convivencia democrática, etc. Bajwa cae en la trampa o en la facilidad de mostrar esa zona de la India como un friso de las formas periféricas del progreso, de la asimilación imperfecta de las viejas costumbres comerciales, sociales, matrimoniales.

Ramchand, el protagonista de la novela, trabaja en una tienda en la que venden saris, un atuendo inevitable cuya calidad y diseño marca las diferencias sociales de las mujeres indias. Huérfano desde pequeño, Ramchand se crió con un tío que se quedó con los bienes que heredó de sus padres. A los quince años entró a trabajar en la tienda de saris. A los veintiséis, la vida de Ramchand es un desierto; vive solo en una pieza alquilada acompañado de recatados sueños eróticos. Dos o tres hechos sacuden, con moderación, la anodina existencia del protagonista de la novela.

Bajwa obtuvo algún premio por esta novela. Dos caminos quedan señalados por este primer intento. Bajwa puede seguir escribiendo para lectores occidentales: eso la llevará a enfatizar la pasarela de personajes femeninos, sus costumbres y desventuras, la fortuna de los de arriba y las miserias de los de abajo. Estos recursos le permitirán ganar otros premios, recibir adelantos de derechos y vivir en Londres dedicada a la literatura. Mucho más difícil y arriesgado resultará el otro camino, el de la revelación de un mundo que se fractura en la crisis interior del personaje y que no se resuelve felizmente. Se trata de indagar en zonas más oscuras prometidas al final de El vendedor de saris. Esa elección será menos espectacular, más imprevisible, también más auspiciosa para la literatura.

O.B.

LA IDENTIDAD. HISTORIAS REALES DEL ADN, de Viviana Bernath, Planeta, Buenos Aires, 2007. Distribuye Planeta. 236 págs.

EN ESTAS PÁGINAS está la curiosa historia de la genética: no faltan ni la teoría del "homúnculo", Mendel y sus guisantes, ni un ágil panorama de los sistemas de identificación anteriores a los estudios de ADN, la identificación de hijos de desaparecidos, o la solución de crímenes comunes utilizando estas técnicas.

Pero lo que atrapará al lector es el relato de varios casos reales. Como experta en genética humana, Viviana Bernath ha intervenido personalmente en muchos casos. La autora es doctora en Biología, graduada en la Facultad de Ciencias Exactas y Naturales de la UBA, y ha brindado asesoramiento y realizado peritajes en múltiples casos forenses.

A vía de ejemplo está el caso de una muchacha que padecía leucemia. Cuando la joven recibe el sobre con los resultados de los análisis conteniendo los mejores donantes para su transplante de médula, advierte que en la lista están sus hermanos, pero no se encuentra su padre. Esto le provoca una conmoción: es a partir de entonces que descubre que su padre legal no era su padre biológico.

También está el caso de un cambio de bebés. Un programa de televisión muestra a una mujer que sospecha que su hijo aun vive. La mujer relata que hace 35 años, por razones de trabajo, había dejado a su bebé al cuidado de una vecina que también tenía un hijo en una edad similar. Horas más tarde, una terrible tormenta hace volar techos y destroza muchas casas humildes. La mujer regresa angustiada de su trabajo y le dicen que la tormenta mató a su hijo de seis meses y también a la vecina que lo cuidaba. Al poco tiempo, en la misma zona aparece un bebé sano y salvo. Entonces le explican que el esposo de la vecina, al llegar a la casa el día de la tormenta, había encontrado sin vida a su mujer y a uno de los niños, y se había llevado al otro aduciendo que era su propio hijo. Después el hombre desapareció del lugar. Durante el programa, un televidente llama al canal aduciendo que podría ser su hijo. El joven, de unos 35 años, se había criado en una institución de menores. Un hombre lo había dejado allí por falta de recursos para mantenerlo. El joven recordaba rumores: le habían dicho que tras unos crueles vientos había perdido a toda su familia. Se hacen las pruebas de ADN correspondientes. Unas semanas más tarde las pruebas comprobaron que el muchacho de la audiencia era realmente el hijo de la mujer. Dado que la autora del libro asesoraba al canal de televisión, el relato es de primera mano.

Este libro es muy recomendable también por las finas reflexiones acerca del concepto que le da título. La "identidad" no es una cuestión meramente biológica, y las investigaciones científicas generan múltiples dilemas morales, sea que se trate de la creación de bancos de ADN o de la clonación humana.

A.C.

Ciencia

¿Encontraste un error?

Reportar

Te puede interesar