En el Centenario de la poeta

Poemas recuperados de Idea Vilariño

Poemas inéditos del pasaje de Idea Vilariño de niña a mujer, con piezas destacables, recuperadas de varios archivos de la Biblioteca Nacional del Uruguay.

Idea Vilarino
Idea Vilariño por Ombú

Los aniversarios “redondos” de los grandes escritores dan pie a la revisión de aspectos poco conocidos de su vida y obra. Con el centenario de Idea Vilariño (Montevideo, 1920–2009) llega la publicación de estos Poemas recobrados, edición digital de la Biblioteca Nacional de Uruguay, a cargo de Ana Inés Larre Borges y un equipo honorario de investigadores.
Es la entrega parcial de una obra de largo aliento, pues en sucesivas ediciones, Vilariño fue revisando, corrigiendo y excluyendo textos de los diversos libros publicados a lo largo de su vida. En esta primera muestra se publican textos que la autora conservó, datados entre los años 1931 y 1944, los últimos de ellos ya en vísperas de su primer libro publicado, La suplicante, de 1945.

Precoz pero no genial

Hay niños y adolescentes ya geniales, pero también hay grandes talentos que florecen en la edad adulta. Tal el caso de Idea Vilariño. Los poemas de infancia y primera adolescencia recuperados en este trabajo revelan un talento precoz, son una promesa que luego se cumpliría con creces, pero por sí solos no le hubieran valido a la autora la fama que su obra adulta le ha ganado con justicia. No obstante lo anterior, a partir del año 1936, la proporción de textos logrados en los que el lector reconoce una poeta de voz firme, todavía en desarrollo pero ya valiosa, aumenta de modo considerable. Esta colección de textos tiene valor académico y didáctico, porque permite rastrear la génesis de los temas y rasgos de estilo que caracterizan la obra posterior de Vilariño, pero al margen de eso, quien lea estos poemas con el fin de disfrutarlos, se llevará una veintena larga de textos dignos de leerse, los firme quien los firme. Que no es poco, si se piensa que en esta etapa de su evolución, este trabajo no recupera todavía los poemas que una Idea Vilariño madura, con extremo rigor autocrítico, fue excluyendo de las sucesivas reediciones de su obra.

La lucidez se evidencia en la obra de Vilariño por partida doble. Por un lado, está la revisión constante de los textos, que la llevó a corregir, agregar y suprimir texto, en las sucesivas reediciones de su obra. Por otro, el hecho de que haya conservado en buen orden los materiales que iba descartando, de modo tal que en los tres repositorios consultados para recuperar estos textos —archivos de la Biblioteca Nacional, Facultad de Humanidades y Ciencias de la Educación y Universidad de Princeton— son muy pocos los casos de versos ilegibles por tachadura. Consciente desde temprano de su talento, parece haber sabido que tras su muerte habría interés en sacar a la luz, con criterio distinto al que ella ejerciera en vida, estos textos ocultos, o al menos no tan públicos, como los que la poeta fuera confirmando en sucesivas reediciones.

El oído poético

Para esta poeta el oído fue un don natural desde la infancia, como puede notarse en el primer poema recuperado, respecto al que en su Diario de juventud la poeta afirma haberlo compuesto antes de ir a la escuela: “Allá lejos, por los mares/ donde hay peces de colores,/ donde pescan pescadores/ que se encantan de pescar/ vive una virgen serrana/ que a veces, por la mañana,/ canta canciones del mar.” (“Allá lejos”, folio 11). No obstante lo anterior, hay en muchos de estos textos vacilaciones y errores, propios de la indagación que la joven autora iba haciendo en distintas formas métricas, así como también en la medida en que se iba despojando de la obligación de la rima. En esta etapa todavía no alcanza Vilariño esa maestría que tuvo para descomponer versos de medidas clásicas, como el endecasílabo o el heptasílabo, en contundentes versos breves, a veces monosilábicos, como por ejemplo en este poema de su libro No, de 1980: "Negro licor./ No./ Barro.". Sin embargo va en camino.

El amor es el tema que más evoluciona a lo largo de esta muestra, y será clave en la producción adulta de Vilariño. Hay mucho de lugar común adolescente, sobre todo en los poemas previos a los quince años. Pero en la adolescencia tardía y en la juventud, lo que Idea sintió por dos hombres, primero el poeta y filósofo Emilio Oribe (1893-1975), y luego el escritor Manuel Arturo Claps (1920–1999), a quienes dedicó varios poemas, la llevó a un trabajo poético del sentimiento más personal y genuino, una mayor hondura trágica y un manejo más maduro y frontal de lo erótico. Sin embargo, aún en la producción más primeriza asoman chispazos de originalidad e imágenes muy logradas, como este final de un poema escrito cuando era quinceañera, que anticipa el pesimismo y la soledad que trasuntarán sus poemas de madurez: “Y yo me quedé sola, muda y fría/ como un libro de versos sin los versos.” (“Yo tropecé en la noche”, folio 91).

Esta edición hace un prolijo rescate de textos. Aunque no cubre sino catorce años del periplo poético y vital de Vilariño, años en los que todavía no cuajaba lo más logrado de su obra, el aporte vale, por sí mismo y a cuenta de más. Habrá que esperar la evolución de este trabajo. No sólo por el rescate de los textos que, en la plenitud de su oficio, la poeta decidiera no publicar, o excluir de las últimas ediciones de su obra, sino también por los comentarios críticos y estudios de variantes que aún faltan en gran parte de los textos ya recuperados. Los comentarios hasta ahora publicados, en los que se vincula líneas temáticas y rasgos de estilo iniciales con la producción madura de Vilariño, alumbrando la génesis de una obra, son de gran utilidad académica y didáctica.
La abundancia de fotos de la poeta en distintos momentos de su vida hace muy atractivo a este trabajo, así como también la reproducción de originales mecanografiados y manuscritos.

POEMAS RECOBRADOS, de Idea Vilariño. Bajo la dirección de Ana Inés Larre Borges. Investigadores honorarios: Mariana Aja, Andrea Arismendi, Vanesa Artasánchez y Néstor Sanguinetti. Biblioteca Nacional, 2020. Montevideo, 348 págs. Edición online aquí

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