por László Erdélyi
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Pier Paolo Pasolini fue un intransigente que se metió con todos los poderosos de Italia, también con “la vulgaridad del realismo político”, sus abusos, paradojas y miserias. Siendo marxista ni siquiera perdonó a los comunistas italianos, tan tradicionales. De enorme talento, poseía un amplio registro expresivo —cine, poesía, novelas, ensayo, periodismo— a través del cual hería, incomodaba. Era un intelectual molesto hasta que lo mataron de una brutal paliza en un descampado de Ostia, en 1975.
En 2022 se cumplieron 100 años de su nacimiento, lo que permitió reediciones que, un año más tarde, todavía resuenan. Por ejemplo El fascismo de los antifascistas, una recopilación de artículos de 1962 a 1975 que recoge una preocupación constante de Pasolini: la evolución histórica del fascismo y su esencia.
El lector actual se preguntará qué utilidad pueden tener estas reflexiones, de hace 50 años, en esta era de algoritmos e Inteligencia Artificial. Como todo pensador fino e inteligente, Pasolini fue detrás del ruido y las palabras ampulosas que poco dicen. Por ejemplo, detectó en el fascismo de los jóvenes italianos una rabia honesta contra la moralina de todos, incluso contra la de los viejos fascistas, sus padres intelectuales. Esos cuya moral se desmoronaba por ser cómplices de “la manipulación artificial de las ideas con las que el neocapitalismo está modelando su nuevo poder”.
Esos jóvenes, ¿son el mal? se pregunta. Responde que no, que hay que escucharlos, porque están desesperados. Aun así los antifascistas los condenan, se indignan con ellos, y luego quedan tranquilos. No ven que el viejo fascismo es apenas un vestigio arqueológico, mientras “el verdadero fascismo es eso que los sociólogos, con excesiva bondad, han denominado ‘la sociedad de consumo’”. La intolerancia viene de allí, “de la permisividad concedida desde arriba, querida desde arriba, que es la verdadera, la peor, la más taimada, la más despiadada y fría forma de intolerancia. Porque es intolerancia disfrazada de tolerancia. Porque no es auténtica. Porque puede revocarse cada vez que el poder lo crea necesario. Porque es el verdadero fascismo del que luego sale el antifascismo de boquilla: inútil, hipócrita, esencialmente grato al régimen”.
Los antifascistas de hoy son los indignados de las redes sociales.
EL FASCISMO DE LOS ANTIFASCISTAS, de Pier Paolo Pasolini. Galaxia Gutenberg, 2022. Barcelona, 102 págs. Traducción de David Paradela López.