Serie negra o thriller psicológico

Nueva novela de Mercedes Rosende

Una trama donde un crimen más grave siempre está por cometerse.

Mercedes Rosende
Mercedes Rosende

El robo a un camión blindado y un botín desaparecido, abren la puerta a una trama tan compleja de vínculos y subjetividades que deja en segundo plano al dinero y la investigación. La última novela de Mercedes Rosende podría pensarse como un thriller psicológico, o al menos como un policial donde un crimen más grave siempre está por cometerse porque cualquiera de los personajes puede explotar de un momento a otro.

El clima de tensión en la calma es logrado por la inmersión que genera en el lector, quien ingresa al juego inevitablemente y la forma en que lo hace tiene que ver con la búsqueda de una aparente familiaridad que anula la postura reacia inicial de quien se enfrenta a una novela. Se pueden apreciar al menos tres claves de esta familiaridad.

En esta novela, Rosende lleva a cabo una búsqueda que ya esbozó en novelas anteriores, la de dotar a la prosa de un fuerte componente visual. Los escenarios, los diálogos y las acciones, están caracterizados y presentados como dispuestos para la escena, lo fotográfico o lo cinematográfico, al punto de que las descripciones y comentarios de la narradora guardan cercanía con las didascalias dramatúrgicas o de guion, y el tono es por momentos el de una locutora de documental. Esto arroja luz sobre todo, no hay casi zonas oscuras, al menos en apariencia, y esa sensación de estar a salvo sumerge al lector en la acción, haciéndolo parte, invitándolo a un universo conocido.

La otra es la decisión de que el relato se inscriba en lo más profundo de la tradición de la novela negra. La caracterización de personajes, la trama, el léxico, el tono, están en consonancia con las convenciones del género y dialoga permanentemente con las obras de los autores canónicos, no sólo de la literatura sino también del cine negro clásico. En este sentido Rosende coquetea permanentemente con los clisés, usándolos conscientemente, no por vagancia sino como homenaje y referencia.

Por último el uso que hace de la ciudad. En la novela, que transcurre casi enteramente en Montevideo, la ciudad es mucho más que el escenario de las acciones y se vuelve un protagonista más. Opresiva, ominosa, decadente, distópica, la ciudad marca el clima, el ánimo un tanto sombrío de los personajes, el ritmo entre vertiginoso y ralentizado de la trama. En este sentido hay una familiaridad donde el lector puede sentirse integrado, pero se trata de una cercanía tan cómoda como amenazante. Con esto se termina de configurar la familiaridad de la novela de Rosende, un universo conocido, un registro familiar, una casa reconocible, con la puerta abierta y el felpudo con la leyenda “Bienvenido”, que invita a pasar, pero que una vez adentro no es ni familiar ni confortable, sino tan sórdida y compleja como también es todo en el día a día.

QUÉ GANAS DE NO VERTE NUNCA MÁS, de Mercedes Rosende. Planeta, 2019. Montevideo, 315 páginas.

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