BIOGRAFÍA

Ser la madre de Frankenstein

Mary Shelley retratada por Fiona Sampson en una biografía sobre la gran escritora británica. 

Mary Shelley
Mary Shelley

¿Por qué leemos biografías? La ficción se entromete en todas las historias, y si algunas las creemos más veraces, es quizá porque la narración es más convincente. Ante las biografías de los artistas, sin embargo, los lectores tienen más defensas contra la mitificación: la obra está allí, objeto real que asiente o niega lo que los biógrafos proponen.

El libro de Fiona Sampson sobre Mary Shelley se apoya sobre datos incuestionables: fechas de edición, de cartas, de diarios; artículos críticos, y sobre todo textos de la autora. Sampson se esfuerza por explicar la época y el lugar de los hechos, y observa con agudeza unas mentalidades de otro tiempo.

El lector compone así la imagen de una adolescente que escribe una novela filosófica cuando acaba de perder a su hijo recién nacido, de regreso de un viaje por Europa que hizo casi sin dinero, que vive con una hermana con la que da la impresión de que comparte la cama de su marido -un heredero desheredado, escritor abarrocado y seductor invicto. Junto a otros artistas igualmente jóvenes, pasa en vela noches de poesía, vino y láudano, discute la geopolítica compleja de su época y se niega a matar animales para comer, de manera que su cuerpo casi transparente se alimenta sólo de cosas tan blancas como ella, nabos, papas, radichas. Es hija de una pareja célebre, que desafía con su obra y su conducta las convenciones de su tiempo (aunque todavía no es la represiva era victoriana). Su padre es novelista y filósofo, editor de libros hoy considerados clásicos, y su madre fue precursora del feminismo.

La muerte era un acontecimiento cotidiano. De los cuatro hijos que tuvo Mary, tres murieron en la primera infancia. Su madre había muerto de fiebre puerperal después del nacimiento de Mary; dos hermanas se suicidaron, y su marido se ahogó cuando naufragó el yate en el que viajaba por la costa italiana.

La intención de Sampson es indagar en las circunstancias que rodearon la creación de Frankenstein, su gran libro, una obra que, doscientos años después de su publicación, es posible leer con provecho; para eso se detiene con minucia en el examen de los años de infancia y adolescencia de Mary, que escribió su obra maestra a los diecinueve años. La autora no somete a Mary a un examen en contraste con sus contemporáneos (como Jane Austen o Walter Scott), sino que más bien expone sus ideas y su vida, fundamentos directos de las ideas de su novela.

EN BUSCA DE MARY SHELLEY, de Fiona Sampson. Galaxia Gutenberg, 2018. Barcelona, 364 págs. Tr. de Andrés Catalán. Distribuye Océano.

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